Angra III: Planta nuclear brasileña concita protesta ecológica

Varias organizaciones ecologistas lideradas por el grupo Greenpeace protestaron hoy frente a la sede del Gobierno brasileño contra la posible construcción de una tercera planta nuclear en el país ,"Angra III", en un balneario cercano a Río de Janeiro. Los activistas extendieron frente al palacio presidencial de Planalto un tela de 40 metros de largo y 10 de ancho con postales enviadas desde diferentes partes del país por 14.000 personas que se oponen a la construcción de la central nuclear "Angra III", en un balneario cercano a Río de Janeiro.

Las postales fueron entregadas a funcionarios de la presidencia junto con enormes panfletos con las firmas de otras 36.000 personas que también rechazan la construcción del nuevo generador de energía nuclear, informó Greenpeace en un comunicado.

"Las plantas nucleares son inseguras, anticuadas, sucias y caras", aseguró el coordinador de la campaña contra la energía nuclear de Greenpeace, Sergio Dialetachi, quien pidió al Gobierno que invierta sus recursos en fuentes de energía renovable, como la eólica o la solar.

Brasil tiene dos plantas nucleares en el balneario de Angra dos Reis, estudia la construcción de una tercera y recientemente anunció que comenzará a producir el uranio enriquecido utilizado como combustible por dichas generadoras.

Los ecologistas realizaron su manifestación en momentos en que representantes de varios países participaban en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, cercana a la Presidencia, en una reunión sobre energía renovable.

Uno de los participantes en ese encuentro es Jurgen Trittin, ministro de Medio Ambiente de Alemania, país de donde procede la tecnología utilizada en las plantas nucleares brasileñas y que ha financiado parte de las obras.

"En caso de que sea construida, Angra III generará apenas el uno por ciento de la energía que Brasil ya produce, por lo que no es una solución energética para el país", afirmó Dialetachi.

El portavoz de Greenpeace aseguró que, pese a que Brasil calcula en 2,5 millones de dólares el costo de Angra III, tan sólo en Angra II, con una infraestructura similar, ya ha invertido diez millones de dólares.

"Nuestra intención es mostrar la contradicción de un gobierno que, en lugar de promover la construcción de fuentes de energía más modernas, invierte en una planta cara, insegura y sucia contra la voluntad de miles de brasileños", agregó.

"Las fuentes renovables, en caso de que sean bien aprovechadas, pueden producir más energía que una planta nuclear", aseguró el coordinador de la Sociedad Angrense de Protección Ecológica, Iván Neves, quien también participó en la protesta.

Fuente: Instituto de Ecología Política
Octubre 31, 2003