Avances del derecho ambiental

En el país, en el continente y también en el mundo, una de las grandes batallas que está librando el derecho es la que tiende a asegurar la preservación del medio ambiente y la armonización de sus preceptos con las cambiantes necesidades de las comunidades humanas. Al respecto, los magistrados judiciales enfrentan diariamente circunstancias novedosas, cuya resolución impone desafíos que obligan a conciliar la protección de bienes jurídicos contrapuestos e igualmente dignos de ser tutelados,

Esclarecer los problemas que derivan de esa subsistente imprecisión conceptual, estudiar la posibilidad de fijar pautas que ayuden a superar ese estado de cosas y determinar posiciones internacionales en la materia fueron los objetivos que se impuso el Simposio de Jueces y Fiscales de América latina sobre Aplicación y Cumplimiento de la Normativa Ambiental, realizado recientemente en nuestra ciudad.

Alrededor de 70 juristas -entre miembros de tribunales, tratadistas y docentes del derecho- se reunieron merced a una iniciativa conjunta de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales de Argentina (FARN), del Instituto del Banco Mundial y del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, así como de otras diversas agencias de la ONU, prestigiosas organizaciones no gubernamentales de diversos países y asociaciones judiciales de Brasil, Perú, Chile y Paraguay.

Hubo en el encuentro un activo intercambio de pareceres y experiencias entre especialistas, a propósito de un área en la cual la normativa jurídica, en muchos aspectos, permanece virgen, por lo menos en cuanto a la aceptada existencia de postulados de validez universal. El trabajo fue, al respecto, intenso y fecundo, y sus resultados y primeras conclusiones se volcaron en lo que se ha dado en llamar la Declaración de Buenos Aires, algunos de cuyos puntos merecen ser destacados de manera relevante.

Entre ellos se encuentran, por ejemplo, el que se refiere a la capacitación de jueces y fiscales especialmente dedicados a la dilucidación de temas ambientales, así como el que concierne a la necesidad de perfeccionar las características de los procesos judiciales, a fin de atender los requerimientos de las acciones ecologistas. También se debatió sobre la unificación de criterios respecto de la forma y la graduación de las penas que corresponde imponer por daños referidos al equilibrio ecológico. Asimismo, se analizó la conveniencia de obtener la participación de la sociedad civil cuando se ventilan causas ambientales, de impulsar la prevención como actitud generalizada y de utilizar medios alternativos de resolución de conflictos.

Por otra parte, se exhortó a los poderes del Estado de todos los países a promover un diálogo interinstitucional de carácter permanente, con miras a mejorar el desarrollo, la aplicación y el cumplimiento de la normativa ambiental. Estas proposiciones entrañarían -de ser aplicadas de manera sistemática- una contribución importante a la consolidación del derecho en nuestro país y en la región, pues son muchas las inquietudes que cotidianamente afrontan los magistrados -y a través de ellos, la sociedad- en relación con esos temas, frecuentemente controvertibles.

Fuente: La Nación (Argentina)
Octubre 17, 2003