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AMBIENTE-ARGENTINA:
Rescatan a bovinos salvajes de la Patagonia
BUENOS AIRES, oct (Tierramérica) - Unos 80 ejemplares de ganado,
descendientes puros de los traídos a América por Cristóbal
Colón, han sido sacados de los glaciares argentinos. Se intenta
estudiar su germoplasma.
Desde 1988, dos científicos argentinos siguen la huella de unos
animales olvidados que podrían poseer importante información
genética: los bovinos salvajes de los australes glaciares de la
Patagonia.
Se trata de unos 1.500 ejemplares de ganado ”criollo patagónico” que
sobreviven en Bahía Onelli y Península Avellaneda, al oeste
del lago Argentino, en la provincia de Santa Cruz.
Los ingenieros zootécnicos Rubén Martínez y Alejandro
Rodríguez lograron hasta ahora trasladar para estudio a Buenos
Aires unos 80 bovinos salvajes, que son descendientes puros de los traídos
a América por Cristóbal Colón.
Los especialistas, de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, plantean
que los ejemplares deben salvarse como recurso genético, según
recomienda la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura
y la Alimentación (FAO).
Las vacas y toros salvajes deambulan cerca de una zona a la que llegan
cada año turistas internacionales, para disfrutar del espectáculo
natural que ofrece el glaciar Perito Moreno cada vez que se desprende
de un enorme bloque de hielo.
Los bovinos descienden de animales a los que un colono hizo cruzar el
lago en barco en 1800. En 1937 se creó el Parque Nacional Los
Glaciares, y las personas que residían en el terreno de la actual
reserva abandonaron allí su ganado.
Ahora los bovinos son acusados de depredar unas 50.000 hectáreas
del parque, que tiene más de 730.000.
El guardaparque Pablo Collavino, de Los Glaciares, explicó a
Tierramérica que las vacas y toros se alimentan de varios árboles,
entre ellos lengas, coihues, cipreses y canelos.
”Hay además un impacto en el suelo provocado por echaderos
y senderos”, explicó.
La ley obliga a los administradores de parques a priorizar la supervivencia
de especies autóctonas, y establece que las especies exóticas
deben ser combatidas, pero ”es utópico pensar en la erradicación
total” de poblaciones vastas, dijo Collavino.
Para los especialistas Martínez y Rodríguez es muy probable
que parte del valor genético de los bovinos salvajes sea la capacidad
de sobrevivir en condiciones muy rigurosas, y hay estudios en curso sobre
esa característica.
Los bovinos de los glaciares no se alimentan con ricas pasturas como
el ganado de las templadas llanuras de la Pampa Húmeda, mucho
más al norte, sino que comen árboles, renuevos y líquenes
que crecen sobre rocas, y deambulan entre bosques, glaciares y precipicios,
con temperaturas de 10 grados bajo cero.
En esas condiciones extremas, dan 50 por ciento más de leche
y una carne menos grasa que las variedades de reconocido valor económico
criadas en la Pampa, obtenidas por cruzamiento con especies traídas
de Gran Bretaña en el siglo XIX.
”La carne es magra y no necesariamente más dura, sino sólo
menos jugosa”, y una vaca criolla da hasta seis o siete litros
diarios de leche, en vez de los cuatro litros de los ejemplares criados
por ganaderos, explicó Rodríguez.
Sin embargo, los especialistas no hacen hincapié en el potencial
económico de los bovinos australes, sino en la importancia de
conservar su germoplasma, al igual que el de otras especies de animales
y plantas cuyo valor potencial no se conoce del todo.
Eso se puede lograr mediante la preservación de semen, embriones
o animales vivos. El proyecto de Martínez y Rodríguez es
contar con un banco de semen, pero por ahora apuntan a salvar a los ejemplares
vivos, en campos de la universidad de Lomas de Zamora en la provincia
de Buenos Aires, sin riesgo de depredación en el parque Los Glaciares.
En 1989, la universidad firmó un convenio con la Administración
de Parques Nacionales a fin de capturar ejemplares de bovinos patagónicos
y llevarlos a esos campos, pero la tarea no es fácil.
Los animales residen en una zona de difícil acceso. Se requieren
baqueanos que los sigan durante varios días y un operativo de
caza para atraparlos, amansarlos y trasladarlos, primero en barco y luego
por tierra, durante casi dos días de viaje, comentó Rodríguez
a Tierramérica.
”Sólo el barco para que los animales crucen el lago nos
cuesta 800 pesos (unos 280 dólares) por día y cada jaula
para transportar a 30 por camión asciende a 5.000 pesos (unos
1.750 dólares)”, dijo. Sin garantía, por otra parte,
de que lleguen todos vivos después del estrés de la travesía.
”La última vez sacamos 60 y llegaron 40”, destacó.
Rodríguez y Martínez buscan ahora apoyo para rescatar
a otro centenar y alcanzar así el mínimo que recomienda
la FAO para asegurar la conservación de una especie.
Marcela Valente
Fuente: IPS (International Press Service)
Octubre 17, 2003
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