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AMBIENTE-PERÚ: Un río en coma profundo
Por Milagros Salazar
LIMA, 17 nov (IPS) - La cuenca del río Mantaro, una de las principales
fuentes de agua en el corazón de la sierra central de Perú,
concentra elementos tóxicos de variado origen, según un
estudio científico independiente. En el caso del plomo se supera
hasta 180 veces los niveles aceptados por la OMS.
La investigación revela que esta cuenca es una especie de contenedor
de los residuos nocivos de la actividad productiva de la zona. El cianuro,
plomo, arsénico, cadmio y mercurio originados por la explotación
minera, así como coliformes que provienen de los deshechos arrojados
a las aguas por los pobladores y nitratos que suelen estar asociados
al uso de agroquímicos.
"La contaminación de la cuenca es multicausal", dijo
a IPS el gerente de Recursos Naturales y Gestión de Medio Ambiente
del gobierno regional de Junín, Iván Lanegra, quien firmó un
convenio con las organizaciones sociales de la zona responsables del
estudio para implementar medidas urgentes.
En el estudio, organizada bajo el proyecto El Mantaro Revive, se señala
que se encontró plomo en toda la cuenca. En particular en la zona
del río Anticona, este elemento tóxico sobrepasa 180 veces
los niveles de referencia de la OMS (Organización Mundial de la
Salud) y la línea de base de calidad establecida para el estudio.
La línea base fue establecida por los técnicos a partir
de las aguas de nueve ríos de las partes más altas consideradas
como las más limpias de la cuenca.
En el caso del río Yauli, que forma parte de la cuenca del Mantaro,
la presencia de plomo supera tres veces el nivel de referencia de agua
Clase III, que la normatividad peruana establece para uso de la agricultura
y la ganadería, y 16 veces la línea de base de calidad
del estudio luego de que este afluente pasa por La Oroya.
Precisamente, La Oroya es una de las 13 ciudades más contaminadas
del país, según lo estableció el gobierno en 2001,
y está entre las 10 en el mundo, de acuerdo a una lista de alerta
elaborada en 2006 por el no gubernamental Instituto Blacksmith, con sede
en Nueva York.
Las muestras tomadas del río Mantaro a la altura de La Oroya
revelan que el plomo supera cinco veces el nivel de referencia de agua
Clase I (para consumo humano) y 23 veces la línea de base.
La directora del plan El Mantaro Revive, Paula Meza, señala que
los niveles más altos de elementos tóxicos hallados en
el monitoreo se ubican en las zonas donde "coincidentemente" hay
actividad minera. En La Oroya es donde opera la planta metalúrgica
de la firma estadounidense Doe Run.
A partir de la toma de muestras en 53 puntos a lo largo de 170 kilómetros
de la cuenca en el área perteneciente a la región de Junín,
se encontró que los ríos Yauli y San Juan, afluente este último
del Lago Chinchaycocha, son los que presentan los más altos niveles
de concentración de cianuro, plomo, arsénico, cadmio y
mercurio.
En el río San Juan y en las aguas que discurren de la laguna
Huascachocha se halló que las cantidades de cianuro superan hasta
en 35 veces la línea de base.
Hay dos canales de irrigación que albergan metales pesados en
cantidades industriales: el canal Cimirm (de la margen izquierda del
río Mantaro) recibe 146,7 toneladas de cobre, 388,9 de hierro,
12,7 de plomo y 10,2 toneladas de arsénico.
Mientras que en el canal plan Meris-Orcotuna (margen derecha del río
Mantaro) se arroja anualmente 1,5 toneladas de cobre, 3,2 de hierro,
1,45 toneladas de plomo y 1.4 toneladas de arsénico.
"Lo novedoso de este informe es que la sociedad civil se ha organizado
para dar a conocer datos científicos que reflejan la gravedad
del problema con el fin de sensibilizar a las autoridades", señaló a
IPS el arzobispo católico de Huancayo y coordinador de la mesa
de diálogo ambiental de la región de Junín, monseñor
Pedro Barreto.
