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Andris Piebalgs, Comisario europeo de Energía: “No
deberíamos esconder la energía nuclear”
Andris Piebalgs apuesta por unas relaciones claras y transparentes con
Rusia, el principal suministrador de gas y petróleo de la UE.
Bruselas, 1 oct (El País).- Andris Piebalgs, físico letón
de 50 años, es la cabeza visible del sector energético
en la UE, inmersa en una cadena creciente de conflictos con Rusia, el
principal suministrador de gas y petróleo de la Unión.
Niega las acusaciones de proteccionismo tras las medidas anunciadas por
Bruselas para evitar que las redes de transporte de energía puedan
ser controladas por empresas extranjeras. Y apuesta sin ambages por elevar
el peso de la energía nuclear para evitar los problemas de dependencia.
Andris Piebalgs (Valmiera, Letonia, 1957), comisario europeo de Energía,
apuesta por unas relaciones claras y transparentes con Rusia, el principal
suministrador de gas y petróleo de la UE.
A pesar del enfriamiento de las relaciones entre Moscú y Bruselas
por una cadena creciente de conflictos (carne polaca, misiles, cortes
de suministro energético, Kosovo), Piebalgs insiste en la necesidad
de establecer un diálogo que permita un trato de igualdad para
las grandes empresas de ambas partes. Este antiguo profesor de Física
sigue pensando como pedagogo. Ahora sus enseñanzas pasan por debatir
abiertamente sobre la energía nuclear: sus riesgos, sus costes
y sus problemas.
Pregunta. ¿Teme represalias por parte de Rusia por las medidas
anunciadas por la Comisión Europea para evitar que las redes de
transporte de gas y electricidad puedan ser controladas por empresas
extranjeras?
Respuesta. Creo que se trata de medidas proporcionadas, que no van en
contra de nadie. Queremos asegurar el acceso a la red de nuevos competidores
porque es crucial para la competencia y la seguridad del suministro.
P. ¿Rusia lo ha entendido así?
R. Sí, porque Rusia también quiere asegurase el control
de sus redes de gas y electricidad. Creo que ha quedado muy claro que
no son medidas proteccionistas. Ellos lo están estudiando y estamos
dispuestos a explicar a nuestros socios los detalles de la propuesta.
P. En los últimos meses se han enfriado las relaciones con Rusia,
el principal proveedor de gas y electricidad de la Unión. ¿La
UE busca reducir su dependencia energética acudiendo a otros mercados
o a otras fuentes?
R. Europa tiene muchas fuentes energéticas que se pueden aprovechar.
La energía nuclear, el gas, las renovables y otras en desarrollo,
como los biocarburantes. Por otro lado, hay nuevos actores en el mercado.
Las importaciones de Rusia en los últimos años han crecido
un 15%, pero las de Noruega y Argelia casi se han duplicado. Eso no significa
que no queramos seguir recibiendo gas de Rusia. Al contrario, queremos
comprar el máximo gas posible de Rusia.
P. ¿No le inquieta tanta dependencia exterior?
R. Está claro que la demanda global está creciendo. Cada
vez hay más países compitiendo por los mismos recursos.
Por eso hay que pensar en reducir las importaciones acudiendo a otras
fuentes.
P. En pocos años, Rusia ha renacionalizado muchas de sus empresas,
y en la práctica ha expulsado a varios grupos occidentales.
R. No exactamente. Rusia, al igual que otros países productores,
ha aumentado la presión sobre los sectores del gas y el petróleo.
Pero todas las compañías occidentales siguen allí,
como Shell y BP.
P. Pero en condiciones muy distintas.
R. Sí. Con nuevas condiciones. Ahora las participaciones son
en empresas con una clara mayoría de capital estatal o de sociedades
rusas. Pero estamos en una nueva fase de desarrollo de las inversiones.
Hay muchas compañías europeas, como E.ON, Enel e Iberdrola,
que están tomando participaciones en centrales eléctricas.
La realidad es que la presencia de empresas europeas en Rusia está creciendo.
Quedan problemas, como en los yacimientos de Stockman.
Veremos cómo evolucionan cuando pasen las próximas elecciones.
P. Entonces, ¿qué le preocupa?
R. Las relaciones se están estabilizando. Y deben ser más
previsibles en los próximos años. Hay que tener en cuenta
que la demanda interna rusa está creciendo mucho más que
sus inversiones y eso puede afectar a sus exportaciones.
