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Los Osos, la Aduana y la Dirección
de Fauna y Flora Silvestres
La noticia generada por el programa Hoy
por Hoy de Radio Mitre y conducido por Néstor Ibarra
tuvo una gran repercusión. Sin embargo, algunos de los medios
que tomaron la noticia explicitaron inexactitudes. Vida Silvestre
considera necesario hacer algunas aclaraciones y emitir su opinión
sobre el caso.
1) El 30 de noviembre de 1999, un circo ruso intentó
ingresar al país seis osos pardos (al parecer, uno murió
y habría sido arrojado en altamar). Venían en un trailer
con ruedas (como los de los circos) y no en un container. Los cinco
ejemplares sobrevivientes eran hembras y venían acompañados
por su entrenador checo Jindrich Pesek.
2) Como venían sin documentación,
los animales fueron considerados ilegales (objeto de tráfico
de fauna) y fueron detenidos por la Aduana.
3) La Aduana dio participación a la Dirección
de Fauna y Flora Silvestres, mediante dos de sus mejores inspectores
(Hernán Ibáñez y Hugo Carcacha). Hicieron lo
correcto, a nuestro juicio: incautaron los animales, intentaron
repatriarlos.
4) La Dirección de Fauna y Flora Silvestres
no tuvo eco entre las autoridades internacionales para devolverlos
a su país de origen. Por consiguiente, derivó las
osas, en una primera instancia, al Zoológico de Buenos Aires.
Los animales llegaron en mal estado, según recuerda el veterinario
de ese establecimiento. Allí terminó muriendo uno
de los ejemplares el 22 de enero de 2000. El 30 de enero, por falta
de espacio apropiado allí (cabe aclarar que el zoológico
tiene sus propios osos y cuenta con una capacidad limitada para
recibir otros animales), la Dirección de Fauna y Flora Silvestres
designó al circo Ralluy (en Mar del Plata y
con su entrenador, Pesek) como custodio legal de las
cuatro osas.
5) El 13 de marzo último, el Sr. Carlos
Segura dueño del Circo de los Hermanos Segura-
se presentó a la Dirección de Fauna y Flora Silvestres,
exhibiendo permisos y afirmando que las osas eran de su propiedad,
dado que había pagado u$s 13.000 al Circo Ralluy. Entonces,
se labró un acta designándolo depositario legal
de las mismas, porque el Estado no cuenta con un centro de rescate
donde trasladar los animales que incauta o secuestra tras los operativos
de control del tráfico de fauna. Desde luego, no es lo ideal,
pero es lo que se puede hacer en la Argentina de hoy. Los zoológicos,
estaciones de cría y centros de rehabilitación de
fauna están saturados de animales. Más no pueden recibir.
Su capacidad de carga está colmada. Si los recibieran, serían
objeto de críticas por mantenerlos en malas condiciones.
¿Qué hacer, entonces, en estos casos? ¿Cómo
resuelven en otros países este problema? En algunos casos,
aplican eutanasia, los sacrifican. En otros, los derivan a zoológicos,
estaciones de cría o centros especializados desde donde se
les brinda cuidados, se los recupera, se los rehabilita, en casos
excepcionales se los libera o reintroduce en la naturaleza y, a
veces, se los devuelve a su país de origen.
6) Los osos siguen bajo la custodia legal del Sr.
Segura, quien puede trasladarlos de un lugar a otro, siempre y cuando
solicite la autorización y documentación correspondiente
(Guía de Tránsito) a las autoridades. Por eso, no
debe extrañar que no estén en la quinta en La Reja
(Moreno, Provincia de Buenos Aires) donde no están desde
el martes 30 de abril, según nos confirmaron los funcionarios
de la Dirección de Fauna y Flora Silvestres, que están
lejos de ignorar el paradero de los animales, como erróneamente
se comunicó en algunos medios.
Para concluir, los osos no están en Ezeiza
como mucha gente malinterpretó. Es cierto que el país
no está preparado para derivar animales secuestrados de los
operativos contra el tráfico de fauna a lugares oficiales
que aseguren su bienestar. Este es un caso "anecdótico",
pero que simboliza lo que pasa con miles de animales por año.
La Dirección de Fauna y Flora Silvestres
de la Nación cuenta apenas con cinco inspectores. Vida Silvestre
los conoce desde hace muchos años y los respeta. Sabe de
su dedicación y honestidad. Pero con cinco inspectores no
se puede estar en todo el país. Ellos actúan en aeropuertos,
rutas, comercios, circos, criaderos y zoológicos. Hacen lo
que pueden y en condiciones adversas, con presupuestos y recursos
insuficientes. Por ello, lejos de paralizarse, siguen actuando,
labrando actas, secuestrando animales, monitoreando los animales
que se encuentran bajo custodia legal y trabajando coordinadamente
con Gendarmería Nacional, Policía Aeronáutica
Nacional y Policía Federal Argentina, entre otras organizaciones.
Vida Silvestre también coopera con todas estas autoridades,
brindándole información sobre los ilícitos
que denuncia contra el tráfico de fauna. Le consta la vocación
para resolver estos problemas. Pero requieren de un fortalecimiento
institucional mayor.
En tiempos de crisis, como los de ahora, se cazan,
trafican y usan de distintas formas los animales de la fauna, por
hambre, por necesidad y también por falta de escrúpulos.
Cuando el país estaba mejor económicamente no se les
prestaba atención. Nuestros reclamos parecían desvelos
de trasnochados. Pero sabemos e insistimos que si queremos conservar
nuestro patrimonio natural, también hay que prevenir y dedicarle
atención a los organismos oficiales que se ocupan de ello,
como las Direcciones de Fauna (nacional y provinciales), las divisiones
ambientales de las fuerzas armadas y de seguridad, la Administración
de Parques Nacionales, el INTA, los zoológicos oficiales
y tantas otras instituciones que hoy atraviesan una de sus peores
crisis.
No queremos conservar la fauna sólo para
verla transitar por las cataratas del Iguazú o las estepas
de Patagonia. Tenemos conciencia de que se trata de un recurso estratégico
para que el país supere su crisis, que no es sólo
económica. El cuidado y uso sustentable de la fauna puede
ayudar a mucha gente que hoy padece hambre. Sólo así
se le puede dar una alternativa digna y válida para mejorar
sus condiciones de vida y no, lo que estamos viendo ahora: que se
organizan incluso, desde Escuelas! (donde se forman nuestros
menores)- para cazar desde la clandestinidad. Pobre país.
Pobre fauna. Pobres nosotros que no hemos sabido cuidar lo que heredamos
de nuestros mayores. Ojalá reaccionemos. Desde acá,
trabajamos para ello.
Por Claudio Bertonatti, museólogo
Coordinador del Depto. Información y Educación Ambiental
Fundación Vida Silvestre Argentina
Defensa 251 Piso 6 "K"
(1065) Ciudad de Buenos Aires
(011) 4331 3631
informa@vidasilvestre.org.ar
http://www.vidasilvestre.org.ar
Fuente: Fundación Vida
Silvestre Argentina
Mayo 8, 2002
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