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Un desarrollo tecnológico
del Conicet
Ya se pueden construir casas con ladrillos de plástico y cemento
Fueron certificados por la Subsecretaría de
Vivienda para edificios de hasta dos pisos.
Según las estimaciones, en la Argentina hay un déficit
de tres millones de viviendas.
Este balance deja a muchísimas familias sin techo, pero una tecnología
desarrollada por un equipo de investigadores del Centro de Vivienda Económica
del Conicet (CEVE) promete no sólo ayudar a saldar esta deuda,
sino también la que tenemos con el medio ambiente. Sí:
los tecnólogos lograron fabricar ladrillos y paneles con plástico
reciclado.
Es más: los ladrillos desarrollados por el CEVE acaban de recibir
el certificado de aptitud técnica que otorga la Subsecretaría
de Vivienda y pueden utilizarse para construcciones de hasta dos pisos.
"Los desperdicios que producimos son infinitos -dice el arquitecto
Horacio Berretta, que dirigió el proyecto- y la fabricación
del ladrillo clásico es un verdadero desastre ecológico,
porque se hace con humus que tarda miles de años en formarse y
en hornos a cielo abierto, como ocurría en Babilonia. Es decir,
que por un lado enterramos la basura y, por el otro, devastamos la tierra
fértil. Nosotros proponemos una tecnología que ayuda a
paliar ambos problemas, pero además es más económica,
muy eficiente desde el punto de vista de la aislación y fácil
de fabricar."
Para hacer estos nuevos ladrillos, Berretta y su grupo echan mano del
plástico de envases descartables de bebidas (PET) y de envoltorios
de alimentos.
"Los trituramos y los mezclamos con cemento Portland", cuenta
Berretta. El resultado es un ladrillo más económico, más
aislante y más liviano, lo que hace más fácil su
colocación a las mujeres, que son las que en las familias más
modestas frecuentemente deben hacerse cargo de la edificación.
"Un aspecto muy importante es que esta nueva tecnología
permite la autoconstrucción -subraya Berretta-, con lo que mejora
la calidad de vida de personas para las que el acceso a la vivienda convencional
es prácticamente imposible."
Las propiedades físicas y mecánicas de los nuevos ladrillos
fueron determinadas en ensayos realizados en laboratorios de la Universidad
Nacional de Córdoba y del Instituto Nacional de Tecnología
Industrial (INTI).
De la comparación con los tradicionales, surge que los ladrillos
del CEVE tienen bajo peso, mayor aislación térmica, mayor
resistencia mecánica, similar absorción de agua, adecuado
comportamiento a la intemperie; son fáciles de clavar y aserrar;
presentan muy buena resistencia al fuego y mayor resistencia acústica
que los tradicionales.
"Además, como son de un material muy rugoso, reciben muy
bien el revoque", detalla Berretta.
Según el investigador, por su facilidad de aplicación,
esta tecnología permitiría organizar unidades productivas
en zonas marginales o de escasísimos recursos, y generar empleo.
Estas y otras cualidades hacen que los proyectos se multipliquen. "Junto
con un grupo interreligioso que ya cuenta con el terreno, estamos pensando
construir una fábrica de estos ladrillos y bloques -comenta-.
Una agencia española que acaba de visitarnos podría darnos
los fondos para comprar la maquinaria. Por pedido de los presos, también
estamos dando los primeros pasos para instalar una unidad de producción
en la cárcel de Catamarca. Además, tenemos una solicitud
de una escuela entrerriana y de una ONG de la ciudad de Lima que quiere
fabricar ladrillos de PET para varias provincias de Perú."
El CEVE es un grupo tecnológico de prestigio y gran experiencia
en el tema. A lo largo de cuatro décadas, sus investigadores utilizaron
materiales tradicionales en forma no tradicional, pero con este proyecto
invirtieron los papeles: utilizan materiales no tradicionales (como los
plásticos reciclados) en forma tradicional (para fabricar ladrillos
o bloques para levantar mamposterías). Y si bien en el país
hubo otros intentos de desarrollar tecnologías sobre la base de
desechos, no se trabajaba con una base científica, con el respaldo
del Conicet y de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e
Innovación Productiva, como en este caso.
Para mostrar las posibilidades de su desarrollo, Berretta y colaboradores
emplearon los ladrillos de plástico en una casa... ¡con
techo de cáscara de maní!
"Está trabajado con un ligante que da una aislación
térmica perfecta y además es muy bonito", concluye
el investigador.
Quienes deseen más información sobre este desarrollo,
pueden comunicarse con el CEVE, www.ceve.org.ar , o por el (0351) 489-4442.
Fuente: La Nación
Octubre 17, 2006 |