Desarrollo sustentable
Cadenas sostenibles de valor con proveedores

La apertura al mercado exterior exige a las firmas certificar su performance. En IRAM promueven un plan destinado a Pyme.

Por Alicia Ryzewski
En los últimos años la implementación y certificación de sistemas de gestión ambiental y de calidad se convirtió en una herramienta de suma utilidad para el desempeño de las organizaciones. Y para que las empresas, en el nuevo escenario cambiario puedan reinsertarse en la competencia mundial deberán mejorar su desempeño en la materia.

"La tendencia indica que hay una mayor número de firmas que acceden a tu certificaciones. Los mercados internacionales y las empresas multinacionales están exigiendo normas y políticas comparativas y si las firmas quieren salir a competir al exterior es imprescindible tener este valor agregado, sobre todo en países como el nuestro", explicó a BAE Luis Trama, jefe del Departamento Energía y Asuntos Ambientales de la Dirección de Normalización del Instituto Argentino de Normalización (IRAM), presidido por Mario Giadorou.

Según el ingeniero, en la actualidad la tendencia para alcanzar nuevos mercados es la de generar y reforzar el concepto de cadena productiva sostenible.

"El proceso comienza cuando las grandes compañías apadrinan a una o dos Pymes y las ayudan financieramente para que puedan certifica. La empresa demuestra su certificación y extiende el proceso" explicó Trama, y agregó que "por falta de recursos y la imposibilidad de acceder a créditos de las Pyme es necesario consolidar este programa y se está logrando un gran avance en la materia."

Cuidado y calidad

Hay una gran gama de certificaciones que se dividen en tres áreas: Productor, Proceso y Sistemas de Gestión. Entre estas últimas se encuentran las de Calidad (IRAM ISO 9000 y la 9001 versión 2002, más compatible con la 14001) y la Ambiental (14001) así como también la IRAM 3800 de sistemas de gestión de seguridad y salud ocupacional.

"La certificación ambiental construye una mejor imagen de la empresa en la sociedad y le permite acceder a nuevos mercados. Sin embargo el objetivo principal es el de mejorar el desempeño ambiental de las empresas. En este punto es en el que hay que trabajar", estimó Trama.

Para acceder a las certificaciones de motu propio, las empresas deben concretar una serie de inversiones. Trama explicó que "los principales costos aun los que se generan por la capacitación de personal, mejorar las instalaciones de tratamientos de efluentes, contratar a una consultora, y cumplir con las registros legales exigibles en la que está asentada la empresa".

En este último caso, el problema radica en la superposición de leyes. Luego de estar dentro de los estándares para poder certificar, se suma el costo de la auditoría de certificación. "Las experiencias indican que lo que se invierte en implementación y auditorías es amortizable entre los seis y veinticuatro meses", agregó.

Lo más importante para Trama es que el proceso genera beneficios medibles como la apertura de mercados y no medibles como la "imagen verde". "Cuando se mejora la calidad ambiental inexorablemente las compañías van a tener una mejora en la calidad del servicio o producto y por sobre todas las cosas podrán optimizar la productividad."

Fuente: BAE
Abril 15, 2002