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Climas extremos y extinciones masivas
LONDRES ( New Scientist ).- Por
ahora no hay nada que demuestre cuál
de los modelos es el correcto, pero en lo que todos están de acuerdo
es en que la vida en el próximo supercontinente será dura. "Los
supercontinentes crean situaciones extremas", dice Paul Valdes,
climatólogo de la Universidad de Bristol, Reino Unido.
Si el supercontinente se formara al final de una fase volcánica
activa, y dejara atrás una atmósfera rica en dióxido
de carbón y un planeta más caliente, las calientes aguas
de la superficie podrían producir huracanes extremos. Estos sistemas
climáticos de miles de kilómetros, un 50% más fuertes
que los de hoy, podrían sacudir el paisaje con vientos de más
de 400 kilómetros por hora.
La vida también será difícil en los océanos.
El sistema transportador global de corrientes que hoy mantiene a los
océanos oxigenados y con nutrientes esenciales depende del tamaño
y de la forma de las cuencas oceánicas y, por lo tanto, de la
posición de los continentes. Cuando éstos se movieran,
esos transportadores podrían dejar de existir. Así, por
debajo de unos cientos de metros las aguas se estratificarán y
es poco lo que podrá sobrevivir.
Las costas rodeadas de arrecifes cercanas al ecuador estarán
llenas de vida, pero incluso allí la vida no será fácil.
A medida que los continentes se unan, habrá una vasta reducción
del área de los mares menos profundos que probablemente llevará a
una masiva extinción, ya que las especies de todo el mundo se
hallarán juntas y se verán forzadas a competir. Algo similar
sucederá en la Tierra.
Sea lo que sea que la vida tenga que soportar en el próximo supercontinente,
los humanos no estarán allí para verlo. Aunque ya tenemos
una valiosa lección que aprender: por más inteligentes
que seamos, la Tierra continuará su marcha con o sin nosotros.
Traducción: María Elena Rey
Fuente: La Nación
Octubre 28, 2007
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