|
Un estudio mostró que la represa
de Yacyretá provoca inundaciones
Según el trabajo, financiado por la Comunidad Europea, el nivel
del agua de los Esteros del Iberá aumentó unos 80 centímetros.
Un informe presentado ayer por un grupo de científicos de universidades
argentinas, brasileñas y europeas planteó que la construcción
de la represa Yacyretá provocó un aumento del nivel de agua
en los Esteros del Iberá, lo que generó la inundación
de numerosas tierras productivas y la pérdida de hábitat
animales.
Según los cálculos del proyecto que fue financiado
por la Comunidad Europea, a partir del inicio de las obras aumentó
notablemente, en promedio unos 80 centímetros, el nivel de agua
de este lugar. La situación puso en alerta a las autoridades correntinas,
cuya Cámara de Diputados llamó a una sesión especial
el 21 de marzo para debatir el tema. La posibilidad de que la represa eleve
su cota a 83 metros de los 76 actuales reabre el debate sobre
las consecuencias ambientales de las grandes obras hídricas.
En el marco de un Simposio Internacional sobre Teleobservación
del Medio Ambiente, organizado por la Comisión Nacional de Actividades
Espaciales (Conae), se dieron a conocer las conclusiones del proyecto que,
a través de imágenes satelitales, pudo analizar la correlación
existente entre las obras de Yacyretá y las modificaciones en los
esteros. Si tomamos el promedio de precipitaciones anuales que es
de 1502 milímetros, y lo contrastamos con la salida de agua a través
de la evaporación y el río Corrientes que da 1542 milímetros,
quiere decir que salen 40 milímetros más de los que entran,
por lo tanto en 10 años tendríamos que tener 40 centímetros
menos y no 80 centímetros más, explicó Graciela
Canziani, matemática y ecóloga de la Universidad Nacional
del Centro.
El impacto de este incremento se mide en la inundación de 100
mil hectáreas productivas y el anegamiento de otras 200 mil, además
de la pérdida de 50 mil cabezas de ganado en los últimos
cinco años sólo en el distrito correntino de Ituzaingó,
según datos de la Fundación Vida Silvestre Argentina, que
también colaboró con esta propuesta.
Los 13 mil kilómetros cuadrados que abarca este humedal sufrieron
infinidad de cambios. Lo más obvio es la presencia de una
invasión de agua que causa gran impacto, comentó Steven
Loiselle, de la Universidad de Siena (Italia). Los especialistas marcan
un quiebre en 1989, ya que hasta ese año se mantenía un promedio
histórico del nivel de agua.
Entre abril de 1989 y noviembre de 1990, el incremento fue de más
de un metro, en coincidencia con la etapa central de las obras. En aquel
momento se produjo un ingreso muy grande de agua mensualmente hasta
que el sistema pudo estabilizarse, contó Canziani. Pero
a partir de 1994 comienza a ingresar una cantidad extra que se filtra desde
la represa a través de la arena, agregó.
El trasvasamiento de agua hacia los esteros, tanto a través de
la arena como de fracturas en el basalto, provocó la pérdida
de hábitat para fauna y afectó también a plantaciones
forestales. Cuando el agua se eleva, hay tierras que quedan bajo
el agua y gente que se queda sin trabajo, graficó Margarita
de Vaquer, productora agropecuaria de zona.
De acuerdo con el informe de Vida Silvestre, el aumento a 83 metros de
la cota de la represa representaría la inundación permanente
de 107.600 hectáreas, de las cuales cerca de 105 mil corresponden
a ecosistemas naturales. También implicaría la necesidad
de relocalizar el parque industrial de Posadas y hasta la reubicación
de los habitantes de esa ciudad. Lo importante es establecer un equilibrio
para hacer una explotación hidroélectrica, mitigando el impacto
que pueda tener sobre el ecosistema natural y productivo, consideró
Canziani.
Fuente: Página 12
Abril 11, 2002
|