Laboran con energía solar 600 unidades de agroproducción

Aunque hay lugares donde se resiente más, en los últimos años la sequía se ha agudizado en México hasta tener regiones en las que en un cuatrienio no se han registrado lluvias.

Así, muchos pequeños productores del campo padecen deficiencias en la distribución del agua, o bien no cuentan con electricidad que les permita bombear el líquido hasta sus unidades productivas. Ello, sin duda los obliga a vender sus animales antes de que mueran de sed y hambre.

Ante esa situación, en 1999 la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) creó el Programa de Energía Renovable para la Agricultura, con el propósito de apoyar a los agroproductores ubicados en zonas rurales carentes de luz eléctrica.

El Programa ofrece alternativas tecnológicas de desarrollo basadas en el uso eficiente de la energía renovable (paneles fotovoltaicos y componentes eólicos); promueve proyectos que posibiliten generar ingresos sostenibles a los productores; implementa programas de conservación de suelo y agua, así como de la construcción de infraestructura productiva familiar, usando como componente principal el empleo de la mano de obra rural, lo que les permite a los campesinos incrementar su ingreso y bienestar social, indica el doctor Octavio Montúfar Avilez, gerente especializado en proyectos pecuarios del Fideicomiso de Riesgo Compartido (Firco).

Menciona que con una aportación de nueve millones de dólares provenientes del Banco Mundial, a través del Fondo Mundial del Medio Ambiente, más otra de 22 millones del gobierno mexicano, a la fecha se han instalado en el país con resultados satisfactorios, alrededor de 600 equipos de energía solar y eólica, que permiten extraer agua de pozos, manantiales y ríos en unidades productivas que carecen de energía eléctrica.

Los equipos solares se caracterizan por el uso de celdas fotovoltaicas (paneles que convierten la luz del Sol en electricidad) y son empleados para obtener agua con la que se da de beber al ganado y se usa en pequeños sistemas de riego, a fin de producir forraje y árboles frutales en huertos familiares.

"El objetivo es llegar a instalar mil 300 equipos de este tipo, pero se espera alcanzar los seis o siete mil, pues una vez en operación, los campesinos se comprometen a demostrar la eficacia de la tecnología provocando un efecto multiplicador en beneficio de otras unidades productivas. Por ejemplo, en el caso de Baja California Sur donde se instalaron 140, actualmente hay alrededor de 350. También existen tres equipos eólicos instalados y, en lo que resta del año, se espera llegar a 50", explica el doctor Montúfar.

A diferencia de los sistemas de bombeo tradicionales, los que usan energía fotovoltaica suministran agua suficiente durante todo el año y, por tanto, no permiten el deterioro del suelo. Este método reduce costos, incrementa productividad, aumenta los ingresos de productores y campesinos, y es una manera más racional de explotar la tierra. Asimismo, son confiables porque las celdas duran 20 años en comparación a la bomba que funciona con gasolina o diesel, la cual tiene una vida útil de 12 años y altos costos de operación y mantenimiento.

"Anteriormente, los agroproductores gastaban en gasolina y aceite, en la compostura o reposición de la bomba, así como en el sueldo del peón que todos los días la echaba a andar. En cambio, con el uso de energías alternas, no se gasta en combustibles, se aumenta la vida útil y tampoco se requiere de un operador que la maneje. De esta manera, cuentan con agua suficiente y permanente durante las temporadas de sequía, y su ganado llega al mercado en buenas condiciones para venderlo a un mejor precio", subraya el especialista.

Una de las características de la ganadería es que los animales pastorean más alrededor del bebedero, mientras el resto del campo se desperdicia. No obstante y gracias a estas tecnologías, la bomba se instala y el agua se distribuye en varios lugares para que el animal pastoree en todo el campo. A esto se le denomina sistema de rotación.

El doctor Montúfar Avilez señala que Firco es el organismo encargado de promover y difundir el Programa de Energía Renovable para la Agricultura en proyectos productivos agropecuarios sustentables, lo que le permite no sólo capacitar a los promotores sobre las bondades de aprovechar la energía renovable, sino asistir técnicamente a los productores en el manejo eficaz de la tierra, con el consecuente aumento de productividad y rentabilidad de los ranchos.

