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El Programa ofrece alternativas tecnológicas de desarrollo basadas
en el uso eficiente de la energía renovable (paneles fotovoltaicos
y componentes eólicos); promueve proyectos que posibiliten generar
ingresos sostenibles a los productores; implementa programas de conservación
de suelo y agua, así como de la construcción de infraestructura
productiva familiar, usando como componente principal el empleo de la mano
de obra rural, lo que les permite a los campesinos incrementar su ingreso
y bienestar social, indica el doctor Octavio Montúfar Avilez, gerente
especializado en proyectos pecuarios del Fideicomiso de Riesgo Compartido
(Firco).
Menciona que con una aportación de nueve millones de dólares
provenientes del Banco Mundial, a través del Fondo Mundial del Medio
Ambiente, más otra de 22 millones del gobierno mexicano, a la fecha
se han instalado en el país con resultados satisfactorios, alrededor
de 600 equipos de energía solar y eólica, que permiten extraer
agua de pozos, manantiales y ríos en unidades productivas que carecen
de energía eléctrica.
Los equipos solares se caracterizan por el uso de celdas fotovoltaicas
(paneles que convierten la luz del Sol en electricidad) y son empleados
para obtener agua con la que se da de beber al ganado y se usa en pequeños
sistemas de riego, a fin de producir forraje y árboles frutales
en huertos familiares.
"El objetivo es llegar a instalar mil 300 equipos de este tipo,
pero se espera alcanzar los seis o siete mil, pues una vez en operación,
los campesinos se comprometen a demostrar la eficacia de la tecnología
provocando un efecto multiplicador en beneficio de otras unidades productivas.
Por ejemplo, en el caso de Baja California Sur donde se instalaron 140,
actualmente hay alrededor de 350. También existen tres equipos eólicos
instalados y, en lo que resta del año, se espera llegar a 50",
explica el doctor Montúfar.
A diferencia de los sistemas de bombeo tradicionales, los que usan energía
fotovoltaica suministran agua suficiente durante todo el año y,
por tanto, no permiten el deterioro del suelo. Este método reduce
costos, incrementa productividad, aumenta los ingresos de productores y
campesinos, y es una manera más racional de explotar la tierra.
Asimismo, son confiables porque las celdas duran 20 años en comparación
a la bomba que funciona con gasolina o diesel, la cual tiene una vida útil
de 12 años y altos costos de operación y mantenimiento.
"Anteriormente, los agroproductores gastaban en gasolina y aceite,
en la compostura o reposición de la bomba, así como en el
sueldo del peón que todos los días la echaba a andar. En
cambio, con el uso de energías alternas, no se gasta en combustibles,
se aumenta la vida útil y tampoco se requiere de un operador que
la maneje. De esta manera, cuentan con agua suficiente y permanente durante
las temporadas de sequía, y su ganado llega al mercado en buenas
condiciones para venderlo a un mejor precio", subraya el especialista.
Una de las características de la ganadería es que los animales
pastorean más alrededor del bebedero, mientras el resto del campo
se desperdicia. No obstante y gracias a estas tecnologías, la bomba
se instala y el agua se distribuye en varios lugares para que el animal
pastoree en todo el campo. A esto se le denomina sistema de rotación.
El doctor Montúfar Avilez señala que Firco es el organismo
encargado de promover y difundir el Programa de Energía Renovable
para la Agricultura en proyectos productivos agropecuarios sustentables,
lo que le permite no sólo capacitar a los promotores sobre las bondades
de aprovechar la energía renovable, sino asistir técnicamente
a los productores en el manejo eficaz de la tierra, con el consecuente
aumento de productividad y rentabilidad de los ranchos.
"Si bien el proyecto se realiza en varios países de África
y América Latina, el de México es el más importante
por su magnitud, pues una característica del Programa es que, además
de los recursos destinados por el Banco Mundial y el gobierno mexicano,
los productores participan compartiendo gastos que varían dependiendo
de su capacidad económica", apunta.
Energía fotovoltaica
El especialista de Firco explica que las tecnologías funcionan
de manera sencilla. El sistema moderno de bombeo consiste en un módulo
solar fotovoltaico, que tiene una bomba, un controlador o inversor, estructura
de soporte y, opcionalmente, el rastreador, mecanismo que permite mover
los paneles orientándolos perpendicularmente hacia los rayos del
Sol durante todo el día. Asimismo, posibilita incrementar la extracción
de agua entre 15 y 20 por ciento.
Los módulos solares están elaborados con materiales semiconductores
que generan la electricidad necesaria para hacer trabajar la bomba. Al
recibir los rayos solares, las celdillas que forman el panel se activan
produciendo electricidad. El voltaje depende del número de celdillas
que hay en cada panel y de la forma en que se conectan. Por ejemplo, las
bombas pequeñas tienen un sólo panel, en cambio las grandes
cuentan con siete. De esta manera, la cantidad de agua extraída
por la bomba depende del número de módulos instalados y la
intensidad de radiación solar.
En los días nublados o en aquellos donde varía la luz del
Sol (los del invierno son más cortos) el volumen de agua bombeada
disminuye, por lo que es necesario que los productores cuenten con un sistema
de almacenamiento y tengan una reserva para tres días. Por ejemplo,
si el rebaño requiere aproximadamente mil 200 litros de agua al
día, se deberá tener un tanque de almacenamiento de cuando
menos tres mil 600 litros.
El doctor Montúfar dice que el uso de la tecnología se
ha diversificado porque además de la ganadería, se utiliza
para riego de baja presión en pequeñas áreas agrícolas
de hortalizas y enfriamiento de productos, entre otras. De hecho, actualmente
se diseña un tanque para refrigerar leche, ya que durante la época
de lluvias hay una sobreoferta del lácteo y, por tanto, su precio
cae. Frente a ello, el tanque es útil a los productores de regiones
que están apartadas de la red de distribución de leche, pues
con él se enfría el producto y lo comercializan mejor. Asimismo,
están trabajando con 16 congeladores solares para el caso de los
pescadores ribereños cuya jornada laboral inicia a las siete de
la mañana, ya que si no llega el hielo a tiempo, tienden a malbaratar
su pescado.
De otro lado, estos equipos están funcionando en varios invernaderos
manejados por mujeres. En San Luis Potosí hay uno de hortalizas
donde producen tomate de excelente calidad, y otro de limones y plátanos.
Además, están por iniciar un proyecto con féminas
de Chiapas y Guerrero, donde se utilizará energía solar para
operar máquinas de coser de pedales en la fabricación de
ropa.
El experto destaca que el Programa está vinculado con el Centro
de Investigación en Energía de la Universidad Nacional Autónoma
de México, así como a las universidades de Guadalajara, Aguascalientes,
Sonora, Hidalgo y Coahuila. En esta última se desarrollan los tanques
lecheros. Cabe mencionar que este año se realizará el primer
diplomado organizado por Firco y la UNAM, con el propósito de certificar
a los instaladores, proveedores de servicios, vendedores y fabricantes
nacionales.
Subraya que el Programa es relevante porque ahora los
agroproductores no tienen que caminar decenas de kilómetros para
comprar el combustible, posibilitándoles crear una cultura de la
energía renovable. Asimismo, les permite trabajar con tecnología
de punta e incrementar sus ingresos de manera sustentable. "Es fundamental
que los productores aledaños adopten y repliquen estas tecnologías
para aprovechar de manera racional los recursos de sus ranchos", concluye
el doctor Montúfar Avilez.
Fuente:La Jornada
Junio 24, 2002
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