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Realizaron el primer trabajo multidisciplinario
local sobre el tema
Estudian cómo proteger
la explotación del pejerrey
Científicos analizan la situación histórica
de este recurso natural
El pejerrey, constantemente amenazado por la pesca deportiva
- Un grupo de 36 autores explica, entre otras cosas, cómo
se ve afectada la especie debido a cambios en el ecosistema
- Desde 1966, los huevos de pejerrey se exportan al Japón
Un biólogo que se desempeña como investigador y docente
en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional
del Centro de la Provincia de Buenos Aires, el licenciado Fabián
Grosman, coordinó una importante obra interdisciplinaria
dedicada a uno de los recursos naturales de la región pampeana:
el pejerrey de agua dulce. En este trabajo, que se dio a conocer
en un libro, se contemplan aspectos tan diversos como los genéticos,
ecológicos, ecofisiológicos e históricos, además
de los relativos a la alimentación, reproducción y
enfermedades de este pez, experiencias de cultivo, la pesca deportiva
y su impacto sobre las poblaciones del pejerrey.
Con el título"Fundamentos biológicos, económicos
y sociales para una correcta gestión del recurso pejerrey",
el trabajo constituye, según Grosman, "el primer antecedente
multiactoral sobre el pejerrey". En él participaron
36 autores entre los que figuran veterinarios, biólogos,
doctores en ciencias naturales, ingenieros agrónomos, pescadores
deportivos, dirigentes de pesca y de organizaciones no gubernamentales
relacionadas al pejerrey, periodistas, productores que explotan
lagunas deportivamente, funcionarios, acuicultores privados y abogados.
Cambios abruptos
"Pese a que el pejerrey es el pez de agua dulce más
estudiado de la Argentina -dice Grosman-, su conocimiento es aún
fragmentario, escaso e insuficiente, principalmente en lo referido
a su gestión. Esto se fundamenta en los abruptos cambios
que se han producido en el sistema pesquero deportivo de esta especie,
tanto en los aspectos sociales como naturales."
El investigador da como ejemplo el aumento del desarrollo de actividades
de esparcimiento en contacto con la naturaleza en tiempos libres,
cuya consecuencia directa es un mayor número de pescadores
deportivos, con mayor equipo e infraestructura disponible. "También,
ante situaciones de crisis agropecuarias, así como con la
finalidad de diversificar los ingresos, muchas lagunas han abierto
sus tranqueras al público demandante del pejerrey."
Grosman explica que uno de los cambios que pueden sufrir las lagunas
es el nivel del agua, que depende de las lluvias de la región.
Hay lagunas que eran consideradas permanentes que se han secado,
mientras que otras temporales han permanecido por décadas.
Uno de los factores que hacen disminuir la profundidad de las lagunas
es la vegetación, que aumenta la sedimentación al
disminuir la circulación del agua. El incremento de la vegetación
se acelera por la descarga de fertilizantes y desechos cloacales,
que actúan como nutrientes de las plantas.
También afecta gravemente a los ecosistemas presentes en
las lagunas de la llanura pampeana la presencia de la carpa, un
pez exótico para el cual estos sistemas naturales no están
adaptados. "Su presencia llega a causar graves deficiencias
en el funcionamiento de los ecosistemas lacustres, disminuyendo
la diversidad y modificando las condiciones de vida y las abundancias
relativas de otros peces, como el pejerrey", comenta el doctor
Darío Colautti, biólogo del Instituto de Limnología
Doctor Raúl Ringuelet, de la Universidad Nacional de La Plata,
y uno de los autores del libro .
Colautti explica que la capacidad de colonización de la
carpa se ve favorecida debido a que puede soportar cambios muy grandes
de las variables ambientales, ya que sobrevive en aguas contaminadas,
el rango de temperatura en que vive oscila entre los 0 y los 50
grados, la elevada turbiedad y salinidad no la comprometen y además
soporta bajos niveles de agua y de oxígeno.
Proyección internacional
La conducta alimentaria de la carpa, que se basa en remover la
capa superficial del fondo de los cuerpos de agua, trae consecuencias
negativas sobre otras especies. Aumenta la turbiedad del agua, afectando
el crecimiento de las plantas sumergidas debido a que la disminución
de la transmisión de la luz reduce la fotosíntesis.
En el libro, el doctor Hugo López y la licenciada Mirta
García, de la Facultad de Ciencias Naturales de La Plata,
explican que el más conocido de los pejerreyes de agua dulce
de la Argentina, el Odontesthes bonariensis, fue descripto en 1835
con el nombre Artherina bonariensis.
La importancia del pejerrey se pone en manifiesto por el hecho
de que desde 1966 se exportan a Japón sus huevos para cría
gracias a la iniciativa de seis residentes japoneses en la Argentina,
entre los que se encuentra el técnico Tadasi Mituta, coautor
de la obra. Hoy, el pejerrey es criado en ocho prefecturas de ese
país y los japoneses, a su vez, contribuyen en varios aspectos
de la gestión de este recurso natural, como los biológicos,
las técnicas de cultivo, las enfermedades y la comercialización.
Fuente: La Nación
Enero 8, 2002
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