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Negocios millonarios incuban el interés por
atacar cambio climático
Naciones pobres requerirán en 2030 unos 200 mil millones de dólares,
señala órgano de la ONU
Especialistas apremian a gobiernos a adoptar medidas para frenar
los efectos del calentamiento global. En la imagen, un iceberg en Groenlandia,
donde se realizan estudios sobre el fenómeno.
Viena. Ante los daños ambientales que provoca el cambio climático,
el interés de los países desarrollados por reducir las
emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) surge de la oportunidad
de realizar inversiones, que se dará con la transferencia de tecnologías,
el financiamiento para la mitigación de los efectos del problema
y la expansión de los llamados mercados de carbono.
Evaluaciones preliminares señalan que en 2030 las necesidades
financieras serán de unos 200 mil millones de dólares,
sobre todo en las naciones en desarrollo, se dio a conocer en la Convención
Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCC, por sus
siglas en inglés).
La atención de los gobiernos desarrollados a ese problema mundial
se acrecentó a partir de la advertencia hecha el año pasado
en el Informe Stern sobre las pérdidas económicas que el
fenómeno ocasionará, estimadas en 20 por ciento del producto
interno bruto (PIB) mundial. También han incidido los tres reportes
presentados por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático
(IPCC, por sus siglas en inglés) –en noviembre presentará el
cuarto–, en los cuales advierte, entre otros cosas, que de seguir
las emisiones de GEI la temperatura se elevará entre 1.8 y 4 grados
centígrados este siglo, lo cual tendrá severas consecuencias
ambientales y económicas.
Así, la Unión Europea se impuso la meta de reducir 20
por ciento sus emisiones de GEI en 2020 y crear energías más
limpias como alternativa al uso de combustibles fósiles. En conjunto,
las naciones más industrializadas, especialmente Estados Unidos,
China e India –estas últimas en vías de desarrollo– suman
85 por ciento de emisiones globales. Estos países concentran 70
por ciento de la población mundial y generan 85 por ciento del
PIB global.
Ante ese panorama, la UNFCC advirtió que en 2030 la inversión
para que las emisiones de GEI retrocedan a los índices actuales
será de entre 0.3 y 0.5 por ciento del PIB mundial, es decir,
entre 200 mil millones y 210 mil millones de dólares.
En el informe Análisis de los actuales y posibles flujos financieros
y de inversión orientados a preparar una respuesta internacional
eficaz y adecuada al cambio climático, presentado a los delegados
que participaron en el cuarto diálogo, realizado en esta ciudad
del 27 al 31 de agosto, se indica que en los próximos años
será necesario hacer cambios significativos en los recursos que
se asignan para combatir el fenómeno.
Yvo de Boer, secretario ejecutivo de la UNFCC, al presentar el estudio
advirtió que las emisiones de GEI llegarán a su máximo
nivel en los próximos 10 o 15 años y deberán reducirse
a partir de entonces, hasta 2050, a la mitad respecto de los índices
actuales. Dijo que los países industrializados deberán
disminuir entre 25 y 40 por ciento esas emisiones después de 2012.
De Boer indicó que para detener el calentamiento global es imprescindible
incluir criterios de responsabilidad climática en el flujo de
capitales y las inversiones internacionales, que aproximadamente en 86
por ciento están en manos privadas, así como establecer
criterios ecológicos.
Sólo en mitigación en el rubro energético deberán
efectuarse inversiones anuales por 432 mil millones de dólares
para la generación de energía, de los cuales 148 mil millones
se necesitan para el cambio de combustibles fósiles a energías
renovables, entre las cuales destacan la hidroeléctrica y la nuclear.
De Boer sostuvo que las inversiones necesarias para ayudar a algunos
países a enfrentar el cambio climático oscilan entre 28
mil y 67 mil millones de dólares. Esto sería sólo
en los rubros de agricultura, bosques, pesquerías y suministro
de agua. Recordó que, de acuerdo con el IPCC, en disponibilidad
de agua habrá un severo impacto.
