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Exigen que Argentina deje de apoyar a Estados Unidos en la OMC
Transgénicos: solicitan al gobierno argentino que retire su apoyo a
Bush
Activistas de Greenpeace representaron frente a la Secretaria
de Agricultura
de la Nación la acción que las industrias de las semillas
transgénicas realizan tanto
en la Organización Mundial del Comercio como en sus campañas
humanitarias
para forzar una alimentación mundial acorde a sus intereses.
BUENOS AIRES, - A dos días del inicio
de la 5ta. reunión
ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Greenpeace
volvió a
reclamar al gobierno argentino que retire su apoyo a la demanda iniciada
ante ese
organismo por los Estados Unidos contra la Unión Europea debido
a su moratoria a
la introducción de cultivos transgénicos. La organización
resaltó la irresponsabilidad
con que la industria de las semillas transgénicas procura utilizar
toda herramienta
posible para imponer sus productos en todos los mercados.
La Argentina se sumó a la demanda iniciada por Estados Unidos
en el mes de
mayo de este año, durante la gestión del canciller Carlos
Ruckauf en el Ministerio
de Relaciones Exteriores, Comercio y Culto, a pocos días de que
finalizara la
anterior administración nacional. La demanda ha iniciado un proceso
dentro de la
OMC para dirimir el conflicto; la Argentina puede aún retirarse
del mismo. Para
Greenpeace, la demanda es injustificada e irracional aún desde
el punto de vista
del interés comercial argentino, ya que en cuanto a sus exportaciones
agrícolas, la
Argentina no se ha visto perjudicada económicamente por la moratoria
europea
puesta en cuestión.
"Continuar con este proceso ante la OMC no es más que acompañar
los intereses
de la Administración Bush que pretende someter al resto del mundo
a su política
unilateral utilizando a la OMC para barrer con cualquier regulación
ambiental o
sanitaria precautoria por parte del resto de los países",
señaló Daniela Montalto, de
Greenpeace. "La acción dentro de la OMC pone en riesgo acuerdos
globales
ambientales y debilita la autonomía de los países, sobre
todo los del mundo en
desarrollo", agregó la ambientalista.
En la explanada de la Secretaría de Agricultura, 25 activistas
vestidos de "
lobbystas" de la industria transgénica, entre ellos el "presidente
George W. Bush",
vertían de manera forzada semillas transgénicas a bebés
(muñecos). "Esto es lo
que está sucediendo a escala global y en nuestro país sufrimos
una irresponsable
campaña de maquillaje humanitario con el programa Soja Solidaria",
explicó Montalto. Un cartel ubicado al fondo de la escena decía: "El ´Libre
Comercio´ de
Bush = transgénicos a la fuerza".
El gobierno argentino está apoyando una iniciativa de Bush contra
la Unión
Europea por su moratoria al ingreso de nuevos transgénicos. Así,
la OMC será utilizada por Bush y las multinacionales semilleras para barrer toda
regulación
sobre el ingreso de transgénicos en la alimentación y el
medio ambiente,
especialmente en países en desarrollo.
La demanda de Bush fue apoyada por la Argentina en mayo pasado, a pocos
días
de finalizar la administración Duhalde. En una reunión
mantenida en Cancillería,
Greenpeace presentó su posición al canciller Rafael Bielsa,
a la espera de que la
Argentina revise su posición y se retire justificadamente del
proceso, dado que
todavía es posible.
Durante esta semana, y a través de su página de internet
(www.greenpeace.org.ar),
Greenpeace invitará al público a participar del envío
de una tarjeta postal
electrónica para reclamar al gobierno argentino que retire su
apoyo a los Estados
Unidos e impida de esta forma que la OMC afecte las normativas ambientales
internacionales vigentes, como el Protocolo de Bioseguidad.
"Exhortamos al gobierno argentino, que ha dado muestras de diálogo
con las ONGs
y respeto a los instrumentos legales internacionales, a que reconsidere
su posición
en este asunto", manifestó Montalto. "Esta demanda es
una grave avanzada contra
la seguridad alimentaria y normas ambientales como el Protocolo de Bioseguidad",
agregó.
