La UE obliga a informar a la población sobre los niveles de ozono troposférico

Bruselas, 10 Sep. (Europa Press) - La nueva directiva europea que obliga a los Estados miembros a informar y alertar a la población cuando las concentraciones de ozono troposférico en el aire superan ciertos límites entró hoy en vigor, lo que facilitará la prevención de enfermedades de cara a nuevas olas de calor.

Aunque en la alta atmósfera la capa de ozono ofrece una protección contra los cánceres de piel y daños causados a los cultivos filtrando los rayos solares de corta frecuencia, el ozono troposférico puede tener efectos nefastos sobre la salud humana y la vegetación. De hecho, debido a la ola de calor que ha arrasado Europa este verano, este tipo de ozono, que puede provocar graves problemas de salud en personas vulnerables, ha alcanzado niveles record en numerosas regiones de la UE.

Según los expertos, inhalado en fuertes concentraciones irrita las vías respiratorias. La persistencia durante varias horas de una concentración de ozono superior a 120 µg/m31 puede provocar problemas respiratorios y agravar los síntomas de personas con asma y enfermedades pulmonares. Si la concentración supera los 240 µg/m3, grupos de población más frágiles como los asmáticos, niños o ancianos puede sufrir problemas respiratorios.

Del mismo modo, los efectos nefastos sobre los cultivos y los bosques, que limitan su crecimiento, pueden producirse a partir de concentraciones de 80 µg/m3. Sin embargo, los daños verificables como la reducción sustancial de rendimiento y la pérdida prematura de hojas es el resultado de una acumulación de estos efectos sobre el conjunto del periodo vegetativo, es decir, a la exposición repetida a fuertes concentraciones de ozono.

La formación de ozono resulta del efecto de la luz del sol y de periodos de insolación superior a la media, sobre las emisiones de compuestos orgánicos volátiles y óxidos de nitrógeno. El tráfico rodado es la principal fuente de este tipo de contaminación, junto con la industria petroquímica y los disolventes utilizados por los particulares en las pinturas. En la cuenca mediterránea se une además una proporción importante de componentes orgánicos volátiles provenientes de las coníferas.

En amplias zonas de la Unión Europea, las emisiones de origen humano han disminuido de 30 a 50 por ciento a lo largo de la última década y, como consecuencia, los picos de ozono han disminuido ligeramente. Sin embargo, las observaciones revelan que ciertas concentraciones que no están relacionadas por fuentes de emisión próximas, continúan aumentando a causa del incremento de las emisiones de precursores de ozono a nivel mundial.

La directiva exigirá a los Estados miembros que analicen las concentraciones de ozono troposférico sobre todo su territorio e informen al público de todo incremento superior a los 180 µg/m3. Para evitar el riesgo de superar el umbral de alerta de 240, las autoridades nacionales deberán prever medidas corto a plazo para limitar el tráfico por carretera y el uso de disolventes, pero si de todos modos se superen esos niveles deberán informar al público y advertir a la población frágil, recomendándoles quedarse en casa y evitar actividades físicas intensas.

Los expertos subrayan además que para producir un efecto, las reducciones deben ser significativas ya que, incluso con una reducción del 50 por ciento a corto plazo de los precursores, los picos de concentración de ozono no disminuyen más que del 20 por ciento.

Esta norma fija también objetivos a largo plazo, que deberán alcanzarse lo antes posible antes de 2010. Según los datos, a comienzos de agosto las concentraciones cotidianas fueron superiores a 180 µg/m3 en Reino Unido y se registraron los niveles más elevados de la última década en Londres. Francia, Bélgica, Holanda, Luxemburgo y Austria registraron niveles superiores a los 240 µg/m3. En algunas zonas de Alemania, el número de días en los que la concertación superó ese nivel se duplicó respecto a los últimos años.

Fuente: Canal Solidario (España)
Septiembre 10, 2003