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Abogados ecologistas denuncian la impunidad de los delincuentes ambientales
La Red de Abogados de Ecologistas en Acción celebró su encuentro
anual
el sábado 20 de septiembre en Burgos para analizar los problemas
que
encuentran en la aplicación de la normativa medioambiental. Los
abogados
provenientes de varias Comunidades Autónomas coinciden en apreciar
las
dificultades que existen para sancionar a los infractores de la
legislación de protección del medio ambiente tanto la referente
al medio
natural como la de tipo industrial o urbano.
En 1983 se introdujo en el Código Penal la protección
del medio
ambiente, que fue ampliada en 1995 con diversos tipos delictivos.
Recientemente el Congreso de los Diputados ha aprobado una nueva reforma
del Código Penal de 1995 que, entre otros muchos aspectos de su
contenido, modifica algunos de los delitos contra el medio ambiente.
Los
cambios, básicamente, se reducen a la disminución de las
penas en los
delitos contra la flora y la fauna y a la introducción de un nuevo
delito sobre maltrato grave de animales domésticos.
En efecto, el proyecto de reforma del Código disminuye las penas
previstas para los delitos 332 (daños a la flora amenazada), 333
(introducción de especies no autóctonas), 334 (caza, daños
o comercio de
especies amenazadas), 335 (caza de otras especies) y 336 (empleo de
medios destructivos para la caza). La disminución afecta no sólo
a las
penas de privación de libertad, sino también a las de inhabilitación
especial para el ejercicio del derecho de cazar o pescar. Esta última
era antes por un período de 3 a 8 años y ahora, según
los casos, de 1 a
3 o de 2 a 4.
Todo ello a pesar de que según la Memoria de la Fiscalía
General del
Estado los delitos contra el medio ambiente y la ordenación del
territorio crecieron un 24% en 2002. Frente a esta situación existe
una
notable falta de medios y de voluntad de aplicación de la legislación
por parte de las administraciones medioambientales y de la
Administración de Justicia.
Ecologistas en Acción elaboró el pasado año un
Informe sobre la
situación de las Fiscalías de Medio Ambiente que ponía
de manifiesto que
sólo había fiscales especializados en medio ambiente en
18 de las 50
provincias del Estado español, en muchos casos sin formación
específica
y dedicación exclusiva. Y allí donde hay fiscales de este
tipo, no
tienen suficientes medios (policía judicial, ecotoxicólogos
adscritos...) para investigar estos delitos. Los casos se complican
cuándo las infracciones ambientales las cometen empresas importantes
que
cuentan con potentes medios de defensa jurídica, posibilidades
de
contratar peritos y con una notable capacidad de presión sobre
las
autoridades.
Los abogados ecologistas consideran también un problema la escasa
voluntad para aplicar la normativa de las distintas administraciones
ambientales (tanto Consejerías, como Concejalías o el propio
Ministerio)
y su falta de colaboración en los procesos de investigación
judicial. Un
aspecto particularmente grave es las dificultades que encuentran en
muchos casos para conseguir información sobre medio ambiente (datos
sobre vertidos, contaminación, gestión del agua...) a pesar
de que una
ley de 1995 obliga a que la administración se la proporcione a
cualquier
ciudadano. Por ello, Ecologistas en Acción se ha visto obligada
a editar
una guía práctica sobre el acceso a la información
ambiental que permite
a los ciudadanos conocer las claves jurídicas para exigirla.
Fuente: Ecologistas en Acción (España)
Septiembre 22, 2003
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