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Investigadores de la Unidad de biología evolutiva
del Museo Australiano en Sydney consiguieron replicar genes del tigre de
Tasmania, por medio de la técnica de ingeniería genética
conocida como reacción en cadena de la polimerasa. Esto significa
que están muy cerca de usar ese material genético para llegar
a clonarlo y así devolverle la vida a esta especie, cuyo nombre
común también era tilacino.
El intento del equipo científico empezó
en 1999, cuando se pudo extraer una muestra de una cría de tigre
de Tasmania, que había sido preservada en etanol. Este año,
se agregaron más muestras de tejido de otros dos especímenes
conservados.
Ahora, los investigadores tomaron esas muestras y replicaron
el material genético. Y la prueba demostró que los fragmentos
del ADN se han mantenido intactos y que realmente son de un tigre de Tasmania.
"Esta técnica fue un paso extremadamente
crítico para producir suficientes cantidades de ADN del tigre de
Tasmania y para continuar con la investigación y las buenas noticias
en las próximas etapas", señalaron en un comunicado.
El próximo paso será generar más copias de los genes
para construir cromosomas sintéticos.
Todo sea por reanimar a un marsupial extraño:
según contó a Clarín el especialista argentino Eduardo
Esparrach, el tigre de Tasmania fue el único marsupial carnívoro.
Algo que hizo que los pobladores de Australia y Tasmania lo despreciaran:
se alimentaba de sus ganados, de las ovejas y los corderos. Esto hizo que
los pobladores emprendieran una caza feroz sobre la especie (primero fue
en los bosques de Australia y después en la isla de Tasmania). Además,
otros animales carnívoros competían con el tigre. Estas fueron
las causas de su extinción.
Mike Archer, el director del proyecto científico,
cree que la intención de devolverle vida al tigre de Tasmania que
pesaba unos 30 kilos y tenía una cola de 50 centímetros de
largo se explica en tres razones. La primera es que se focaliza en
un animal que se extinguió recientemente. Otra es que los pobladores
de esa zona lo "exterminaron inmoralmente". Y la tercera razón
es que ahora hay tecnología disponible como para llegar a la meta
final. Aunque los tiempos del proyecto son extensos. Archer y su equipo
predicen que recién dentro de ocho años el primer clon de
tigre de Tasmania vería la luz.
Pero, ¿se justifica hacer tanto esfuerzo
científico? El mismo museo que lleva adelante el proyecto está
haciendo una encuesta online (www.austmus.gov.au) sobre si debe o no hacerlo.
Sin embargo, pueden aparecer reparos. "No desmerezco la idea dijo
Claudio Bertonatti, de la Fundación Vida Silvestre Argentina,
pero tendrían que preguntarse si vale la pena resucitar esta especie
cuando sus hábitats naturales, por descuido humano, se desmoronan".
Fuente: Clarín
Mayo 29, 2002
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