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Un proyecto conflictivo
Analiza el macrismo incinerar en hornos la basura de la Capital
Incluiría el resto del área metropolitana
El jefe de gobierno electo de la Capital, Mauricio Macri,
analiza por estas horas incorporar un sistema de hornos para incinerar
la basura
del área metropolitana y solucionar así uno de los problemas
ambientales más graves, que no han podido resolver los sucesivos
gobiernos de la ciudad y de la provincia de Buenos Aires.
La polémica idea es que esos equipos sirvan de complemento de
los tres rellenos sanitarios que están hoy en funcionamiento en
San Martín, Ensenada y González Catán.
Precisamente, el principal escollo para encontrar un adecuado destino
final a las 15.000 toneladas de basura que se producen por día
en la Capital y su periferia ha venido siendo el rechazo vecinal en varios
municipios bonaerenses de la instalación de nuevos rellenos sanitarios.
“Lo estamos analizando seriamente. Los incineradores modernos
también generan energía y se utilizan en varios países
europeos, como Francia y Alemania. Lo curioso es que quienes están
en contra de estas iniciativas tampoco quieren los rellenos. En algún
lado hay que poner la basura. Este es un problema mundial", dijo
a LA NACION un futuro funcionario macrista.
Los hornos incineradores utilizan un combustible que puede ser gas,
gasoil o fueloil, para quemar la basura. Hoy se utilizan en Barcelona,
en París y en varias ciudades alemanas y norteamericanas.
La basura incinerada genera energía que se usa para el mismo
horno y también puede utilizarse para el sistema eléctrico.
Sin embargo, el gran problema son los contaminantes que emanan de esa
quema, así como también las cenizas que quedan como residuos.
"Los incineradores más modernos utilizan gas y basura, pero
en ambos casos producen dióxido de carbono, óxidos nitrosos
y material particulado que contamina el aire. Y las cenizas hay que depositarlas
en rellenos sanitarios. En mi opinión, volver a la incineración
sería un retraso notable", opinó Juan Manuel Velasco,
actual ministro de Medio Ambiente porteño.
Este funcionario no recomienda su instalación en la Capital: "Si
se dispusiera de un sistema de control de aire como los que hay en otras
ciudades del mundo, podría evaluarlo; pero no sucede así porque
el gobierno porteño no tiene el poder de policía para hacerlo
[pues corresponde al Estado nacional]. Los controles deben ser muy estrictos.
No me arriesgaría a tener que solucionar un problema más
grave por una debilidad en el control".
Hay dos escollos que se le presentarán al macrismo para poder
instalar los incineradores: un artículo de la ley de basura cero,
que los prohíbe hasta que se logre reutilizar el 75% de los residuos,
y lograr un acuerdo con la provincia de Buenos Aires, jurisdicción
con la que comparte el sistema de gestión de basura en la empresa
estatal Coordinadora Ecológica Metropolitana Sociedad del Estado
(Ceamse).
La primera traba no sería difícil de superar. Aunque en
el macrismo sostienen que instrumentarán la ley de basura cero
y que incluso insistirán en una fuerte campaña para que
se tome conciencia de la importancia de la separación de la basura
en cada casa, la mayoría legislativa con que contará ese
sector desde el 10 de diciembre le permitiría derogar el artículo
que impide la incineración.
La cuestión más espinosa estaría en la instalación
del incinerador o de los incineradores en la provincia de Buenos Aires,
especialmente a la hora en que los vecinos tengan que dar el visto bueno.
Si bien no se conoce oficialmente quién ocupará la presidencia
de la Ceamse en diciembre [LA NACION pudo saber que sería Raúl
de Elizalde, en el caso de ganar la gobernación Daniel Scioli
en los comicios de hoy], su actual presidente, Carlos Hurst, no descarta
la idea de la incineración como alternativa.
"En el mundo existen el relleno sanitario y la incineración.
Hay sistemas complementarios. Quienes se oponen a estas dos posibles
soluciones se olvidan de que en el área metropolitana hay 150
basurales a cielo abierto, donde se tiran hasta residuos peligrosos.
Eso es más riesgoso para la salud que un incinerador o un relleno
sanitario bien controlado", dijo Hurst.
Otro aspecto que se discute es el costo y de qué forma se financiaría:
enterrar una tonelada de basura en un relleno sanitario cuesta, aproximadamente,
un dólar; incinerarla costaría ocho dólares.
"No es tan costoso. Hay que pensar, además, que la posibilidad
de construir un nuevo relleno sanitario también acarrea muchos
gastos, más si se tiene en cuenta que cada vez se está pensando
en llevarlos a municipios más alejados de la Capital. Los gastos
de traslado también son cada vez mayores", dijo el futuro
funcionario macrista.
Velasco retruca que, en vez de pensar en el incinerador, se podría
analizar la posibilidad de instalar biodigestores, que son una especie
de silos donde las bacterias y microorganismos transforman la basura
(sólo la orgánica) en compost (abono) para el suelo, y
generan energía.
"Los costos de la biodigestión y de la incineración
son similares. Se podría avanzar en ese sentido ya que, de ese
modo, se estimula la separación de los residuos en origen. El
problema de la basura tenemos que abordarlo desde el inicio y no desde
el destino final", opinó el ministro de Medio Ambiente.
Actualmente, y con la intervención de la ONG fundada por Mijail
Gorbachov, Green Cross, se han mantenido varias reuniones entre representantes
de los municipios del conurbano bonaerense y de la Capital. Los puntos
principales del debate se centran en la separación en origen y
en la necesidad de establecer un canon o un beneficio para aquellos municipios
que son receptores de la basura.
La discusión por los residuos promete seguir siendo conflictiva.
En números
5000 toneladas es la cantidad de basura que se recoge diariamente en
la Capital.
12.000 toneladas diarias suman los residuos que producen los municipios
del conurbano bonaerense
3 rellenos sanitarios son los predios donde hoy se depositan los residuos
metropolitanos y bonaerenses
Fuente: Por Laura
Rocha
De la Redacción de LA NACION
Octubre 29, 2007
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