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La promesa que no se puede cumplir
Agoniza el plan para sanear el Riachuelo
Los máximos responsables de la limpieza
afirman que falta voluntad política y que se reasignará parte
del crédito del BID
- Basura, desechos químicos y humanos son volcados
en él por toneladas cada día
- La crisis tuvo un aspecto bueno: hay menos
industrias para contaminarlo
El Riachuelo es hoy un depósito de basura y sólo
puede salvarlo la crisis, ya que no parece haber decisión política
de sanearlo y parte de los fondos girados a tal efecto por el Banco Interamericano
de Desarrollo (BID) fueron reasignados a otra área del gobierno.
Lo aseguran los dos encargados principales de su limpieza.
El comité encargado del saneamiento de aguas y márgenes agoniza.
Hace unos días, Eduardo Epszteyn, director de ese organismo, presentó
su renuncia y denunció que la tarea es imposible debido a la falta
de voluntad política.
O se hacen las cosas bien o hay que cerrar el proyecto. Es un gastadero
de plata inútil. El medio ambiente no está en la agenda política,
afirmó ofuscado el ex funcionario a La Nacion.
Hugo Amicarelli es el titular de la Subsecretaría de Recursos Hídricos
de la Nación, de la cual depende el Comité Ejecutor Matanza-Riachuelo.
Y negó que el alejamiento de Epszteyn significara el cierre del
proyecto. Pero también informó que la limpieza del río
se quedó sin una parte importante del financiamiento al reasignarse
al área social parte del crédito otorgado por el Banco Interamericano
de Desarrollo (BID).
La crisis económica que atraviesa el país no permite
que el Estado pueda poner la contrapartida del crédito para realizar
las obras hidráulicas. Por eso se está pensando en reasignar
las partidas para el área de Desarrollo Social, dijo Amicarelli
a La Nacion.
Aunque aún no decidió quién será el nuevo director
ejecutivo del proyecto, aclaró: El comité seguirá
funcionando pese a las dificultades.
Mientras los funcionarios deciden qué hacer, la crisis parece haberles
dado una mano. El cierre de más de cincuenta empresas de la cuenca
disminuyó algunos índices de contaminación en el río
en el que alguna vez se pudo nadar. Las últimas mediciones hechas
en el río por especialistas de la Prefectura Naval Argentina y del
comité arrojaron resultados alentadores.
La demanda química de oxígeno, que muestra la concentración
de materia orgánica presente en el agua, es de 80,3 miligramos por
litro. Lo ideal es entre 10 y 15mg/l., pero en toda la década
del 80 los valores encontrados superaban los 200 mg/l, indicó
Carlos Lombardi, especialista en el comité del área de Control
de mediciones de vertidos hasta marzo.
Sin oxígeno, sin vida
Pero lo que menos circula por el río es agua: se vierten diariamente
88.500 metros cúbicos de residuos industriales (el equivalente a
arrojar al ex río 445.000 barriles de 200 litros todos los días)
y 400.000 metros cúbicos de aguas servidas. Y el caudal promedio
de agua es sólo de 250.000 metros cúbicos.
Si uno recoge un litro de lo que queda en una botella, sólo encontrará
0,5 miligramos de oxígeno. Para que se desarrolle alguna forma de
vida son necesarios 5 mg/l. de oxígeno.
La cuenca Matanza-Riachuelo está formada por dos ríos principales.
Lleva el nombre de Matanza en la provincia de Buenos Aires y se transforma
en Riachuelo justo donde se definen los límites con la Capital Federal,
debajo del puente La Noria.
Más de tres millones y medio de personas conviven en la cuenca,
que concentra el 28% de la población de diecinueve partidos de la
provincia de Buenos Aires, la mitad de ellos en villas y asentamientos.
Sólo el 45% tiene cloacas y el 65% agua potable.
El 3 de enero de 1993, la entonces secretaria de Recursos Naturales y Ambiente
Humano, María Julia Alsogaray, prometió que en mil días
se podría nadar en el Riachuelo.
Con ese fin se creó en 1995 el Comité Ejecutor Matanza-Riachuelo.
Y en 1997 se elaboró el Plan de Gestión Ambiental (PGA),
un proyecto de limpieza y de control de las inundaciones, por el cual se
consiguió un préstamo internacional del BID de 250 millones
de dólares. El Estado argentino pondría como contrapartida
otros 250 millones.
El defensor adjunto de la Ciudad de Buenos Aires, el ecologista Elio Brailovsky,
explicó a La Nacion que buena parte del dinero se gastó en
consultorías. Si en vez de gastar la plata en papeles y en
estudios se hubiera usado en la limpieza del río, hoy el Riachuelo
estaría mejor. Obviamente el saneamiento es un proceso que llevaría
por lo menos dos décadas.
De los más de 37 millones que utilizó la gestión de
Alsogaray, sólo el 5% fue destinado a obras, que consistieron casi
exclusivamente en la remoción de cascos hundidos.
Pero tampoco con Epszteyn el Comité logró grandes avances.
Según el ex funcionario, el obstáculo fue no poder usar el
dinero en lo que se debía. El problema del PGA es que prácticamente
no contempla el saneamiento ambiental. Está dirigido principalmente
a la infraestructura hidráulica. Desde que asumí en 2000
estoy tratando de reformularlo para que el crédito sea bien aprovechado.
Pero la reformulación del PGA nunca llegó. Y el Comité
dejó de tener injerencia sobre el crédito.