Con el propósito de generar un documento científico independiente,
participaron en el monitoreo de las aguas y de los suelos superficiales
10 técnicos peruanos y cinco de la Universidad Saint Louis de
Missouri, Estados Unidos.
Además, con el propósito de otorgarle rigurosidad al estudio,
se realizaron seguimientos de compuestos de agua, que consisten en tomar
muestras cada hora durante todo el día, lo cual permite obtener
información más precisa y establecer las horas punta de
contaminación.
El estudio también resalta el deterioro ambiental ocasionado
por coliformes totales que sobrepasan significativamente el estándar
impuesto en la legislación peruana y la línea de base de
calidad en el río Yauli (durante su paso por La Oroya), el río
Chilca y Shulcas.
La presencia de coliformes es un indicador "de aguas contaminadas
por deshechos animales y humanos", dice el documento.
En lo que respecta a los nitratos, en el río Anticona se encontraron
cantidades que superan hasta 56 veces lo establecido para aguas de Clase
I, mientras que en los ríos Achamayo y Shulcas este agente tóxico
supera 60 veces la misma base de referencia.
El informe resalta que la presencia de nitratos está asociada
al uso de agroquímicos. La razón: en el valle del río
Mantaro existe una intensa actividad agrícola
"Si todos somos parte del problema, que todos seamos parte de la
solución", manifestó monseñor Barreto en su
intento esperanzador de concientizar a la población y a las autoridades
para salvar la cuenca del Mantaro. Sin embargo, el investigador Fernando
Serrano, de la Universidad Saint Louis de Missouri, resaltó que
también debe existir un criterio de proporcionalidad a la hora
de asumir la remediación de los daños. Es decir que quien
contamina más asuma los mayores costos para superar la contaminación
de la cuenca, apuntó.
Debido a que estos primeros resultados son un avance, la ingeniera Paula
Meza dijo a IPS que en el informe final se espera establecer este criterio
de proporcionalidad durante la identificación de las principales
fuentes de emisiones tóxicas.
Lanegra señaló que a partir de diciembre las autoridades
regionales de Junín emitirán normas que permitirán
fiscalizar a los responsables del daño ambiental, debido a que
el gobierno central va a transferir para ese mes tales funciones.
Como primer paso, el gerente de Recursos Naturales y Gestión
de Medio Ambiente del gobierno regional de Junín informó a
IPS que buscará subsanar el vacío que existe para establecer
estándares de calidad en las aguas, porque en Perú sólo
se ha reglamentado el uso del agua con una ley que además resulta
obsoleta porque data de los años 60.
Se hará lo mismo para regular la calidad de los suelos, apuntó.
En Perú no existe una norma nacional refererida a este tema.
Por esta ausencia de normas, los técnicos de El Mantaro Revive
tomaron como referencia para determinar el daño a nivel de la
calidad de las aguas los estándares de la OMS, mientras que para
el caso de los suelos usaron la norma canadiense.
En lo que respecta a los resultados de suelos superficiales, se ha detectado
que en La Oroya Antigua hay arsénico hasta 393 veces más
del nivel referencial establecido por Canadá, que es de 12 microgramos
por kilogramo de tierra. A su vez, el nivel de cadmio supera esta línea
base en 138 veces.
En Orcotuna, una zona donde existen cultivos de alcachofa irrigados
con las aguas del río Mantaro, se ha detectado la presencia significativa
de cadmio, arsénico, zinc y cobre.
Además de los hallazgos alarmantes, los autores del informe concluyen
que la normatividad peruana no protege suficientemente la salud humana
y la calidad ambiental si se compara con la legislación de otros
países.
"Las (empresas) mineras tienen que cumplir con los estándares
internacionales en la cuestión ambiental y no sólo las
nacionales que están por debajo de la dignidad del pueblo peruano",
concluyó monseñor Barreto.(FIN/2007)
Fuente: IPSnoticias
Nov 17, 2007
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