MONUMENTO NACIONAL BALLENA FRANCA AUSTRAL

Cada primavera, el golfo de San José -ubicado al nordeste de la provincia de Chubut, poco profundo y tan cerrado que es casi una laguna marina, con mareas muy pronunciadas y con costas en las que se suceden playas con majestuosos acantilados -es el lugar de reunión de un clan de gigantes. A él acuden, luego de haber pasado el verano en el océano, muy lejos de allí, las ballenas francas del Sur. Por tal motivo, en 1972 se decidió la creación del Parque Marino Provincial en aguas del mencionado golfo, y en 1984 se declaró a la ballena franca monumento natural.

La ballena franca acude regularmente al entorno de la península Valdés en busca de aguas protegidas y poco profundas para dar a luz y criar a sus ballenatos. Las hembras tienen su primera cría a los seis o siete años de vida.

Al nacer, las crías son ya pequeños gigantes que miden seis metros de largo y pesan casi 2 toneladas. Durante sus primeros meses de vida, el recién nacido será continuamente vigilado y protegido por su madre, que nada siempre próxima a él. Las ballenas dan a luz una vez cada dos o tres años, circunstancia que se explica porque la gestación de las crías dura un año y el amamantamiento, otro período similar.

Otra actividad que desarrolla la ballena franca en la zona es el apareamiento, por lo que con frecuencia se ven grupos de varios ejemplares en contacto físico, empujándose, girando, pasando uno por debajo de los otros. Son los intentos de cópula, en los que la hembra es asediada por varios machos que compiten entre sí.

En el mes de noviembre, las crías son abandonadas, y sus progenitores parten con rumbo desconocido.

La ballena franca es una de las especies de fauna de distribución mundial que más cerca ha llegado de la extición por la matanza directa llevada a cabo por el hombre. Fue la especie más buscada por los balleneros por varios motivos: nada lentamente, flota una vez muerta y rinde abundante aceite y barbas. Al principio en pequeños botes, luego en veleros y, más recientemente, en buques factorías, fueron perseguidas en todos los mares. De una población mundial inicial calculada entre 50.000 y 100.000 ejemplares, quedan en la actualidad alrededor de 4.000 o 5.000 individuos, siendo su recuperación sumamente lenta. Debido a ello desde hace más de cincuenta años la especie se halla protegida por acuerdos que regula la comisión ballenera internacional.

Fuente: El Gran Libro de la Patagonia

Mayo 2001