Senador Cid pedirá informes desde el Parlamento

Licitan Isla de Lobos como centro hotelero "ecoturístico": oposición científica mundial

A espaldas de biólogos y técnicos de la Universidad de la República, el Ministerio de Turismo concedería a capitales españoles una serie de explotaciones en la Isla de Lobos por treinta años.

El organismo que debe supervisar cualquier acción en la Isla de Lobos es la Dinara.

DANIEL MARTINEZ SOTO

Tan cierto como que los actores políticos (y financieros) detrás de esta maniobra negarán de plano esta versión de la historia, es la decisión adoptada en los niveles estratégicos del poder, para conceder a capitales españoles la explotación turística del mayor reservorio de lobos y leones marinos del continente.

Biólogos marinos, oceanógrafos, técnicos ambientalistas, masters en mamíferos marinos, técnicos y estudiantes de la Universidad de la República en la materia, así como organizaciones internacionales de protección de la fauna silvestre, oficiales y privadas, han quedado al momento de lado, evitándose cualquier interferencia científica compatriota. Ninguna de las fuentes de ciencias universitarias consultada, declaró haber sido contactada en forma alguna por ministerio alguno, a efectos de entrar en el asunto. El tema tampoco había ingresado por vía alguna al Decanato de la Facultad de Ciencias, ni tan siquiera a nivel de consulta.

El organismo que debe supervisar cualquier acción en la Isla de Lobos es la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara), dependiente del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. Su máximo jerarca, el capitán (r) Yamandú Flangini, exige a la prensa solicitar autorizaciones para hablar con sus subalternos. LA REPUBLICA, aunque repudiando esta actitud, solicitó por escrito autorización para entrevistar al biólogo Alberto Ponce de León, jefe del Departamento de Mamíferos Marinos de la Dinara. La autorización fue negada. Al pedírsele razones a su secretaria, ésta dijo que Flangini no respondió al respecto.

El senador de Asamblea Uruguay, Alberto Cid, adelantó que realizará un pedido de informes, convocando a los involucrados al Parlamento, a fin de que se expliquen los alcances del plan, así como las precauciones adoptadas para preservar esta reserva mundial de fauna.

El proyecto para el cual el gobierno convoca interesados, apunta a instalar un hotel ("ecoalbergue") en Isla de Lobos, a 8 kilómetros de Punta del Este, comienzo cartográfico del Río de La Plata. Una colonia de entre 180.000 y 220.000 mamíferos marinos cumple en las 43,5 hectáreas graníticas del enclave sus ciclos vitales. El "lobo fino" sudamericano y el lobo común o león marino, tienen en ese pequeño perímetro el mayor centro de apareamiento del planeta.

Por supuesto que la explotación turística del lugar es desde hace décadas interesante, pero la preocupación del Estado por preservar este reservorio mundial había evitado hasta ahora cualquier decisión apresurada. Los científicos aceptan que más tarde o más temprano alguna forma de turismo deberá aceptarse: pero ninguno está de acuerdo en que los visitantes pernocten allí, ni que cumplan actividad alguna que pueda alterar a la colonia lobera. Para ello piden estar involucrados en los anteproyectos y no apareciendo como beneficiarios potenciales de alguna facilidad hotelera que ni siquiera han pedido. De fondo, está el riesgo biológico: leones y lobos podrían ir a buscar otras islas donde aparearse... si es que aún las hay incontaminadas. O de lo contrario, desaparecer como especie.

Política dixit

Si los lobos marinos uruguayos fueron sacrificados a límites cercanos con la extinción, el Estado uruguayo asumió un compromiso ambientalista a mediados del siglo XX, que lo colocó al frente del continente en la materia. Cuando se encomendó al Servicio Oceanográfico y de Pesca (SOYP), el cuidado de la colonia lobera, sus técnicos cortaron abruptamente toda interferencia humana sobre la especie que demoró años en recuperarse. Aun cuando la industria de las loberías puede parecer a muchos hoy una carnicería, colocando el hecho en su momento y circunstancia histórica, era un adelanto. El SOYP, después Industrias Loberas y Pesqueras del Estado (ILPE), cazaban con fines comerciales, pero solamente machos de determinadas características y en cantidades limitadas, acorde a evaluaciones avanzadas para su época. Durante el ejercicio del posterior Instituto Nacional de Pesca (Inape), la industria lobera cerró, debido no tanto a las presiones ambientalistas internacionales, sino a la caída del precio de las pieles de lobos marinos en el mercado mundial, que hicieron casi nada rentable correr los esfuerzos y riesgos que implicaban cada zafra.

