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Suecia da marcha atrás en su plan de cerrar
centrales
C. V. M
OSLO. En 1997 el Gobierno
socialdemócrata sueco, con la ayuda de los grupos de izquierda y
de centro, decidió el desmantelamiento de sus doce centrales nucleares.
Una decisión criticada por la industria,
la Banca y los sindicatos, que consideraron que, además de ser una
prueba crucial con complicaciones más allá de sus fronteras,
se dejaba a los suecos en situación precaria si no se encontraba
urgentemente una alternativa válida.
El sábado, el ministro de Industria y Comercio,
Björn Rosenberg, comunicó que dedicará 113 millones
de coronas para «seguridad y demás mejoras» en Barsebäck,
central que debería cerrarse, según el plan presentado, en
2003.
Tras ese asombroso anuncio y la pregunta de por qué se dedicaba
tan importante suma a una central moribunda, Rosenberg comentó de
forma críptica que «entonces se acordó el cierre de
todas las instalaciones nucleares, pero, un acuerdo puede ser renovado».
Es decir, el ministro informó a su manera de que, basándose
en la realidad actual, el Gobierno ha dado marcha atrás a aquellos
planes ya que los vientos, el sol y las corrientes de agua no son suficientes
para cubrir, de forma económicamente defendible, el consumo de energía
del país.
Fuente: ABC
Mayo 7, 2002
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