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La UE puede reducir sus emisiones de C02 utilizando desechos de madera
La Unión Europea (UE) puede recortar sus emisiones de dióxido
de carbono entre un 4 y un 6 por ciento si utiliza parte de los residuos
de la industria maderera, según un estudio que será presentado
en el Congreso Mundial Forestal que se inició ayer en Québec.
Desde España, la Asociación Nacional de Empresas Forestales
(ASEMFO) recuerda que los bosques son 'esenciales para el equilibrio
del clima en el mundo' y pide mayor inversión para su conservación.
Según el informe dirigido por el profesor finlandés Matti
Palo -director de investigación de la World Forests, Society and
Environment (WFSE)-, y que se presentará durante el Congreso de
Québec, la reducción de las emisiones europeas se lograría
sólo con un tercio del total de los desechos de la tala de árboles.
La conversión en electricidad de astillas y ramas desechadas en
la operación de tala equivaldría a 8 millones de toneladas
de petróleo, prácticamente la cantidad de combustible que
utilizan cada año Irlanda, Finlandia o Dinamarca.
En declaraciones a Efe, Palo -que actualmente es profesor de la Universidad
Nacional de Seúl, en Corea del Sur- señaló que aunque
'los contenidos de energía (en estos materiales) son bajos y su
recolección es costosa, nuevas técnicas permiten aprovechar
ahora este recurso'. Añadió que 'la rentabilidad también
depende del precio de los combustibles fósiles, ya sea carbón
o petróleo'.
La Unión Europea no sólo está interesada en el
coste de los precios del combustible sino también en los límites
fijados con su compromiso al Protocolo de Kioto. El acuerdo medioambiental
estipula que para el año 2010 los países europeos deberían
haber reducido los 'gases invernadero' -entre los que se encuentra el
dióxido de carbono- un 8 por ciento por debajo de los niveles
de 1990.
Pero las estimaciones de la Agencia Europea de Medio Ambiente señalan
que de seguir la tendencia actual, la reducción será sólo
del 4,7 por ciento por lo que el uso como combustible de residuos forestales
podría ayudar a alcanzar el objetivo ya que su combustión
no añade emisiones de gases invernaderos, explica Palo.
El rector de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU), Hans van Ginkel,
reafirmó que 'es claro que varios países tendrán
grandes dificultades para cumplir sus compromisos de emisiones de Kioto.
La utilización de biomasa forestal como fuente de energía
alternativa podría suponer una significante contribución
a sus esfuerzos'.
Palo reconoció que la comercialización de los bosques
es un asunto muy sensible para las organizaciones medioambientales y
que un mayor uso de los recursos forestales podría ser rechazado
por algunos grupos aunque consideró que otras organizaciones no
gubernamentales apoyarían la medida.
El estudio de la UNU también es especialmente crítico
con las políticas forestales de los países componentes
del G8 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña,
Italia, Japón y Rusia) que han incumplido las medidas aprobadas
en 1998 en el Programa de Acción sobre Bosques (PAB).
Mayor inversión para nuestros bosques
Desde Madrid, y con motivo del Congreso Mundial que se desarrolla hasta
el próximo domingo en Québec, la Asociación Nacional
de Empresas Forestales (ASEMFO) ha recordado que los bosques son 'imprescindibles'
y 'su protección asegura nuestro futuro', y ha llamado la atención
sobre la baja inversión que se realiza en ellos, lo que 'hace
imposible asegurar su desarrollo sostenible'.
En su mensaje al Gobierno central y autonómico, difundido a través
de un comunicado, Asemfo recuerda que los bosques cubren el 30% de la
superficie planetaria, albergan el 80% de la biodiversidad y cumplen
un papel fundamental en el equilibrio de la naturaleza y bienestar de
los ciudadanos. Sin los recursos forestales, 1.500 millones de personas
perderían su principal medio de subsistencia. Pero la crisis que
atraviesa el mundo rural y la escasa inversión pública
su protección, puede frenar el desarrollo de esta especie de 'pulmón
gigante' que son los bosques, afirma.
Así, la asociación explica que los bosques son vitales
en la lucha contra el calentamiento global, ya que al almacenar carbono
en los árboles y el suelo, desempeñan una función
clave como depósitos de CO2 para frenar el cambio climático.
En su opinión, 'bosques sanos y bien ordenados son esenciales
para el equilibrio del clima en el mundo'.
Sin embargo, recuerda Asemfo, los incendios forestales liberan CO2 a
la atmósfera. Según datos referidos a este verano que recoge
la asociación, la Comisión Económica de la ONU para
Europa estima en 629.765 las hectáreas de bosques incendiadas,
en Portugal, Francia, Italia y España. Portugal ha sido el país
más afectado, donde la llamas acabaron con 417.000 hectáreas
forestales; en Francia consumieron 54.000 hectáreas; en España
(99.863) y en Italia (58.902). En conjunto, las áreas boscosas
calcinadas superan las destruidas en 2002 (271.954 hectáreas).
Asemfo coincide plenamente con la comisión de la ONU cuando subraya
que 'las campañas públicas de sensibilización, la
limpieza de los bosques y los incentivos económicos' reducen las
posibilidades de incendios.
En representación de más del 85% del sector forestal y
vocal del Consejo Nacional de Bosques, Asemfo da prioridad a la prevención
para luchar contra la degradación de los bosques. El dinero para
trabajos forestales proviene fundamentalmente de las inversiones públicas
y sin ellas nuestros bosques no sobrevivirían: unos envejecerían,
otros desaparecerían, muchos estarían sucios, degradados
o incendiados, y otros tantos no llegarían a ser puesto que nadie
los plantaría.
'Prevención y gestión eficaz de los bosques requieren
una considerable inversión, pero hacerlo principalmente en la
campaña de extinción de incendios no es la mejor solución
para el garantizar el desarrollo sostenible de nuestros bosques', afirma.
Fuente: Asemfo
Septiembre 24, 2003
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