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Día Mundial de la Alimentación
Ecologistas en Acción alerta sobre los
planes de seguimiento de las liberaciones de transgénicos
El 29 de septiembre la Comisión Europea publicó una decisión
de aplicación obligatoria en todo el territorio de la UE que detalla
el modelo que se ha de presentar sobre los resultados de la liberación
intencional en el medio ambiente de plantas modificadas genéticamente
con fines distintos a la comercialización, es decir, las pruebas
previas para permitir la comercialización de especies de uso común,
tales como el maíz (España es el único país
de la UE que ha autorizado la siembra
comercial de cinco variedades de maíz transgénico), los tomates,
patatas, etc.
Sin embargo, sorprende que en el modelo que detalla los seguimientos
obligatorios de efectos sobre el medio ambiente y la salud se establece
la opción: "no se aplica seguimiento alguno", que a pesar
de estar en contra de la normativa en vigor, no se sanciona ni se prevé
como infracción.
La normativa en la materia que procede de la UE observa el principio
de precaución antes de autorizar nuevas variedades transgénicas.
La Directiva 18/2001 sobre liberación de organismos modificados
genéticamente es muy clara: "se deben realizar estudios científicos
exhaustivos e independientes para evaluar riesgos para la salud y el medio
ambiente y adoptar medidas para evitar contaminaciones con
cultivos no transgénicos o con plantas silvestres". Y establece
la obligatoriedad de realizar planes de seguimiento de las liberaciones
(siembras, procesados de las cosechas, destino de estas) haciendo
hincapié en la necesidad de detectar posibles efectos nocivos o
que pongan en peligro el medio ambiente, la agrobiodiversidad y la salud
humana.
Ecologistas en Acción en el Día Mundial de la Alimentación
recuerda que la ley española que traspone esta directiva comunitaria
(ley 9/2003) no aclara cuáles son los requisitos de estos planes
de seguimiento, y deja a un futuro Real Decreto, el desarrollo de esta
parte clave.
La UE ya advirtió que la legislación en la materia debía
haber sido desarrollada y puesta en práctica en octubre de 2002.
Para Ecologistas en Acción es inadmisible que se comience el año
2004 sin normativa. Sin embargo, nuestro país es pionero en la "liberación
comercial", aunque, al no existir legislación en la materia,
las cosechas no se separan en los almacenes, no se realizan controles de
cruzamientos ni se toman medidas para prevenirlos y por supuesto, no existe
la información
pública obligatoria sobre los lugares en que se siembran los transgénicos
(se estima que tenemos anualmente más de 25.000 hectáreas
sembradas con maíz transgénico). Parece que el lema de la
administración es actuar con hechos consumados: una vez que las
cosechas estén contaminadas, será imposible prevenir esta
contaminación, y todos tendremos que comer transgénicos,
cosa que ya hacemos a través de la carne alimentada con maíz
transgénico, queramos o no, lo que se denuncia
una vez más desde Ecologistas en Acción.
La situación es grave, y los efectos a largo plazo de los transgénicos,
desconocidos. La comunidad científica advierte de los riesgos reales
de alergias, resistencia a antibióticos, aparición de malas
hierbas súper resistentes a herbicidas y de pérdida de biodiversidad.
Nuestro patrimonio genético y nuestra salud están en juego,
pero los intereses a corto plazo de las empresas de biotecnología
son poderosos, y, en enfrentamientos dinero-medio ambiente, sabemos quién
gana. Las vacas locas aparecieron tras treinta años de alimentarse
con piensos de harinas de sus congéneres.
Fuente: Ecologistas en Acción (España)
Octubre 15, 2003
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