|
Entre 1975 y 2000
Descubren permisos de pesca ilegales
Lo comprobó una auditoría de la UBA
- La investigación comenzó hace dos años
e indica que existió falta de control en el otorgamiento de permisos
de pesca
- Hubo retaceos en la información de los
años 90
Una auditoría realizada por la Facultad de Derecho
de la Universidad de Buenos Aires (UBA) reveló una amplia gama de
irregularidades administrativas que existen en la actividad pesquera.
El trabajo esboza la participación de funcionarios
y empresas pesqueras en actos anómalos que llevaron a una profunda
depredación de los recursos naturales del litoral marítimo
nacional.
Hay más de 35 faltas graves. La mayoría
pertenece al período comprendido en los años 90 y en particular
durante el acuerdo pesquero celebrado con la Comunidad Económica
Europea.
"El examen efectuado -explica el informe de la UBA-
indica que en muchos casos la normativa que ha regulado el trámite
de las peticiones indicadas, tendiente a organizar, dar publicidad y transparencia
a la gestión, no resguardó debidamente el desenvolvimiento
organizado y conforme a derecho administrativo. Tampoco protege la persecución
del interés general y el logro de la verdad objetiva."
Entre ellas, el otorgamiento de permisos de pesca en
favor de un proyecto sin que estuviese inscripto el propietario en los
registros; la resolución de actos administrativos sin dictamen jurídico
previo; el empleo de la figura de "complemento de bodega" para
ampliar la capacidad de pesca de los buques, sin que existiese una norma
que lo autorizara; transferencia de permisos en favor de embarcaciones
que fueron desafectadas de la flota nacional y hasta reservas "in
eternum" de permisos de unidades siniestradas, entre muchas otras
cosas.
"Los actos dictados en esas condiciones adolecerían
de vicios en sus elementos objeto causa y podría acarrear, según
el caso, nulidad o anulabilidad", sostienen los auditores respecto
de la situación legal de grandes buques factorías que pertenecen
a firmas pesqueras con facturaciones de alrededor de 70 millones de dólares
al año.
La investigación, denominada informe final, fue
encargada y solventada hace dos años por la misma Secretaría
de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación (Sagpya)
y el Consejo Federal Pesquero (CFP) que integran representantes de las
provincias y del Poder Ejecutivo.
"El objetivo consistió en la revisión
de todos los permisos de pesca desde 1975 hasta la fecha, pero a partir
del tercer mes de trabajo, cuando se procedió al análisis
de los expedientes de los permisos otorgados entre 1991/2000 se suscitaron
serías dificultades", afirma el trabajo que fiscalizó
la situación legal de la flota en unos 600 expedientes.
Allí se enumera que 56 buques -hoy en actividad-
presentan "irregularidades graves" y otros 164 muestran problemas
de "escasa entidad". A la vez, los abogados solicitaron la documentación
de otros 36 buques que operan actualmente, propiedad de importantes empresas
marplatenses, que jamás fue remitida por la Subsecretaría
de Pesca, que depende de la Sagpya.
Pero, entre las dificultades mencionadas, consta que
el grupo de letrados de la UBA tuvo que contratar un seguro de responsabilidad
civil por las amenazas recibidas durante la investigación.
El servicio de auditoría que la Facultad presta
también para empresas del sector privado, le significó a
la administración pública un gasto superior a los 200.000
dólares y aún permanece guardada por las autoridades. En
ella se deslizan los posibles procedimientos legales para encarar un reordenamiento
del sector.
Muchas de las irregularidades que le costaron al país
una profunda depredación de los recursos marítimos podrían
sanearse mediante simples actos administrativos, dice el trabajo.
"Se han obtenido evidencias que muestran: incumplimiento
de las disposiciones legales -sentencia el informe-, falta de impulsión
de oficio, la adopción de decisiones por parte de la administración
en expedientes sin estado de resolución; interpretación parcializada
del régimen jurídico, déficit manifiesto de fiscalización
e incumplimiento por parte de los funcionarios de ejercicio pleno de las
atribuciones legalmente conferidas."
Pesca no renovable
A propósito de la suerte que podría sufrir
el trabajo de la UBA, el subsecretario de Pesca, Daniel García,
comentó a LA NACION que se están analizando los datos para
que "en los casos de nulidad se accione en forma administrativa".
Pero, en concreto, el funcionario que asumió el cargo hace tres
meses, admitió que se habían logrado pocos avances en este
sentido.
"Asumí en marzo y es mucha la problemática
que uno tiene que abarcar", dijo García, a lo que agregó:
"Puedo garantizar que vamos a actuar con total transparencia y a fondo
en estos temas".
En tanto, el secretario de Extensión Universitaria
de la Facultad de Derecho, Pablo Mas Vélez, confió, a pesar
del contrato de confidencialidad, que en términos personales le
gustaría "que se tome alguna acción porque lo que pasa
es una barbaridad".
Este profesor de derecho que coordinó las tareas
del equipo de letrados admitió que hubo problemas burocráticos
y que las anomalías descubiertas y documentadas transformaron "un
recurso renovable como la pesca en uno no renovable".
Mas Vélez reconoció no tener "ni idea"
del destino del informe, porque las autoridades nunca los volvieron a consultar.
Por Franco Varise
Fuente: La Nación
Junio 19, 2002
|