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El país en los próximos 100 años
Más calor y más lluvias por el cambio climático
En la cuenca del Plata
serán
habituales las inundaciones
La temperatura aumentará de 2º a 4º, con mayor intensidad
en el norte y centro del país; se proyecta un incremento de las
lluvias de hasta 200 milímetros más que el promedio anual
para las mismas zonas del país, con excepción de la región
próxima a la cordillera de los Andes, donde se pronostican hasta
400 mm menos. En algunos sectores de la Cuenca del Plata habrá mayor
riesgo de inundaciones, en tanto que la zona de Cuyo podría sufrir
una potencial sequía.
Estas son algunas de las conclusiones para los próximos 100 años
en la Argentina que reveló la Segunda Comunicación Nacional
de la Secretaría de Ambiente de la Nación, un reporte oficial
que debe realizar en el país periódicamente para presentar
ante el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, por
sus siglas en inglés) de las Naciones Unidas.
Las consecuencias de eventuales cambios climáticos son especialmente
críticas en los países en desarrollo, ya que "el grado
de vulnerabilidad a dichos fenómenos se relaciona con la capacidad
de los grupos sociales para absorber, amortiguar o mitigar los efectos
de estos cambios", indicó el informe difundido ayer por la
Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación.
"Las emisiones que ya se han acumulado en la atmósfera tendrán
un efecto sobre el clima, independientemente de que podamos limitar las
emisiones a futuro", se expresa en el documento. Se agrega que si
bien la Argentina es uno de los países que menos colaboran en
la emisión global de gases de efecto invernadero, -0,9 por ciento
frente al 20,6% de los Estados Unidos-, "presenta regiones y sectores
con alta vulnerabilidad al cambio climático, por lo cual es fundamental
instrumentar acciones para aminorar los impactos negativos y maximizar
los positivos".
Las zonas más afectadas
Según las conclusiones a las que llegaron los investigadores,
las zonas más afectadas serían el Noreste, el Litoral,
el Noroeste y Cuyo. Entre las regiones que tendrían un riesgo
medio estarían el centro, la región metropolitana y el
norte de la Patagonia, pero el sur de esa región correría
menos riesgo.
"El Estado nacional está llevando adelante importantes políticas
de adaptación y mitigación al cambio climático",
dijo Romina Picolotti, secretaria de Ambiente del gobierno.
"Con los gobiernos de Mendoza y San Juan -continuó- estamos
impulsando la regulación de las aguas subterráneas; en
el Norte, estamos adecuando a toda la ganadería a pastizales adaptables
a otra temperatura climática promoviendo las reservas de forrajes."
En el sector del agro, los estudios revelaron que los nuevos escenarios
climáticos podrán derivar en una mayor sensibilidad de
los cultivos, pérdidas de actividad por inundaciones, erosión
hídrica, menor disponibilidad de agua para riego (especialmente
en Mendoza y San Juan) y peligro de desertización, según
el ámbito de incidencia.
Estos impactos estarían producidos por las olas de calor que
provocan una mayor evaporación de las aguas y un estrés
hídrico. Esta última consecuencia afectaría también
la provisión de energía.
Durante la presentación, la secretaria de Ambiente puso en claro
la necesidad de "frenar inmediatamente la tasa de desmonte que hay
en la actualidad en la Argentina". Agregó Picolotti que "estamos
trabajando con el INTA y con la Secretaría de Agricultura para
limitar la tala de bosques nativos a través de la ley de presupuestos
mínimos que presentamos al Congreso".
El documento asegura que "el área de los recursos hídricos
se verá afectada por el retroceso de los glaciares y pérdidas
del paisaje. También habrá una mayor demanda de agua y
daños de infraestructura, entre otros efectos".
Según se informó en la citada Secretaría, en el
sector energético se visualiza, entre otros aspectos, una potencial
rotura de presas y una mayor demanda de energía por expansión
de la agricultura y de las agroindustrias.
Mientras que el sistema urbano presentará riesgo de inundaciones,
afloramiento de las napas freáticas, posibles deslizamientos y
hasta escasez en el suministro de agua potable.
Efecto invernadero
De acuerdo con el informe, un 95% de las emisiones de gases de efecto
invernadero (GEI) es responsabilidad de los sectores de la economía,
como el industrial, el agrícola y el ganadero, mientras que el
5% restante se origina por los residuos y desechos.
Puntualmente, las emisiones tienen origen en la explotación agrícola,
que produce óxido nitroso; el ganado vacuno, a través de
la fermentación entérica; el transporte carretero, que
emite dióxido de carbono; la producción de energía,
y los procesos industriales.
"Este estudio demuestra el estado de situación actual de
los gases de efecto invernadero y nos permite planificar, con escenarios
a 2020 y 2040, las políticas públicas necesarias para su
mitigación", afirmó Picolotti durante la presentación.
La funcionaria nacional explicó que las implicancias en el cambio
climático, generado por la emisión de GEI, afectan "a
todo el territorio nacional con un incremento en las precipitaciones
medias y anuales, sobre todo en el noroeste y en el centro del país".
El reporte explica que "las emisiones que ya se han acumulado en
la atmósfera tendrán un efecto sobre el clima independientemente
de que podamos limitar las emisiones a futuro" y agrega que, si
bien la Argentina es uno de los países que menos colaboran en
la emisión global de GEI, "presenta regiones y sectores con
alta vulnerabilidad al cambio climático, por la cual es fundamental
instrumentar acciones para aminorar los impactos negativos y maximizar
los positivos".
Por Laura Rocha
De la Redacción de LA NACION
Adaptación de medio
De acuerdo con la iniciativa nacional, entre las medidas de adaptación
que se deberán tomar se incluye: ajuste de los tejidos urbanos
y ordenamiento territorial en relación con la ribera de los ríos
y costa marítima; tipologías edilicias y uso de materiales
de construcción apropiados; conservación y expansión
del arbolado urbano y de los ecosistemas naturales; provisiones en sistemas
de salud para la prevención de enfermedades; legislación
sobre el uso de suelo y tener en cuenta mapas de riesgo de inundación
y consideración de nuevas variedades de cultivos agrícolas.
Fuente:La Nación
Octubre 10, 2007
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