Aseveró que habrá problemas en la salud humana, como enfermedades
diarreicas, desnutrición y malaria. Para encarar esa situación
se requerirán 5 mil millones de dólares. Además,
11 mil millones para realizar adaptaciones en las zonas costeras, por
el aumento del nivel del mar.
De Boer consideró que la eficacia energética es el medio
más apropiado para reducir los índices de gases de efecto
invernadero a corto plazo, por lo que se deberán hacer normas
más estrictas para vehículos, fábricas y plantas
termoeléctricas que utilizan carbón. De igual forma, adoptar
políticas que alienten opciones “más ecológicas”,
como focos de bajo consumo.
Consideró que planteando políticas e incentivos adecuados
se podrán realizar inversiones adicionales y alcanzar los flujos
financieros necesarios. También se podrán optimizar y combinar
esquemas, como los mercados de carbono; utilizar los mecanismos financieros
de la convención; instaurar políticas nacionales y tener
fuentes adicionales de recursos para canalizarlos a acciones contra el
cambio climático.
Aseguró que el mercado de carbono, establecido en el Protocolo
de Kyoto, ya está jugando un importante rol en el cambio de flujos
de inversión, lo cual es indicativo de cuán rápido
se puede responder a los cambios de políticas e incentivos. Además,
añadió, el mecanismo de desarrollo limpio (MDL) ha significado
un impulso para la inversión internacional y doméstica.
El estudio, sostuvo De Boer, tiene como propósito sentar las
bases para que los gobiernos elaboren estrategias de largo plazo contra
el cambio climático y establecer más medidas de mitigación,
que podrían constituir inversiones atractivas y expandir los mecanismos
de mercado para llegar a inversiones por 100 mil millones de dólares
al año.
El mercado del cambio climático
El Protocolo de Kyoto, que entró en vigor en 2005, fijó el
compromiso de los países desarrollados de reducir sus emisiones
5.2 por ciento, considerando lo que emitían en 1990, y para ello
creó mecanismos de flexibilidad. Se trata de tres instrumentos
de mercado, que son la implementación conjunta, la cual permite
que una nación desarrollada emprenda proyectos de reducción
o captura de emisiones en otro país; comercio de emisiones, que
define el negocio de los permisos de emisiones, y el mecanismo de desarrollo
limpio, el cual favorece que las naciones en vías de crecimiento
vendan reducciones certificadas de emisiones.
Ese mercado, que comenzó a tener auge en 2003, registró un
drástico crecimiento en sólo un año, ya que, de
acuerdo con Karan Caooper, experto del Banco Mundial, el valor global
de los mercados de carbono en 2006 fue de 30 mil millones de dólares,
lo que representa casi tres veces más que en 2005, cuando fue
de 11 mil millones de dólares.
Indicó que la Unión Europea cubrió en 2006 un mercado
de 24.4 mil millones de dólares, y un año antes fue de
7.9 mil millones.
En relación con los países que participan en el MDL, China
cuenta con 61 por ciento de los proyectos, mientras América Latina
apenas tiene 6 por ciento, excluyendo a Brasil, que cuenta con 4 por
ciento del mercado. Entre 2002 y 2006 los proyectos de MDL han ido creciendo,
y actualmente suman 7 mil 800 millones de dólares.
Las perspectivas de mercado para el periodo 2008-2012 son de mil 140
millones de toneladas de bióxido de carbono, de las cuales los
países de la Unión Europea podrán negociar 450 millones
de toneladas.
Hasta ahora hay 765 proyectos registrados para “atender” mil
600 millones de toneladas de bióxido de carbono. México
participa con 78 planes. Para 2012, las previsiones son que en el mundo
podrían llegar a capturarse 2 mil 200 millones de toneladas de
CO2, principal gas de efecto invernadero.
Fuente: La jornada
Septiembre 3, 2007
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