"SOJA SOLIDARIA" = SOJA IRRESPONSABLE
Durante la protesta, Greenpeace presentó el informe "Soja
Solidaria - Soja
Irresponsable", un estudio de caso sobre una peligrosa e irresponsable
maniobra de
maquillaje humanitario de la industria de los transgénicos. Para
forzar el consumo
de sus productos, este sector corporativo aprovechó con oportunismo
la situación
de pobreza y la explosión del movimiento solidario que despertó la
crisis
alimentaria que vive el país.
Según la organización, la industria de los cultivos transgénicos
aprovechó las
necesidades y la solidaridad que despertó la crisis alimentaria
por la que atraviesa
la Argentina para desarrollar una iniciativa oportunista. "El programa "Soja
Solidaria" procuró instalar a la soja como solución
y alimento mágico ante la
opinión pública, sin embargo las contraindicaciones nutricionales
para alimentación
en niños dejó en claro que fue motorizada más como
una campaña de maquillaje
humanitario que la industria de los cultivos transgénicos desarrolló para
legitimar
sus productos ante la sociedad", agregó la dirigente de Greenpeace.
Sin embargo, lejos de ser una "panacea nutricional", el informe
recopila
advertencias de expertos que señalan que la soja no reemplaza
a la leche ni a la
carne (como dijeron sus promotores) ni puede considerarse como alimento
básico
de una dieta. Además, existen factores anti-nutricionales en el
consumo de soja
que han sido ocultadas. Por otra parte, especialistas citados allí señalan
que el
consumo de soja en menores podría eventualmente ocasionar desarrollo
precoz de
eventos puberales y aumento de volumen de las mamas de niños varones.
Su
consumo ocasionaría -según nutricionistas y pediatras citados
en el informe-
disminución del coeficiente intelectual en menores con problemas
de anemia,
tiroides o de retraso de crecimiento. El consumo indiscriminado de esta
oleaginosa
en personas con cuadros de desnutrición podría además
agravar su estado
nutricional
Esta iniciativa local tiene una clara analogía con programas
mundiales de
distribución de granos a países en situación de
extrema pobreza, en los que
Estados Unidos, principal productor de cultivos genéticamente
modificados,
pretende colocar sus cultivos transgénicos, pretendiendo imponer
los mismo, ganar
confianza y abrir nuevos mercados.
POR MAYOR INFORMACIÓN
- Oscar Soria (coordinador de comunicaciones de Greenpeace): 155.1090786
o
4962.0404
- Juan Carlos Villalonga (director de campañas de Greenpeace):
155.1094166 o
4962.0404
- Daniela Montalto (campaña de transgénicos de Greenpeace):
154.0721490 o
4962.0404
INFORMACIÓN ADICIONAL
Estados Unidos lanzó su demanda ante la OMC el día 13 de
mayo, justo antes de
que se confirmara la ratificación número 50 del Protocolo
de Bioseguridad de
Cartagena de Indias. Se entiende que el protocolo es el objetivo final
de esta
demanda, ya que la intención real fue la de hacer retroceder y
prevenir las
restricciones que el protocolo implica.
Este Protocolo de la Organización de las Naciones Unidas es la
primer herramienta
legal internacional que reafirma la soberanía de los países
para rechazar los
transgénicos o regular su comercialización, basándose
en el principio precautorio.
Estados Unidos enfatiza así su política de debilitar a
las Naciones Unidas y sus
acuerdos multilaterales.
La Argentina es parte de la Convención sobre Diversidad Biológica
(CDB), y
suscriptora del Protocolo de Bioseguridad de Cartagena, aunque aún
no lo ha
ratificado. El objetivo de la administración de Bush es legitimar
a la OMC por
encima del Protocolo definiendo las restricciones a los transgénicos
como "barreras
comerciales", con lo cual, se buscará también bloquear
el camino posterior a la
implementación del Protocolo.
Greenpeace cree que la OMC es un organismo totalmente inapropiado e
incompetente para el manejo de asuntos ambientales como es el de los
organismos
transgénicos.
Fuente: Greenpeace (Argentina)
Septiembre 09, 2003
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