La UE estudia la energía de las olas del mar como fuente alternativa ecológica

Las olas del mar pueden generar energía con su movimiento, si bien se trata aún de una técnica muy poco desarrollada. La red temática WaveNet, establecida por la Comisión Europea, ha publicado un estudio sobre el estado de las investigaciones en este campo y el futuro de esta fuente de energía como alternativa ecológica a las fuentes orgánicas. Por el momento, el gran desconocimiento existente en torno a esta cuestión hace que su uso generalizado esté muy lejos de ser una realidad.

Los parques energéticos marinos son la última novedad en el aprovechamiento de las fuerzas naturales. Su principal ventaja, además de que la velocidad del viento en el océano es considerablemente más fuerte y predecible que en tierra firme, es que reducen el impacto medioambiental ocasionado habitualmente por la producción energética.

La primera patente de energía de las olas fue efectuada en Francia en 1799, si bien no comenzaron a desarrollarse proyectos serios de este tipo hasta principios de los años 70. Sin embargo, la mayor parte de los trabajos desarrollados en este campo en los últimos 30 años se han llevado a cabo a escala nacional.

En este contexto, la Comisión Europea decidió crear en abril de 2000 la red WaveNet, con el fin de establecer una colaboración en las investigaciones entre varios países. La red está formada por académicos, industrias y centros de investigación de nueve países de la UE: Suecia, Grecia, Francia, Reino Unido, Dinamarca, Irlanda, Holanda, Portugal e Italia.

Las actividades de la red incluyen la puesta en marcha de una página web con información sobre este tipo de energía y la publicación de un informe sobre el estado actual y el futuro de las técnicas de producción energética a través de las olas marítimas. El texto incluye cinco áreas: la planificación social y el impacto medioambiental, los aspectos financieros y económicos, las tecnologías genéricas, la investigación y el desarrollo y la cooperación con la industria energética. También proporciona una visión previa de las iniciativas emprendidas por los Estados miembros de la UE en este campo.

Éxito reducido

Dentro del apartado sobre la planificación social y el impacto medioambiental, el informe examina la aceptación por parte del público de este tipo de energía. Subraya que dada la reducida extensión de este tipo de prácticas, la aceptación social es muy baja, fundamentalmente a causa del desconocimiento. Por este motivo, considera que por el momento el éxito de la energía de las olas como fuente alternativa será muy reducido, comparado con los métodos habituales basados en fuentes fósiles.

Además, el informe identifica algunas consecuencias negativas que podrían originarse en la producción energética de este tipo, como el ruido, el riesgo de colisión con barcos, el impacto visual y posibles cambios en la estructura de los sedimentos del agua. En este sentido, destaca la necesidad de continuar las investigaciones en este ámbito para lograr que estas tecnologías resulten más competitivas.

Dado el estado actual de bajo desarrollo, las prioridad científica sería la asociación con la industria. También es necesario profundizar en las investigaciones acerca de cómo convertir el movimiento oceánico en energía y cómo superar las condiciones marítimas extremas, como en los casos de tormenta.

Energía de las mareas

Las técnicas para aprovechar la energía de las olas son múltiples, aunque aún se desconoce cuál es la más rentable. Las mareas, es decir, el movimiento de las aguas del mar, también producen una energía que se transforma en electricidad en las centrales mareomotrices. Se aprovecha la energía liberada por el agua de mar en sus movimientos de ascenso y descenso. El sistema consiste en aprisionar el agua en el momento de la marea alta y liberarla, obligándola a pasar por las turbinas durante la baja mar.

En la UE, las aguas marinas susceptibles de producir más energía son las de la zona norte, el océano Atlántico, el mar del Norte y las aguas que bañan los países escandinavos. Pese al escaso éxito de este método, en los últimos cinco años ha resurgido el interés por este tipo de energía en el mundo, gracias al desarrollo por parte de numerosas compañías de proyectos en este campo. La primera turbina europea que trabaja con el movimiento de las olas se encuentra en Escocia, y genera energía para 400 casas.

Proyecto español

En España, una empresa ha diseñado y desarrollado un prototipo de central eléctrica flotante para extraer la energía procedente de las olas del mar. En lugar de transportar la electricidad producida en la central mediante un cable submarino hasta una receptora ubicada en tierra, el proyecto prevé la conversión de toda la energía en hidrógeno mediante electrólisis.

A continuación, el hidrógeno será desplazado hasta los lugares donde estén emplazados los productores de electricidad que introducen la energía en la red de distribución pública. Para superar las dificultades que podrían originarse durante los fuertes temporales marítimos, la central española dispone de un sistema para sumergirse de manera controlada en el fondo del mar, volviendo a su posición habitual cuando mejoren las condiciones climáticas.

Fuente: Aquí Europa
Noviembre 17, 2003