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MEDIO AMBIENTE: EL MAPA DE OLORES DE LA CAPITAL
A qué huele
Buenos Aires
Según los especialistas, la ciudad se distingue
por el olor a combustión que largan los autos. Los barrios con
mejor aroma: Agronomía, Saavedra, La Paternal y Palermo. Los peores:
Soldati y Pompeya.
Que Buenos Aires, muchas veces, no hace honor a su nombre, no es novedad.
Desde que la cuestión ambiental se asoció a la calidad
de vida y trepó escalones en la agenda, numerosos estudios confirmaron
que sus aires, de bueno, tienen poco. Y que la contaminación
crece de la mano del transporte, la industria y otros culpables. Pero
poco se ha dicho de los olores de la Ciudad. ¿A qué huele
Buenos Aires? ¿Qué nos cuentan sus aromas? Según
los especialistas, hay mucha tela para cortar.
"Buenos Aires, como la mayoría de las grandes ciudades,
tiene zonas con olores típicos y distinguibles", explica
el ingeniero Miguel Angel Gardetti, autor del primer Mapa de Olores de
la Ciudad, realizado por el Instituto de Investigaciones Ambientales
de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES) y la Fundación
Mapfre.
Los investigadores recorrieron la ciudad para detectar, a puro olfato,
las zonas más olorosas de la Capital (sólo dejaron de lado
las villas de emergencia). Así descubrieron que el olor más
frecuente en las calles porteñas es el que emanan los autos, camiones
y colectivos: el que surge de la quema de combustible, un habitué en
las principales calles de Buenos Aires.
El informe destaca los casos de las avenidas General Paz, Lugones, 9
de Julio y la Autopista 25 de Mayo, extremos en lo que hace a los "olores
a combustión". Le siguen, en proporciones menores, el olor
a basura y el olor "a verde" (árboles, pasto recién
cortado), regalo de los parques y algunos paseos públicos.
También detectaron zonas olorosas en lugares puntuales: "nubes" de
olor nauseabundo y a orina de animal impregnan las manzanas que rodean
el Mercado de Hacienda de Mataderos (donde abundan camiones que cargan
animales, huesos y grasa). Y el "olor a Riachuelo" recorre,
impiadoso, el cordón de ¿agua? que bordea el sur de la
Capital.
Ajustando la mira, los barrios que mejor huelen son Agronomía,
Saavedra, La Paternal y Palermo. Y los que se llevan la peor parte, Villa
Soldati, Nueva Pompeya y Villa Riachuelo; aunque también ofenden
narices afiladas ciertos rincones de Retiro, La Boca, Barracas, San Telmo,
Mataderos, Monserrat y San Nicolás, agobiado por la polución.
El problema del mal olor, un fenómeno asociado al desarrollo
industrial, comercial o demográfico, es que refleja la contaminación
ambiental. "Los gases que emiten algunos caños de escape,
por ejemplo, afectan la salud de la gente. Se sabe que producen enfermedades
y muertes prematuras", dice la oncóloga Norma Cadoppi, de
la Fundación Siglo XXI, especialista en medio ambiente y calidad
de vida.
Esto no implica que los olores desagradables siempre sean tóxicos,
pero se trata de un agente contaminante que provoca, entre otras cosas,
malestar, molestias respiratorias y alteraciones psicológicas. "Los
olores afectan al psiquismo y hacen a la calidad de vida de las personas.
Un aroma agradable contribuye a una buena predisposición",
asegura Matilde Otero Losada, del Laboratorio de Investigaciones Sensoriales
del Conicet.
Siguiendo el mapa de olores, uno descubre, por ejemplo, que en Nueva
Pompeya y Villa Soldati hay zonas con fuerte olor a basura, a quemado
y a humo; que en Villa Lugano y San Telmo hay cuadras enteras de olores "enrarecidos",
desagradables; que en la zona de Aeroparque predomina el olor a combustible;
algo que se repite en los alrededores de las canchas de Boca y River,
donde también es frecuente el olor a tierra mojada.
En Barracas, cuna de algunas industrias alimenticias, se repiten olores
a cereal y a comida. Y en el barrio de Flores, valga la re dundancia,
muchos rincones huelen a flores. Lo mismo ocurre en las calles que custodian
algunos cementerios: la avenida Elcano, en la Chacarita, resulta un ejemplo
perfecto.
Un dato llamativo es que Palermo aparece como el barrio con mayor porcentaje
de personas que sufre olores desagradables (sobre todo en los alrededores
de Aeroparque) y, también, la mayor cantidad de habitantes que
disfruta aromas placenteros.
Según Gardetti, las zonas con olores desagradables predominan
en el sur de la ciudad. "Por los olores —afirma— se
puede notar la composición social de los barrios. En Barrio Norte
y Belgrano lavan las veredas con detergente perfumado". La doctora
Otero Losada coincide: "Las zonas con mayor poder adquisitivo tienen
más conciencia de los olores, porque otras prioridades están
satisfechas".
Dicen que la primera impresión es la que cuenta. Las narices
tendrán la última palabra.
Georgina Elustondo. -
gelustondo@clarin.com
Fuente: Clarín (Argentina)
Septiembre 12, 2003
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