|
AMBIENTE-PERU:
BID aprueba crédito para controvertido
gasoducto
WASHINGTON (IPS) El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó,
con la abstención de Estados Unidos, un crédito de 135
millones de dólares para el controvertido gasoducto peruano de
Camisea, de cuya construcción ya se completó 60 por ciento.
El complejo Camisea, cuyo costo total es estimado por organizaciones
de la sociedad civil estadounidense en 3.200 millones de dólares,
transportará gas natural desde la Amazonia a Lima y a un puerto
en el océano Pacífico, cerca de una reserva marina protegida.
La decisión de la Junta del BID contó con el voto de 45
miembros. Los ambientalistas cifraban sobre la delegación estadounidense
sus esperanzas en que al menos se determinaran mayores controles al proyecto.
La votación, el 10 de septiembre, se realizó una semana
después de que la junta del gubernamental Banco de Comercio Exterior
de Estados Unidos (EximBank) se negara, por dos votos contra uno, a financiar
el proyecto por cuestionamientos en materia ambiental.
Organizaciones de la sociedad civil criticaron a Estados Unidos por
abstenerse en la junta del BID en lugar de votar en contra, una actitud
que puede haber convencido a otros países de dar un voto afirmativo.
"El gobierno de George W. Bush no logró demostrar coraje
moral", dijo Nadia Díaz, del Instituto de Estudios Políticos
(IPS) con sede en Washington, organización que se opone al proyecto.
"Camisea viola las normas ambientales internacionales y la ley
estadounidense", dijo el activista Jon Sohn, de la organización
Amigos de la Tierra, para quien las empresas que participaron en el proyecto "deberían
ser llamados a la responsabilidad".
Perú ejerció fuerte presión para la aprobación
del proyecto y aplaudió la votación. Completar las obras "significa
uno por ciento de aumento anual del producto interno bruto nacional mientras
dure" el complejo Camisea, dijo el embajador peruano en Estados
Unidos, Roberto Danino.
"Esto significa energía limpia y barata y autosuficiencia
en materia energética para los consumidores peruanos", según
Danino, para quien el gas natural es menos contaminante que la gasolina
y el diesel, de los que depende la economía del país latinoamericano.
El gobierno de Alejandro Toledo y el BID instalaron salvaguardias sin
precedentes para minimizar los daños ambientales en áreas
delicadas de los Andes y en la ruta del gasoducto.
La votación del 10 de septiembre se había retrasado más
de un mes a instancias de Washington, que estuvo sometido a presiones
contradictorias de organizaciones ambientalistas, legisladores, funcionarios
de Perú, del BID y del propio gobierno estadounidense.
La compañía estadounidense Hunt Oil, del meridional estado
de Texas, lidera junto con la argentina PlusPetrol el consorcio constructor
de Camisea. También participan la empresa belga Tractebel, la
sudcoreana SK y la peruana Graña y Montero.
El jefe ejecutivo de Hunt Oil, Ray L. Hunt, uno de los principales recaudadores
de fondos de la campaña presidencial de Bush, también integra
la junta de la firma Halliburton, que, al parecer, firmará un
contrato por la construcción de la planta licuefactora de gas
en el Pacífico con miras al embarque y exportación.
Halliburton era presidida hasta 1999 por el hoy vicepresidente estadounidense
Dick Cheney.
A comienzos de este año, el Tesoro estadounidense informó que
el involucramiento del BID en Camisea "enviaría la señal
de que promotores de proyectos pobremente planificados" podrían
solicitar crédito ante instituciones financieras internacionales "demasiado
tarde en el proceso" como para admitir cambios.
El proyecto Camisea procura desarrollar la extracción de combustibles
fósiles en lo más profundo de la selva amazónica
peruana.
Camisea es el principal proyecto de infraestructura y de desarrollo
de Perú. Consiste en dos gasoductos de 1.150 y 520 kilómetros
desde un gran campo gasífero en la Amazonia peruana hasta Lima
y otros puntos de la costa sobre el océano Pacífico, a
través de los bosques andinos.
El proyecto incluye la construcción de plantas licuefactoras
de gas natural, una de ellas junto a la Reserva Nacional de Paracas, única área
marina protegida de Perú y uno de los principales ecosistemas
de América, con animales muy raros como tortugas marinas verdes,
pingüinos Humboldt y otras aves marinas.
Por otra parte, son impredecibles las consecuencias del proyecto en
comunidades indígenas como las que viven en la Reserva Nahua-Kugapkakori,
varios cientos de los cuales evitan o rechazan el contacto con personas
ajenas a la zona y carecen de inmunidad a enfermedades comunes.
Casi 75 por ciento de las extracciones de gas dirigidas a Camisea se
ubican en la Reserva Nahua-Kugapkakori.
Casi la mitad de la población de la comunidad nahua murió en
los años 80 de enfermedades que hasta entonces desconocían.
La compañía británico-holandesa Shell comenzó entonces
a explorar la reserva en busca de gas y petróleo.
El año pasado, dirigentes de comunidades indígenas adjuntas
a la reserva informaron sobre un gran descenso en los cardúmenes
en los ríos, arroyos y lagos locales, debido a la gran erosión
del suelo. Eso redundó en desnutrición, según funcionarios
y activistas.
Varios senadores estadounidenses, organizaciones de la sociedad civil
peruana y la gubernamental Agencia para el Desarrollo Internacional de
Estados Unidos (USAID) se han opuesto al proyecto por entender que el
impacto ambiental y social se evaluó de manera incompleta.
por Jim Lobe
Fuente: IPS (International Press Service)
Septiembre 14, 2003
|