Nuevamente.....carne de ballena.

A pesar de décadas de protección, más de la mitad de las especies grandes de ballenas continúan en peligro. La 54 reunión de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) se llevará a cabo la próxima semana, y para añadirle algo de picante, tendrá lugar en Japón el principal puerto ballenero.
Susan Liberman.

Muchas personas creen que ya estamos en el siglo 21, el futuro de las ballenas está asegurado. Sin embargo, siete de las especies de grandes ballenas sigue en peligro o vulnerables de extinción a pesar de décadas de protección legal. Lo triste es que a pesar de la moratoria internacional que regula su caza, la captura internacional no sólo continúa sino que aumenta. Desde que la Comisión Ballenera Internacional estableció la moratoria en 1966, casi 23 mil ballenas de cinco especies han sido cazadas, mayormente por Noruega y Japón. A comienzos del presente año el gobierno japonés anunció que, por primera vez, desea matar 50 ballenas de aleta por año – una especie oficialmente en peligro en la lista de la internacionalmente respetada Unión Mundial para la Naturaleza (UICN)–.

Esto adicionalmente a los centenares de rorcuales aliblancos cuya matanza esta planeada para este año como parte de su tal llamado “programa científico de caza de ballenas”. Continuar la comercialización de carne de ballena altamente contaminada. Es más, este año Japón y Noruega anunciaron planes para comercializar la carne de ballena a pesar del la prohibición internacional.

Sin embargo, hay algunas buenas noticias. Las cosas realmente pueden cambiar si hay voluntad. A principios de este mes, el Primer Ministro de Papua Nueva Guinea anunció que designará las aguas de su país como santuario de ballenas. Dijo que la decisión ayudará a proteger a algunas de las especies de ballenas que están en peligro por la cacería comercial. Más o menos al mismo tiempo, el WWF logró convencer al gobierno canadiense que alterara sus vía marítimas en la bahía de Fundy para bordear el área en donde se congrega los delfines-ballenas del Norte, especie en peligro. La vigilancia de ballenas adecuadamente reglamentada acarrea no solamente mayor conciencia sobre el valor de estos magníficos animales, sino también ofrece una alternativa económica a su pesca. Por ejemplo, en Islandia actualmente hay mayor beneficio económico en la vigilancia de ballenas que en su caza.

Pero estos logros no son suficientes para salvar a las ballenas. Es vital que en la reunión de la próxima semana, que será del 20 al 24 de mayo, la CBI adopte una prohibición permanente de la caza comercial de ballenas en alta mar, que aumente los santuarios de ballenas, y que avergüence a Japón para que acabe con su imperfecta “caza científica”.

También es hora que la CBI enfatice su posición para reflejar la cambiante naturaleza de las varias y crecientes amenazas a las ballenas. Puede y debe oponerse a la matanza de pequeñas ballenas, delfines, contaminación, pesca con redes, comercio ilegal y colisiones de barcos.

Se deberá también tomar acciones sobre la “compra” de votos por parte de Japón en la CBI pues dicho país pretende subvertir una convención internacional solamente para apoyar a una industria pequeña y discutiblemente en declinación. Es una vergüenza que Japón invierta millones de dólares para ayudar a que países más pobres ingresen en la CBI y apoyen la caza comercial de ballenas. Estos fondos serían mucho mejor empleados en apoyar a la conservación y a los programas de desarrollo sostenible en estos países, siguiendo el ejemplo del Primer Ministro de Papua Nueva Guinea.

En consideración a las amenazas a la misma existencia de varias poblaciones de ballenas la Comisión Ballenera Internacional tiene que ingresar en el siglo 21, así sea arrastrándose, chillando y pataleando. Esta podría ser la última oportunidad para conservar y salvaguardar apropiadamente el futuro de estos magníficos animales. DATOS DE INTERÉS

Actuales amenazas de las ballenas


Casi la cuarta parte de las 80 especies de cetáceos (ballenas y delfines) del mundo, incluyendo la mitad de las grandes ballenas, han sido clasificadas en peligro de extinción o en estado vulnerable por la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN).

Las ballenas se encuentran amenazadas por colisiones de barcos, contaminación tóxica, enredarse en aparejos de pesca y por los intensivos desarrollos de petróleo y gas en sus áreas de alimentación, así como por los efectos del cambio climático y la degradación de su hábitat.

de varios países devastaron a especies de ballenas una tras otra. Aunque la mayoría de las poblaciones de ballenas han sido totalmente protegidas contra la caza desde hace tiempo, cierto número de ellas fueron reducidas a tal punto que requerirán muchas décadas para que se recuperen sus poblaciones. El Delfín Ballena del Norte no ha dado indicaciones de recuperación en los 67 años que lleva protegida contra su cacería. El trabajo de WWF en Conservación de ballenas <
BR> Las ballenas constituyen una de las siete especies principales del Programa de Especies de WWF que pretende, a largo plazo, obtener la recuperación de todas las especies de ballenas para que alcancen números viables y crecientes en todos los océanos. WWF trabaja para lograr reducir las amenazas a las poblaciones en peligro de grandes ballenas así como de cetáceos más pequeños.

WWF combate los riesgos a los que están expuestas las ballenas por medio de investigación de campo, entrenamiento y capacitación, educación ambiental, obtención de mejores acuerdos y acciones tanto nacionales como internacionales, y cabildeando para poner la cacería de ballenas bajo estricto control de la Comisión Ballenera Internacional. Apoyando a TRAFFIC , siglas en inglés del Programa de Monitoreo de Comercialización de Especies Silvestres de WWF y UICN. WWF está investigando muy de cerca y monitoreando el comercio ilegal de carne de ballena.

La Comisión Ballenera Internacional (CBI)

Se estableció bajo el Convenio Internacional para la Reglamentación de Caza de Ballenas que se firmó en Washington, D.C. el 2 de diciembre de 1948. La Comisión es la única organización internacional con autoridad para reglamentar la caza de ballenas y su conservación en todo el mundo. Actualmente cuenta con unos 35 miembros con derecho a voto.
La 54 reunión de la Comisión Ballenera Internacional tendrá lugar en Japón del 20 al 24 de mayo de 2002. WWF tendrá allí un equipo de observadores y aprovechará la oportunidad para que la IWC ponga fin a la caza sin control actualmente practicada por Japón y Noruega, y tratará sobre el tema de otras amenazas a las ballenas.

Fuente: Dra. Susan Liberman
Directora del Programa Especies de WWF Internacional.
Mayo 20, 2002