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Los basurales, un peligro latente para la salud
de la población
Una recorrida por distintos sectores de la ciudad de Córdoba permitirá
advertir lo que se ha convertido en un paisaje habitual: una gran cantidad
de basurales de toda clase y tamaño se forman en predios descampados,
baldíos, cañadones y hasta en las costas del río Suquía
y el cauce de la Cañada.
Es penoso ver a esta Capital invadida de basurales a cielo abierto, que,
se sabe, generan un gran impacto ambiental. Se calcula que dentro del ejido
urbano municipal hay en la actualidad más de 70 basurales de considerables
proporciones.
Años atrás existía el doble de basurales, pero hoy
estos reservorios de desperdicios ocupan superficies mayores que antes
y no son un festival para la vista.
En la semanal visita que La Voz del Interior realiza a distintos barrios
de la Capital, casi siempre hay vecinos indignados por el foco infeccioso
que constituye el basural que está a pocas cuadras de su casa. Lo
menos que hacen es refrescarle la memoria a las autoridades municipales
para que lo
erradiquen.
Algo de esto ocurrió el viernes en el CPC Monseñor Pablo
Cabrera, cuando un grupo de vecinos le pidió al titular de la Dirección
de Higiene Urbana municipal, Javier Boldrini, que borre del mapa el basural
de calle Damián Garat al 2800, lindante con un sector de barrio
Poeta Lugones. El
funcionario convino en que se limpiaría el sitio.
Un problema educativo
Como en cualquier ciudad, en Córdoba el crecimiento demográfico
se vincula con el incesante aumento en la generación de residuos
urbanos. Pero, por la falta de educación cívica de la gente,
estos desechos a veces van a parar a los basurales.
No es de extrañar que cuando se limpia un sitio en la zona norte,
por ejemplo, aparece otro basural en la zona sur.
La acción de carreros, cirujas y villeros, como también
la costumbre de particulares y empresas que vuelcan periódicamente
desperdicios en los basurales a pesar de los carteles que lo prohíben,
hablan a las claras de desidia y desinterés absoluto por cuidar
el medio ambiente.
Pareciera que la sociedad cordobesa, como tantas otras, fue moldeada
en la insensata consigna de "usar y tirar", vacía de conciencia
de la magnitud del daño ambiental que provoca al descargar residuos
en predios abiertos.
Lluvia de reclamos
El enorme número de basurales en la Capital es motivo de permanentes
reclamos vecinales de erradicación.
Pero ni la Municipalidad sabe cómo hacer para atender semejante
demanda ni la empresa Cliba -a cargo del servicio de limpieza- suele dar
abasto para higienizar la tremenda cantidad de basurales que hay.
De todas formas, Higiene Urbana asegura que existe un cronograma para
que Cliba asista a los basurales de la ciudad con una frecuencia de una
o dos veces al mes (o excepcionalmente cuatro veces, como en los predios
de calle Pueyrredón al 2500 o de calles Misiones y Brasil).
Según cifras municipales, Cliba limpió 553 mil metros de
basurales en julio pasado y el promedio mensual ronda en 500 mil.
Proyecto
Si bien hoy en la ciudad no hay ningún predio autorizado por el
municipio para usarse como basural, Higiene Urbana viene elaborando el
proyecto "puntos verdes", a fin de organizar sitios de acopio
de residuos.
El proyecto consiste en la creación de lugares cercados con paredes
y alambrado para que carreros y vecinos arrojen basura. Tendrían
accesos y egresos, senderos, zonas para depositar residuos y boxes para
clasificar latas, cartón, vidrio, escombros y otros desperdicios.
Según Boldrini, al estar listo el proyecto se remitiría
al Concejo Deliberante para su análisis. "Podría servir
para la futura gestión municipal", indicó.
Por Germán Pandolfi - gpandolfi@lavozdelinterior.com.ar
Fuente: La Voz del Interior (Córdoba - Argentina)
Septiembre 29, 2003
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