"Si bien el proyecto se realiza en varios países de África y América Latina, el de México es el más importante por su magnitud, pues una característica del Programa es que, además de los recursos destinados por el Banco Mundial y el gobierno mexicano, los productores participan compartiendo gastos que varían dependiendo de su capacidad económica", apunta.

Energía fotovoltaica

El especialista de Firco explica que las tecnologías funcionan de manera sencilla. El sistema moderno de bombeo consiste en un módulo solar fotovoltaico, que tiene una bomba, un controlador o inversor, estructura de soporte y, opcionalmente, el rastreador, mecanismo que permite mover los paneles orientándolos perpendicularmente hacia los rayos del Sol durante todo el día. Asimismo, posibilita incrementar la extracción de agua entre 15 y 20 por ciento.

Los módulos solares están elaborados con materiales semiconductores que generan la electricidad necesaria para hacer trabajar la bomba. Al recibir los rayos solares, las celdillas que forman el panel se activan produciendo electricidad. El voltaje depende del número de celdillas que hay en cada panel y de la forma en que se conectan. Por ejemplo, las bombas pequeñas tienen un sólo panel, en cambio las grandes cuentan con siete. De esta manera, la cantidad de agua extraída por la bomba depende del número de módulos instalados y la intensidad de radiación solar.

En los días nublados o en aquellos donde varía la luz del Sol (los del invierno son más cortos) el volumen de agua bombeada disminuye, por lo que es necesario que los productores cuenten con un sistema de almacenamiento y tengan una reserva para tres días. Por ejemplo, si el rebaño requiere aproximadamente mil 200 litros de agua al día, se deberá tener un tanque de almacenamiento de cuando menos tres mil 600 litros.

El doctor Montúfar dice que el uso de la tecnología se ha diversificado porque además de la ganadería, se utiliza para riego de baja presión en pequeñas áreas agrícolas de hortalizas y enfriamiento de productos, entre otras. De hecho, actualmente se diseña un tanque para refrigerar leche, ya que durante la época de lluvias hay una sobreoferta del lácteo y, por tanto, su precio cae. Frente a ello, el tanque es útil a los productores de regiones que están apartadas de la red de distribución de leche, pues con él se enfría el producto y lo comercializan mejor. Asimismo, están trabajando con 16 congeladores solares para el caso de los pescadores ribereños cuya jornada laboral inicia a las siete de la mañana, ya que si no llega el hielo a tiempo, tienden a malbaratar su pescado.

De otro lado, estos equipos están funcionando en varios invernaderos manejados por mujeres. En San Luis Potosí hay uno de hortalizas donde producen tomate de excelente calidad, y otro de limones y plátanos. Además, están por iniciar un proyecto con féminas de Chiapas y Guerrero, donde se utilizará energía solar para operar máquinas de coser de pedales en la fabricación de ropa.

El experto destaca que el Programa está vinculado con el Centro de Investigación en Energía de la Universidad Nacional Autónoma de México, así como a las universidades de Guadalajara, Aguascalientes, Sonora, Hidalgo y Coahuila. En esta última se desarrollan los tanques lecheros. Cabe mencionar que este año se realizará el primer diplomado organizado por Firco y la UNAM, con el propósito de certificar a los instaladores, proveedores de servicios, vendedores y fabricantes nacionales.

Subraya que el Programa es relevante porque ahora los agroproductores no tienen que caminar decenas de kilómetros para comprar el combustible, posibilitándoles crear una cultura de la energía renovable. Asimismo, les permite trabajar con tecnología de punta e incrementar sus ingresos de manera sustentable. "Es fundamental que los productores aledaños adopten y repliquen estas tecnologías para aprovechar de manera racional los recursos de sus ranchos", concluye el doctor Montúfar Avilez.

Fuente:La Jornada
Junio 24, 2002