Tampoco hay que esperar milagros. Rusia ha constituido grandes compañías
como Gazprom y ha entablado negociaciones con las grandes compañías
europeas. Lo importante es que las relaciones y accesos a las redes de
transporte de cada una de las dos partes sean transparentes y claras.
P. ¿Espera algún acuerdo concreto en la nueva cumbre UE-Rusia
en Lisboa a finales de octubre?
R. Bueno, es la última cumbre con Putin. Desgraciadamente, creo
que no habrá muchos progresos, por el conflicto derivado de la
prohibición de las exportaciones de carne de Polonia. Esto impide
progresar en la revisión del Acuerdo de Asociación y Colaboración.
P. ¿Dónde están las dificultades en la relación
entre Rusia y la UE?
R. Buena parte de las dificultades están en nuestro campo, en
nuestra unidad. Nosotros deberíamos mantenernos muy unidos en
nuestros enfoques y no tratar de hacer acuerdos aislados. Se trata de
establecer relaciones beneficiosas para todos.
P. En la búsqueda de reducir las importaciones parece que vuelven
a valorar más la energía nuclear. Recientemente usted ha
adoptado dos decisiones. La creación de un grupo de expertos sobre
seguridad nuclear y la promoción del Foro Nuclear. ¿Vuelve
la energía nuclear a la UE?
R. No vuelve: ya está ahí. En Europa están los
países con mayor producción nuclear. Con independencia
de la decisión que adopte cada Estado, deberíamos tener
unos principios básicos sobre cómo desarrollar la energía
nuclear. Nadie debe sentirse al margen de estos temas. No deberíamos
esconder la energía nuclear.
P. ¿Con qué objetivo?
R. Deberíamos tener una discusión pública sobre
los peligros y las dificultades de la energía nuclear. Y disponer
de un estándar de seguridad igual para todos los países.
Aunque hay países que no usan ni usarán nunca energía
nuclear, están igualmente interesados en las cuestiones de seguridad
y de los residuos, porque también les afectan. Y los ciudadanos
deberían poder estar tranquilos con un estándar de seguridad
común.
P. ¿Qué peso debe tener la energía nuclear en la
UE?
R. Desde el punto de vista de la seguridad de aprovisionamiento, creo
que un porcentaje del 30% [similar al actual] en la producción
de electricidad es suficiente. Personalmente, donde creo que debemos
hacer un esfuerzo es en el desarrollo de las energías renovables,
para alcanzar el 20% del consumo. Finalmente, otro tercio puede venir
de los hidrocarburos. El gas va a crecer porque es muy limpio. Pero también
hay que seguir investigando en el carbón, impulsando técnicas
como el secuestro del CO2, el llamado carbón limpio, pero hay
que reconocer que los progresos son muy lentos.
P. El desarrollo de la energía nuclear requiere una fuerte intervención
del Estado en aspectos como la seguridad, residuos y largas inversiones. ¿Es
compatible con la liberalización que propugna la UE?
R. No veo ninguna contradicción. El problema de la energía
nuclear es que requiere movilizar inversiones de miles de millones a
muy largo plazo. Las centrales entran en servicio pasados 10 años
después de proyectarse. Y estas inversiones se ven frenadas por
los problemas de seguridad y de opinión pública.
P. ¿Le preocupa la regulación de las tarifas eléctricas
en España?
R. Se trata de asegurar que en el sector de la electricidad se producirán
las inversiones necesarias si el precio se corresponde con el coste de
producción. Incluso en Rusia se han dado cuenta de los problemas
que genera que el precio del gas sea inferior al coste de producción.
Cuando hay intervención del Gobierno para compensar a las compañías
porque los precios son bajos y el mercado está cerrado, entonces
hay riesgo de que no se produzcan nuevas inversiones y se generen problemas
de escasez.
P. ¿Ése es todo el problema?
R. Sí, es mi mayor crítica a los precios regulados. A
veces hay malentendidos y se piensa que la energía no debe costar
nada. La realidad es que la energía es cada vez más valiosa
y su coste cada vez será mayor. Esto no impide que se establezcan
normas específicas para proteger a determinados sectores sociales.
Fuente: El País
Octubre 1, 2007
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