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Arquitectura ecológica en Nueva York
PAOLA MESSANA
AFP
Nueva York, la capital que cuenta con el mayor número de rascacielos
del mundo, tiene sólo una torre oficialmente calificada de ''verde'',
pero la arquitectura ecológica se ha convertido en una prioridad
para la renovación y el desarrollo de la metrópoli.
Luego de un reciente ciclo de conferencias sobre las torres ''ecológicas'',
el Museo de los rascacielos y la Academia de Ciencias de Nueva York preparan
una nueva serie de eventos a comienzos de 2008 invitando a ``reciclar
la ciudad''.
''Nueva York es la aglomeración símbolo del siglo XX,
y sus rascacielos fueron construidos con la inquietud de ser elegantes
y demostrar riqueza'', en una época en la que el ahorro de energía
no estaba a la orden del día, subrayó en una entrevista
con la agencia de noticias AFP la arquitecta Carol Willis.
Historiadora urbanista, fundó en 1997 este pequeño museo
de nombre romántico con un sitio web que es visitado por 750,000
personas por año, sobre todo luego de los atentados del 11 de
septiembre de 2001 contra el World Trade Center (WTC). ''Los edificios
construidos en los años 1960-70 estaban ávidos de energía
.... El World Trade Center, por ejemplo --levantado entre 1963 y 1973--
tenía un solo interruptor por piso, que permanecía prendido
día y noche'', afirmó. ''Era un período en que la
climatización estaba siempre conectada, no había aire fresco
y la energía no era utilizada con eficacia. Estos edificios están
enfermos, pero no por ello hay que destruirlos, pueden ser renovados
y volverse sanos y seguros'', añadió con decisión
la urbanista.
Finalizado en 2006, el único inmueble de Nueva York que oficialmente
detenta la calificación ''LEED'' --Excelencia en Energía
y en Arquitectura Bioclimática-- otorgada por el comité estadounidense
de edificios verdes (USGBC) es la Torre Hearst, sede social del grupo
editorial estadounidense.
La sede de Bank of America que estará terminada en 2008 busca
obtener el nivel ``LEED platino''.
Otras como la del New York Times, diseñada por el italiano Renzo
Piano y terminada en 2006, ''también respetan el medio ambiente
pero no tienen la calificación porque para lograrlo debían
pasar por un camino administrativo largo y costoso'', explicó Willis.
Construida por el arquitecto Norman Foster sobre el edificio histórico
art decó, la Torre Hearst es un ejemplo perfecto de arquitectura
bioclimática: 80 por ciento del metal utilizado para la construcción
de sus 46 pisos proviene de material reciclado. Su forma, una malla metálica
de rombos de acero y vidrio, permitió utilizar un 20 por ciento
menos de metal que el que requiere un edificio clásico. El vidrio
utilizado, denominado ''E'' o ''de baja emisividad'' permite que pase
la luz pero no el calor ni los rayos nocivos.
Un sistema de recolección de agua de lluvia está instalado
en el techo y conectado a una reserva en el subsuelo, lo que permite
reducir un 25 por ciento el consumo de la red urbana. Unos captores controlan
la cantidad de luz artificial necesaria en función de la luminosidad
exterior y la presencia o ausencia de otras fuentes, detectadas a partir
de computadoras.
En diciembre pasado el alcalde de Nueva York Michael Bloomberg lanzó un
programa denominado PLANYC 2030 compuesto de cinco grandes aristas --aire,
tierra, agua, energía y transporte-- cuyo objetivo es convertir
a Nueva York en el 2030 en una ciudad ``más verde y más
grande''.
El gobernador del estado de Nueva York, Eliot Spitzer, tiene también
un plan ''15x15'' de reducción del 15 por ciento de las emisiones
de gases con efecto invernadero provenientes de inmuebles antes del 2015.
El director de vivienda para el estado de Nueva York, David Brown, anunció recientemente
que a partir de 2008 todas las nuevas construcciones estatales deberán
cumplir con las exigencias para obtener el nivel LEED. Se otorgarán
además ayudas a las personas que quieran transformar sus domicilios
para volverlos más ecológicos.
Los inmuebles son los responsables del 39 por ciento del total de las
emisiones de gas de efecto invernadero en Estados Unidos.
Las casas particulares por sí solas son responsables del 22 por
ciento de las emisiones.•
Fuente: Buenos
Aires Herald
Octubre 2, 2007
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