|
Campaña contra la alta contaminación ambiental
Por más
aire puro, los franceses cambian sus autos por bicicletas
Es una
iniciativa ecológica que se realizó durante un
día en 72 ciudades.
Por la alta contaminación ambiental o por conciencia pública,
miles de franceses adhirieron ayer a un día sin autos en París
y otras 71 ciudades francesas. El operativo, llamado "En la ciudad
sin mi auto", involucró a 98 millones de personas en 1.200
ciudades de Europa, cuando en la capital francesa se llega a récords
de contaminación de ozono, agravados durante el período
de la ola de calor y la falta de viento.
El éxito de la jornada se debe a una opinión pública
que tolera cada día menos la invasión automovilística
en la ciudad. El alza de enfermedades respiratorias y la polución,
vinculada a la cantidad de muertos durante las altas temperaturas del
verano, ayudaron también a la concientización.
En un perímetro que comprendía los barrios I, II, III
y IV, más Montmartre, estuvo prohibido el tránsito con
vehículos. La idea surgió en el puerto de La Rochelle en
1997 y se extendió por toda Francia.
Los subterráneos y trenes se superpoblaron con miles de franceses
que llegaron a trabajar por otra vía que no fuera el auto desde
los suburbios. Pero, en un país fanático del ciclismo,
las bicicletas dominaron la calle, en un día soleado y aún
veraniego en pleno otoño. Frente a la alcaldía de París
había 200 bicicletas gratuitas disponibles para quien quisiera
usarlas. Los "rollers", nueva pasión francesa, fueron
la vedette de la jornada. Se desplazaban jóvenes y familias completas
en los carriles destinados a los ómnibus. Otra agradable alternativa
era el río Sena, con barcos que conectaban los diferentes barrios.
"Los estudios muestran que la gente es favorable a una disminución
del automóvil. Pero no ajustan aún la palabra a los hechos.
Es un período de transición", explicó Martine
Meunier Chabert, una experta del Centro de Estudios sobre Transportes
y Urbanismo (CERTU).
La alcaldía de París insiste en que el tránsito
en la ciudad ha disminuido un 7 por ciento desde el 2001. Cuando, en
el verano, el alcalde Bertrand Dellanoe transforma las riberas del Sena
en una playa y corta la circulación de autos sobre el río,
fuerza a los parisinos a convertirse en obligados peatones o usuarios
de los transportes públicos.
Algunos habitantes de los suburbios ya cambiaron los hábitos.
Jean, un fotógrafo que vive sobre el río Marne, es uno
de ellos."Voy hasta la estación con el auto, estaciono y
llego al centro de París en tren. Después, utilizo el ómnibus
y el metro", explica.
Pero uno de los principales embotellamientos en las ciudades lo producen
las familias que llevan sus hijos a la escuela primaria en autos y los
van a buscar. Según el CERTU, el 50% de los habitantes de las
grandes ciudades llevan en auto a sus chicos al colegio.
Otro problema es el transporte de los que llegan desde los suburbios
a trabajar en la ciudad. Mientras algunas ciudades como Grenoble se inclinan
por un impuesto a la entrada en la ciudad, como el que impuso en Londres
el alcalde Ken Livinsgtone, en París las autoridades de la alcaldía
se oponen a la idea. "No queremos un sistema de segregación
por dinero", explicó Denis Baupin, encargado de transportes
en la alcaldía.
La polución excepcional contribuye a crear un clima irrespirable
en la ciudad. El ozono es tan alto que han comenzado desde el jueves
a tener circulación alternativa los autos terminados con números
pares o impares.
Un largo perímetro en París fue cerrado a la circulación
el lunes para medir el impacto en términos de polución.
En Lille, una ciudad al norte de París, previeron un esquema
para disuadir a los automovilistas. Un estacionamiento gratuito alrededor
de la ciudad y un ómnibus también gratis cada 8 minutos
para llevar a los conductores a sus trabajos en el centro es la solución
que ellos proponen.
María Laura Avignolo.
mavignolo@clarin.com
Fuente: Clarín (Argentina)
Septiembre 23, 2003
|