Un crédito que está otorgado hace cinco años
y no se usa tiene algún problema, opinó Amicarelli.Esto
no quiere decir que el proyecto se pare -aclaró-. Tal vez se continúe
con los proyectos de saneamiento que tienen un costo menor.
Sin embargo, el cierre del proyecto parece estar cada vez más cerca.
Desde agosto último elevamos al Ejecutivo el pedido del poder
de policía en la cuenca. Queríamos tener el poder para controlar,
especialmente las industrias y sus volcados. Nunca hubo respuesta,
explicó Epszteyn.
La tercera cloaca máxima está colapsada en cuanto a
la recepción de líquidos cloacales. Antes de construir una
nueva, se pactó con Aguas Argentinas un Plan de Saneamiento Integral
(PSI) que consistía en construir dos caños colectores que
bordearían la Capital Federal, uno sobre el Río de la Plata
y otro sobre la ribera izquierda del Riachuelo, advirtió Epszteyn.
Estos caños interceptarán arroyos entubados bajo el asfalto
de Buenos Aires, entre ellos los que desembocan directamente en el río:
el Elía, el Teuco, el Erézcano, el Perdriel, el Pergamino
y el Cildáñez. Los nuevos colectores llevarán el agua
a una planta depuradora en la Dársena Sur, para luego volcar el
efluente tratado en el Río de la Plata.
El problema es que la obra de la planta depuradora está parada.
Todo el PSI está parado. Hay que esperar que Aguas Argentinas renegocie
el contrato de concesión, se lamentó el ex funcionario.
Sin planta depuradora
Aguas Argentinas lo niega. Algunas obras están demoradas,
pero el problema principal es el financiamiento. El colector de la margen
izquierda del Riachuelo está en proceso de licitación. Al
igual que el emisario que verterá los líquidos tratados,
replica la empresa en un comunicado, ante una consulta de La Nacion.
El río también se alimenta de la basura que depositan los
habitantes de la cuenca y la que arrojan los basurales clandestinos. El
comité contrató los servicios del Ceamse para hacer una limpieza
en las riberas y en la superficie del Riachuelo.
Desde diciembre dejamos de hacer esta tarea. Juntábamos 17
toneladas de basura por día. Era como pasar con el basurero, pero
por el río, relató Graciela Gerola, gerente de Saneamiento
Ambiental del Ceamse.
La dispersión en las jurisdicciones es un cuarto contaminante. No
es menor el hecho de que veintiún organismos nacionales, provinciales
y municipales tengan injerencia sobre la cuenca, se quejó
Epszteyn.
La cuenca está emplazada en la Capital Federal y ocho partidos del
Gran Buenos Aires: Almirante Brown, Avellaneda, Esteban Echeverría,
Merlo, La Matanza, Lanús y Lomas de Zamora. Y en cuatro del resto
de la provincia: Cañuelas, Las Heras, Marcos Paz y San Vicente.
Muchos se quejan por la crisis, pero el Riachuelo se beneficia.Es
increíble, pero con la recesión muchas empresas cerraron
y la gente está tirando menos basura. Eso hizo que se detectaran
medidas inferiores de contaminación a las de años anteriores,
aunque estén lejos de ser las ideales, se sorprendió
Lombardi. Sin embargo, la presencia de materia orgánica sigue siendo
alta. Esto se debe al volcado directo de la población sin
cloacas. Para poder sacar una conclusión sería necesario
recoger mayor cantidad de datos, informó Lombardi.
Por el momento no será posible. Desde hace cuatro meses el
Comité está parado. Redujeron el personal a la mitad y dicen
que no hay presupuesto. Yo así no iba a seguir. Así nunca
se va a limpiar el Riachuelo, pronosticó Epszteyn. Tal vez
la solución quede en manos de la crisis.
Laura Rocha
Causas de un fracaso repetido en el siglo
El fracaso ni siquiera es novedoso. Desde mediados del siglo XIX se ha
presentado más de un centenar de proyectos para la limpieza y el
saneamiento del Riachuelo. Ninguno atacó las causas de la contaminación.
Los volcados sin tratamiento en la cuenca, las cloacas clandestinas, la
basura que arrojan quienes viven en sus orillas son las principales fuentes
de contaminación de este río de 15 kilómetros de extensión.
El 45 por ciento de la contaminación se debe a los residuos industriales,
especialmente a aquellos que se vuelcan sin tratamiento previo.
Por cuestiones financieras y por el tipo de producción son
las curtiembres las que más vuelcan al Riachuelo. La planta de tratamiento
que iban a hacer, en conjunto, está parada, informó
Epszteyn.
En la producción del curtido se utilizan metales como el cromo trivalente
que, volcados sin tratamiento, consumen el oxígeno del agua.
Somos más olorosos que sucios. Si se midieran los efluentes,
comprobarían que no tiramos cromo al río, aseguró
Daniel Argentino, asesor de la Asociación de Curtidores de la provincia
de Buenos Aires (Acuba).
Tratamos de adquirir cualquier avance tecnológico que aparece,
pero ahora estamos en medio de una crisis: de más de cien empresas,
pasamos a ser sólo 42. Es la situación económica la
que no nos permite terminar la obra de la planta de tratamiento,
sostuvo.
El complejo entramado de desagües cloacales también colabora.
La red, compuesta por tres cloacas máximas, no daba abasto. Para
solucionarlo, Obras Sanitarias de la Nación construyó espiches,
una suerte de cámaras aliviadoras que conectan las cloacas con los
desagües pluviales.
Fuente: La nación
Mayo 5, 2002
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