El negocio de la energía verde

Madrid/Geoscopio.
La demanda de energía “verde” se multiplica en todas las sociedades desarrolladas. Ciudadanos, administración e industria solicitan cada vez más electricidad de origen en fuentes renovables, mientras algunos productos ya empiezan a lucir distintivos que informan al consumidor que han sido fabricados con energía verde.

La fiebre por consumir electricidad de origen renovable se extiende rápidamente, superando las predicciones más optimistas. En Holanda la cifra de hogares que recibe energía verde se acerca al millón, habiéndose triplicado en el último año y haciendo necesario importar un 30% de esta energía de los países limítrofes.

En Alemania son cerca de 300.000 hogares los que ya reciben electricidad verde, al igual que un elevado número de industrias. En el Reino Unido, las universidades de Leeds y de Edimburgo han decidido que el 30 y el 40%, respectivamente, de la energía que utilizan provenga de fuentes renovables.

En el caso de Australia, la energía verde que genera, mayoritariamente de origen en al biomasa y en hidráulica, se reparte entre 60.000 hogares y varios miles de comercios y empresas.

Pese a que en algunos casos su coste es superior los consumidores se manifiestan partidarias de asumir ese pequeño sacrificio. En la Universidad de Colorado los estudiantes votaron por mayoría un aumento de sus matrículas, de un dólar por semestre, para que la energía utilizada en sus instalaciones tuviera un origen eólico.

Tampoco las administraciones parecen querer quedarse atrás y así, hace apenas unos meses que el Ayuntamiento de Chicago y 48 agencias del gobierno local acordaron que el 10% de la energía que consumen procediese de fuentes renovables, cifra que se elevará hasta el 20% dentro de cinco años.

En este sentido, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) predica con el ejemplo dado que utiliza el 100% energía verde, al igual que el Departamento de Energía, también de los EEUU, que se ha comprometido a usar en el 2005 un 3% de esta energía, cifra que se elevará al 7,5% cinco años después.

Puesto que un número cada vez mayor de consumidores selecciona para su "cesta de la compra" productos de origen verde, en los EEUU se está extendiendo un nuevo certificado, totalmente voluntario, que permite identificar con un distintivo a todos aquellos productos que, para su fabricación, se haya utilizado al menos un 50% de energía renovable.

Puesto que para un consumidor no le es posible distinguir si la electricidad que consume procede de fuentes renovables o de centrales térmicas o nucleares, cosa además imposible una vez que la energía entra en la red de distribución, los gobiernos exigen a las compañías distribuidoras que justifiquen que el volumen de energía eléctrica renovable que han vendido es el mismo que ellas han generado o comprado.

Fuente: Geoscopio
Abril 4, 2002