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El saneamiento del Riachuelo: el plan oficial que
se presentará ante la Corte Suprema Todos los efluentes, al Río
de la Plata
El Gobierno proyecta que en una década
se vuelquen en el estuario todos los desechos; los especialistas plantean
sus dudas
En diez años, los desechos del Riachuelo se volcarán en
el Río de la Plata. Ese es el objetivo ambiental que persigue
el plan de saneamiento del río más contaminado de la Argentina
que el Gobierno presentó ante la Corte Suprema de Justicia.
El programa de saneamiento, reformulado por la Autoridad de Cuenca Matanza
Riachuelo (Acumar) después de las críticas de los expertos
de la UBA, retoma la propuesta realizada por Aguas Argentinas en la década
del noventa de recolectar los efluentes cloacales y los residuos industriales
previamente tratados y volcarlos al Río de la Plata. Aunque los
especialistas acuerdan en el objetivo, observan que para poder aplicarse
correctamente es necesaria una política integral, hoy ausente,
según su visión.
"El caudal y la oxigenación del Río de la Plata lo
permiten. Pero esto es un sistema que funcionará a largo plazo:
hay que trabajar mucho para lograrlo", explicó ayer Mario
Ferdkin, técnico de la Secretaría de Ambiente, a LA NACION,
durante un recorrido en helicóptero por la cuenca.
Este plan requiere que el 45 por ciento de la población de la
cuenca que hoy no tiene cloacas cuente con ellas, así como que
tenga acceso al agua potable. Además, requiere de la eliminación
de los basurales a cielo abierto. Y una cuestión fundamental:
que las industrias se reconviertan a la producción limpia para
que los efluentes no generen una contaminación que el río
no pueda soportar.
"Esto sólo se podrá hacer con un trabajo, continuado
en el tiempo, de concientización. Es muy importante, que en materia
de residuos sólidos se tome conciencia. La Acumar está haciendo
una caracterización de los innumerables basurales a cielo abierto,
para trabajar en su eliminación y en la remediación de
los terrenos", agregó el funcionario.
Vale recordar que LA NACION mostró hace dos semanas la ocupación,
sobre basurales, de terrenos anexos a la villa 21-24, en Barracas, que
comenzó después del anuncio de la limpieza de las márgenes
del Riachuelo.
Hasta el momento, el Gobierno sólo avanzó en algunas obras
de saneamiento: se licitó la obra de la planta de tratamiento
de Berazategui (por donde se vuelcan 35.000 litros de desechos por segundo);
se está construyendo una red cloacal en el Sudoeste, que atenderá las
necesidades de 270.000 personas, y se definió el emplazamiento
de una nueva planta de tratamiento a la altura del Polo de Dock Sud.
No todo son obras
"No hay otro plan. Este es el viejo plan de Aguas Argentinas. Lo
que no hay que hacer es limitar todo el plan a la cuestión de
las obras de ingeniería con colectores de cloacas. Aspiramos a
que sea un plan integral en serio: que incluya los componentes sociales,
y el saneamiento específico del Riachuelo", opinó Andrés
Nápoli, especialista en medio ambiente de la Fundación
Ambiente y Recursos Naturales (FARN).
Con la solución propuesta coincidió Carlos Gómez,
titular de la cátedra de Ingeniería Ambiental de la Universidad
Tecnológica Nacional (UTN). "Estoy de acuerdo. Creo que es
una solución una vez que se definan los usos de cada curso de
agua. Eso sí, los líquidos deben estar tratados, según
se determine", dijo.
En ese sentido, el técnico recordó que el uso definido
en el plan de saneamiento de la década del noventa, el Riachuelo
iba a ser utilizado para recreación sin contacto directo. En cambio,
para el Río de la Plata, la categorización era la de recreación
con contacto directo y preservación de la fuente de abastecimiento.
Cabe recordar que hoy la boca de toma de agua de Aysa está a poca
distancia del colector cloacal de Berazategui, razón por la cual
la Corte Suprema había intimado a Aguas Argentinas a construir
una planta de tratamiento.
Ahora, la planta y la prolongación de otros tres kilómetros
aguas adentro del río del colector serán financiadas por
un crédito del Banco Mundial de 900 millones de dólares.
Para completar este complejo sistema el plan incluye un monitoreo permanente
de las aguas receptoras, de los vertidos de las industrias, así como
de las aguas subterráneas.
"El monitoreo se hará, además, con forma de modelo
para poder manejar los distintos escenarios, según el tipo de
vertido que se haga, la variación de las precipitaciones y el
aumento de la población, entre las posibles variables", explicó Ferdkin.
Fuente: Por Laura
Rocha
De la Redacción de LA NACION
Nov 28, 2007
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