Actualmente, la Dinara está a cargo. Conservar a los animales y su hábitat, han sido premisa, científica al menos.

Si Juan Díaz de Solís descubrió esta isla y cazó lobos marinos cuyos cueros vendió en Sevilla, a nadie debiera sorprender que los españoles estén ahora de nuevo con su mira puesta en la isla.

Fuentes del más alto nivel confirmaron a LA REPUBLICA que existe una sola empresa interesada en el llamado efectuado por el Ministerio de Turismo. La española Tracsa es conocida por su negocio con "ecoalbergues" en distintas partes del mundo. Amparados en el slogan del "ecoturismo" cuentan sin embargo con denuncias por violaciones ambientales, inclusive en su propio país, concretamente en Galicia. En Uruguay, asesores directamente vinculados al Ministerio de Turismo están ya en contacto permanente con estos empresarios, únicos postulantes a explotar Isla de Lobos.

Explotación ¿buena o mala?

La explotación de los recursos naturales de fauna, con fines turísticos, es uno de los debates más extendidos en el mundo de las ciencias biológicas. A nadie escapa la extinción de las especies, cuyas consecuencias aún están siendo investigadas, aunque se aceptan como de alto riesgo para la especie humana. En los últimos años los conservacionistas han debido someterse a una realidad acuciante: las crisis económicas de los países pobres abren la puerta a toda clase de inversionistas espurios, desde los traficantes de marfil hasta falsos o inexpertos cultores del "ecoturismo".

Biólogos y científicos buscan así constantemente un equilibrio entre el reclamo comercial de estas nuevas fuentes de riqueza explotables y el preservar lo que va quedando en el planeta. Bajo supervisión técnica es que se han desarrollado los más grandes y exitosos emprendimientos en la materia, que van desde los parques nacionales en los países desarrollados, a las reservas de fauna en Africa que, aún con todas sus falencias, son mejor que el manejo sin criterios científicos.

El proyecto hotelero para Isla de Lobos carece hasta el momento de investigación científica alguna que avale la posibilidad de instalar un complejo hotelero sin consecuencias para la fauna. Lo científicamente comprobable es que todas las bibliotecas sobre pinnípedos (nuestros "lobos marinos"), coinciden en que cualquier alteración del ambiente de estas variedades, durante el celo, apareamiento y gestación, puede ocasionar cambios imprevisibles, en ningún caso positivos. La peor consecuencia puede ser la migración de la especie a cumplir sus ciclos vitales en mares más tranquilos.

Existe además una certeza popular absolutamente errónea según los biólogos marinos: en Uruguay es común creer que los lobos marinos tienen una población estable, lejos de deterioros. Lo científicamente comprobable es que la población de leones marinos (cuyos machos son popularmente conocidos como "pelucas") está desapareciendo. A una media de 5% cada año, la desaparición carece de explicaciones y si bien existen hipótesis vinculadas a problemas con la falta de pesca costera del que se alimenta la variedad, aún deberá hacerse más investigación. Alterar cualquier aspecto de los ciclos del animal podría ser letal.

Lo por venir

La invitación del gobierno uruguayo (el 29 de octubre se decidirán aspectos clave de la licitación), da a entender que los "ecoalbergues" serán inocuos para los lobos marinos. Pero la rotación de una treintena de pasajeros diariamente, a los que debe sumarse una veintena de personal de servicio, seguridad, salvavidas y demás, quedándose a dormir en el lugar, en el momento de máxima actividad terrestre de los lobos, carece de margen de seguridad.

Construir ecoalbergues, parador, centros de interpretación, sala de exposiciones y muelle, que el proyecto prevé, será sólo la primera etapa. El finísimo olfato de estos mamíferos, particularmente durante el celo y apareamiento en tierra, al detectar constantemente la presencia humana podría alterar su conducta y alejarlos de la zona.

El llamado a licitación carece de referencias a temas básicos para algo "ecoturístico", tales como las formas de deposición de aguas servidas, de efluentes aéreos (cocinas, etc.), el abastecimiento energético, en tanto los generadores convencionales alteran el ambiente, así como un capítulo clave: el suministro de agua potable. Un aljibe y el agua de lluvia, son las bases del abastecimiento para las nunca más de cuatro personas que, por causas justificadas, trabajan en la Isla. Cuidadores del faro, personal de Dinara y eventuales científicos son el personal autorizado a desembarcar en el lugar. *

Fuente:La Republica
Octubre 14, 2003