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La tecnobasura aumenta año tras
año en el primer mundo
Estudio afirma que los teléfonos
móviles desechados suponen una nueva fuente de contaminación.
En tres años los americanos desecharán
unos 130 millones de teléfonos móviles al año,
eso significará 65.000 toneladas de basuras, incluyendo metales
tóxicos y otras sustancias peligrosas.
Debido a que esos dispositivos son muy pequeños, el
impacto ambiental que causan podría parecer mínimo,
afirma Bette Fishbein, investigadora del Inform, una organización
de investigación ambiental que ha redactado el presente estudio.
Pero el crecimiento en el uso de estos teléfonos está
siendo tan rápido que los impactos sobre el medioambiente
y sobre la salud pública son un problema muy significativo,
afirma.
Existen más de 135 millones de personas
que utilizan estos teléfonos, y el número está
creciendo, de acuerdo con la Asociación de Telecomunicaciones
celulares e Internet (CTYIA).
Este estudio realizado por Inform afirma
que como promedio la vida de un teléfono móvil es
de 18 meses, y en muchos casos puede llegar a ser un periodo mucho
menor, pasado el cual acaban en la basura de los hogares. Para el
2005, se estarán utilizando unos 200 millones de teléfonos
móviles en toda USA, y otros 500 millones de teléfonos
viejos estarán almacenados en contenedores diversos, esperando
a ser tirados a las basuras. Estas estadísticas, citadas
en el estudio, están basadas en las expectativas de crecimiento
del sector.
Travis Larson, portavoz de CTIA, afirma que
la industria ha recogido más de un millón de teléfonos
utilizados hasta la fecha y quiere ampliar sus programas de reciclaje
en múltiples formas.
Estos teléfonos, además de
otro tipo de basura tecnológica constituyen un
problema especial en vertederos cuando se queman, debido a que poseen
sustancias tóxicas en sus baterías y otros compuestos.
Entre ellos se incluyen toxinas persistentes que se acumulan en
el medioambiente como el arsénico, antimonio, berilio, cadmio,
cobre, plomo, níquel y zinc. El informe afirma que estas
toxinas han sido asociadas con diversas enfermedades cancerígenas
y neurológicas, especialmente en niños.
Dentro de este trabajo se urge a la industria
a implementar medidas que reduzcan la cantidad de teléfonos
que se desechan sin reciclar. Larson afirmó que la industria,
a pesar de sentirse interesada en el reciclaje, se opone a desarrollar
un teléfono universal.
Numerosos estados de la Unión, incluyendo California, Massachussets
y Minnesota, están considerando aplicar legislaciones que
exigirían a los fabricantes a pagar el coste del reciclaje
de este tipo de basura electrónica.
Países como Australia ya han puesto
en marcha un programa de reciclaje de teléfonos móviles,
y la Unión Europea está considerando acciones para
exigir a los fabricantes de electrodomésticos que se hagan
cargo de éstos cuando dejen de ser utilizados.
Fuente: Ayaba
Mayo 9, 2002
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