Estudiantes idearon una máquina para hacer harina de algarroba

“ Estamos tan acostumbrados a ver los algarrobos en el campo, que no nos damos cuenta de lo útil que pueden ser. Así, nos planteamos la posibilidad de utilizar ‘la chaucha’ -la algarroba- y explotarla para la alimentación humana, mediante la elaboración de harina”, contó a Los Andes, Alejandro Del Pozo, uno de los inventores de un prototipo de máquina para fabricar una variedad de harina.

Los tres autores de esta idea, Alejandro Del Pozo, Gisela Segarra y Paola Ortega, tienen 19 años y son alumnos de 6° año de la escuela técnica agropecuaria “Seizo Hoshi”, del distrito de Real del Padre, ubicado a 73 kilómetros de la ciudad de San Rafael. La idea surgió en la clase de Formulación y evaluación de proyectos, donde los chicos decidieron “jugarse por algo que hiciera falta y que pudiera concretarse en la realidad”.

Como en el país no existen plantas que se dediquen a procesar este tipo de harina, los chicos investigaron y diseñaron un aparato que abriría la posibilidad de utilizar la “harina de prosopis” -prefirieron llamarla así por el nombre científico del algarrobo que es prosopis flexuoso- para complementar las dietas de niños con problemas nutricionales.

Guiados por docentes del establecimiento iniciaron la etapa de investigación, donde hicieron un relevamiento de la zona -el distrito y parte del departamento de General Alvear que está muy cerca- para conocer la calidad y la sanidad de los algarrobos o dónde se encuentra la mayor concentración. Estimaron un recorrido de recolección de las vainas y calcularon que se puede obtener de 60 a 100 kilos de algarroba por hectárea, cantidad que varía según el clima, habiendo mayor en épocas más secas. También efectuaron un estudio de mercado para ver cómo influiría el producto en la sociedad. “Recién entonces llegamos a diseñar la planta elaboradora, tomando como base una fábrica común”, dijo Del Pozo.

El proceso

Por las características del fruto no se puede procesar directamente, hay que realizar un secado. “La chaucha o algarroba pasa todo el invierno en un depósito, hasta mediados de octubre que se saca al aire libre, en condiciones de sombra, ventilación y alta temperatura, se procede al secado durante dos semanas aproximadamente”, manifestaron los chicos.

Es entonces el momento de ingresar a la planta “por medio de un elevador a canjilones (cinta transportadora), que levanta la materia prima y la incorpora a un molino a martillos. La función de esta máquina es golpear tantas veces los frutos hasta que el polvo obtenido pase por una malla de 12 milímetros de diámetro. Todo el producto molido pasa por una tamizadora donde el material fino logra atravesar las perforaciones de la malla de 1 mm de diámetro, eso queda como harina que se almacena en una tolba donde trabajan los operarios envasándola”, explicó Del Pozo. Y agregó: “Lo que no logra atravesar la tamizadora queda como subproducto que se utiliza para alimento vacuno, excelentes características para la nutrición animal”.

Con este invento los chicos que obtuvieron el primer premio de la categoría Procesos tecnológicos e industriales de la Expotécnica edición 2003, que realiza desde 1978 la escuela “Bernardino Izuel” de Villa Atuel.

Según los jóvenes esta harina tiene el 10% de proteínas -mucho más elevado que cualquier otra- un alto contenido de hidratos de carbono y calcio, que es fundamental en la alimentación infantil. Tostando la chaucha, o bien la harina ya procesada también se obtiene una infusión similar al café de un sabor dulce.

“Es además una forma de preservar un recurso natural que se está perdiendo por la tala o los incendios. Además intentamos incentivar la forestación de algarrobo bajo riego”, dijeron. Es que la escuela tiene como proyecto la puesta en marcha de un vivero para implementar algarrobo prosopis chilensis, una variedad de la que se puede obtener fruto al cuarto o quinto año.

Denuncian tala indiscriminada en Salta

Salta. Pobladores de las comunidades collas de Río Blanquito, Angosto del Paraní y San Andrés denunciaron la presencia de cazadores furtivos y de individuos que talan árboles indiscriminadamente y clandestinamente en la zona de las Yungas, una reserva de biósfera al norte de la provincia de Salta.

Las actuaciones realizadas por Tinkunaku, entidad que agrupa a las comunidades collas de la zona selvática oranense, motivaron la reacción del Concejo Deliberante de la ciudad de Orán.

Decreto

A través del decreto 157/03 se pidió informes a la Gendarmería Nacional, a la Policía Provincial y a la Dirección de Recursos Naturales, sobre los procedimientos realizados durante este año en los que se haya detectado la presencia de cazadores furtivos o la tala indiscriminada de árboles en zonas protegidas.

También se pidieron informes relacionados a permisos extendidos a empresarios privados para la realización de talas.

En la denuncia, los representantes de las distintas poblaciones aborígenes indicaron que esas irregularidades se realizan en el sector conocido como “Puente Verde”.

El lugar comunica dos cadenas de serranías; la del Norte, que viene de Bolivia y llega hasta el Parque Nacional Calilegua en Jujuy, y la del Sur, formada por la sierra de Santa Bárbara hasta el Parque Nacional El Rey, en Salta.

La denuncia de la tala indiscriminada “provocaría el aislamiento de ambas cadenas y el proceso de fragmentación de las Yungas como ecorregión”, sostuvieron los ediles en su resolución.

“Esto significaría -agregaron- obstaculizar el movimiento de fauna nativa y de semillas y empobrecer la reserva”.

Daniela Larregle corresponsaliasur@losandes.com.ar

Fuente: Los Andes (Mendoza - Argentina)
Octubre 20, 2003