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Día de la Alimentación, malo para los transgénicos
LONDRES, 16 oct (IPS) - Los cultivos transgénicos ponen en peligro
la vida silvestre, según estudios publicados este jueves, Día
Mundial de la Alimentación, por un organismo oficial de Gran Bretaña.
El gobierno de Tony Blair se comprometió a analizar seriamente
estos informes, resultado de tres años de trabajo. Pero varias
organizaciones ambientalistas y de la sociedad civil los consideró lo
suficientemente concluyentes como para determinar desde ya la prohibición
total del cultivo de transgénicos.
Las autoridades también se comprometieron a elevar el resultado
de los estudios a las autoridades de la Unión Europea.
Los técnicos a cargo de los experimentos analizaron cultivos
transgénicos y convencionales de maíz, remolacha y colza.
Excepto en el caso del maíz, la biodiversidad se resintió dentro
y alrededor de las plantaciones transgénicas.
El crecimiento de la remolacha y de la colza fue mejor en cualquier
variedad convencional que en las transgénicas resistentes a herbicidas,
según los estudios, difundidos por el gubernamental Departamento
de Asuntos Ambientales, Alimenticios y Rurales.
”Algunos grupos de insectos, como la abeja (en la remolacha) y
la mariposa (tanto en la remolacha como en la colza), fueron vistos más
frecuentemente dentro y alrededor de los cultivos convencionales, donde
había más malas hierbas que les sirven de alimento y abrigo”,
indica el informe.
”También había más semilla de hierbas en
los cultivos convencionales de remolacha y colza que en los transgénicos”,
agrega.
Se trata de un descubrimiento clave, según la activista Clare
Oxborrow, de la organización ambientalista Amigos de la Tierra
Internacional.
”Las hierbas son cruciales para mantener la biodiversidad en los
predios agrícolas. Setenta por ciento de la superficie británica
es tierra de cultivo, y buena parte de la vida silvestre se asocia con
ella”, explicó Oxborrow a IPS.
En los últimos 50 años, la intensificación de los
cultivos implicó una reducción de las hierbas, y por lo
tanto el descenso de la población de aves e insectos que se alimentan
de ellas, lo cual representa una amenaza directa para la vida silvestre,
sostuvo la activista.
El experimento demuestra que los herbicidas usados en torno de la remolacha
y la colza transgénicas eran tan fuertes que mataban todo a su
alcance, excepto la planta cultivada.
Estas semillas son desarrolladas para que sobrevivan al embate de herbicidas
destinados a eliminar formas de vida que interfieran con el cultivo.
El estudio mostró los resultados contrarios respecto del maíz,
cuyas variedades transgénicas resultaron mejores para la vida
silvestre circundante que el convencional: había más hierbas
dentro y alrededor de los cultivos, así como más abejas
y mariposas en ciertas épocas del año.
Este resultado fue atribuido por Oxborrow al herbicida que se usaba
hasta su prohibición la semana pasada en toda Europa en los cultivos
convencionales de maíz: Atrazina. ”Fue prohibido a causa
de los daños que causaba al ambiente. Por eso, en este caso, la
muestra transgénica 'rindió' ligeramente mejor”,
sostuvo.
La comparación, así, fue entre dos sistemas insustentables.
El maíz transgénico fue comparado con métodos de
explotación agrícola que desaparecerán en el futuro,
consideró Oxborrow.
”Estudios anteriores demostraron que la gente está abrumadoramente
en contra de los cultivos transgénicos y que éstos no ofrecen
ningún beneficio económico. Este estudio demuestra que,
además, amenazan la vida silvestre”, sostuvo la activista.
Los resultados serán estudiados hasta diciembre o enero por el
oficial Comité Asesor sobre Liberaciones al Ambiente (ACRE), para
que el gobierno resuelva entonces si aprobará el cultivo comercial
de transgénicos en Gran Bretaña.
Actualmente no existen en Gran Bretaña cultivos transgénicos
comerciales, pues no hay regulaciones al respecto.
La secretaria (ministra) de Ambiente, Margaret Beckett, anunció que
el propio gobierno informará sobre el resultado de los estudios
a los restantes 14 países de la Unión Europea. El bloque
está considerando la aprobación de restricciones a la importación
y cultivo de transgénicos.
El estudio fue supervisado por un comité científico constituido
en 1999, y realizado por un consorcio integrado por las consultoras independientes
Centro para la Ecología y la Hidrología, Rothamsted Research
y el Instituto Escocés de Investigaciones sobre Cultivos.
Sanjay Suri
Fuente: IPS (International Press Service)
Octubre 16, 2003
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