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Luján planta depuradora, empresas arrojan sus efluentes
a la red cloacal
Prometen sancionar a los culpables
LUJAN, Noviembre 10, (MECOM Producciones-El Civismo) El miércoles
divulgaron los nombres de las empresas que arrojan sus líquidos
no cloacales a la red domiciliaria. En el listado aparecen industrias
lácteas, queseras, una empresa de transportes y hasta una estación
de servicio. Ahora, anuncian inspecciones a las firmas de tanques atmosféricos,
tal como exigen los vecinos del barrio San Bernardo.
Las doce empresas que vuelcan desechos líquidos no permitidos
a la red cloacal domiciliaria son: Transportes Atlántida, Lácteos
Arotcarena, Farmacéutica Enzimas, CIFAMA (Estación de Servicio
de Lorenzo Casey y Ruta 5), Textil Emilio Douras, Textil San Isidro,
Chacinados Lombroni, Lácteos Chengo, Quesos Larroque, Muzzarella
Remuzza, Lavadero de Autos Antonio Perna y la curtiembre Curtarsa.
Todos, en mayor o menor medida, fueron señalados como responsables
por provocar los malos olores que tienen a maltraer a los vecinos. Así lo
comprobó la Autoridad del Agua y la Municipalidad de Luján,
luego de evaluar las inspecciones realizadas, a principio de octubre,
en establecimientos sospechados de verter sus efluentes al sistema cloacal.
Tres de ellas (Textil San Isidro, Lácteos Chengo y Chacinados
Lombroni) recibieron, por estos días, cartas-documento de parte
de la Autoridad del Agua notificándoles las observaciones al control
de vertidos. Aunque todas las firmas denunciadas públicamente
serán infraccionadas. Curtarsa y Larroque, por su parte, habrían
hecho los descargos pertinentes.
La curtiembre de Jáuregui, si bien no arroja efluentes industriales
a la red cloacal, no se descarta que lo haga en las cavas del barrio
San Pedro -que deberían estar cerradas- o en su defecto en algún
predio cercano al Basural Municipal. Esta objeción, verificada
por las autoridades competentes, contribuiría a enrarecer el aire
que respiran los lujanenses.
Pero las que se salvaron, por ahora, fueron las empresas de tanques
atmosféricos, sector seriamente cuestionado por buena parte de
la población. En 15 días o, a más tardar, dentro
de 3 semanas, la Municipalidad promete inspeccionar estas firmas y elevar
un informe similar al efectuado el miércoles por la mañana
en el recinto del Concejo Deliberante.
Las causas del problema
El esperado informe estuvo a cargo del ingeniero Sergio Taylor, jefe
del Departamento de Inspección y Control de Recursos de la Autoridad
del Agua de la provincia de Buenos Aires. Del encuentro, mantenido con
vecinos del barrio San Bernardo y algunos concejales, participaron la
secretaria de Obras Públicas de la Comuna, arquitecta Isabel Otero,
y el secretario de Salud, doctor Raúl Ré.
El funcionario provincial reconoció que "el impacto de las
empresas a la red es notorio". Al tiempo que puntualizó que
el nudo gordiano del asunto es que "el reactor no tiene oxígeno
disuelto". Ello ocurre debido a los "aportes industriales que
hacen muchas empresas, con una periodicidad importante, y que no favorece
el crecimiento de bacterias".
La acción negligente, comprobada en la docena de empresas visitadas,
no sólo saca de régimen a la estación de tratamiento
de líquidos cloacales del barrio San Bernardo, sino que obstruye
la llamada Colectora Máxima (el principal conducto de aguas servidas
que tiene la ciudad), ocasionando la acumulación de malos olores
en las distintas cámaras que posee dicho sistema, las cuales están
repartidas por todo el casco urbano. De este modo, se explicaría
la emanación de gases pestilentes no sólo en las inmediaciones
del San Bernardo -donde está la Planta Depuradora- sino en otros
puntos de la ciudad.
Producto de los vertidos industriales, el inspector Taylor admitió que
la capacidad orgánica de la estación de tratamiento de
líquidos "está comprometida". En tanto, la secretaria
Otero dijo que a este problema se le añade el mal funcionamiento
de la Colectora Máxima, en un tramo comprendido entre Carlos Pellegrini
y Lázaro Azpeitia y Carlos Pellegrini y Gálvez, que está siendo
reparado en la actualidad.
Si bien nadie pudo asegurar que los olores no vuelvan a propagarse,
estiman que con la obra encarada en la tubería (desobstrucción
y limpieza del caño maestro y reemplazo de tramos dañados)
la situación comenzaría a mejorar en forma paulatina.
"Creo que el alivio va a ser progresivo. Calculamos terminar la
red para la semana que viene. Se está poniendo todo el esfuerzo
en esta obra, no faltan recursos. Además, ningún empresario
quiere que le clausuren el vuelco", presumió Otero, quien
prometió llevar a cabo nuevas inspecciones, en las próximas
semanas, sobre la base de las denuncias que hacen los vecinos afectados.
Sin embargo, algunas personas del barrio San Bernardo no creen que esto
contribuya a solucionar el problema. "No alcanza. Cuando uno pone
la mesa hay olor a mierda", dijo una mujer. "Mi casa, si la
quiero vender, no me la compra nadie. La voy a tener que regalar",
acotó un hombre.
Hecha la ley, hecha la trampa
La explicación de Taylor giró en torno al marco legal
-aprobado en 1958- y al régimen de sanciones que tiene a mano
el organismo de la Autoridad del Agua para aplicarle a las empresas que
no cumplen con la ley. En tal sentido, expresó que las sanciones
varían según la gravedad que tenga cada caso. Las empresas
pueden ser intimadas si las deficiencias encontradas son consideradas
menores, o se procederá a la clausura del efluente si la gravedad
así lo requiere.
No obstante y por los antecedentes reconocidos por el propio Taylor,
llevarse por lo que indica el marco regulatorio no abre demasiadas expectativas
para que la situación se revierta. En los 4 meses que lleva el
funcionario en el organismo estatal no hubo ninguna sanción, y
en los últimos diez años no existe un solo antecedente
de clausura de efluente.
Los vecinos no pasaron por alto este punto. Más cuando especulan
que el poder de contralor de la Autoridad del Agua se diluye en los laberínticos
pasillos de la Justicia, instancia a la que acuden las industrias cuando
se ven acorraladas con aplicárseles sanciones por contaminar el
medio ambiente.
Esto Taylor lo sabe. Por eso, en la reunión que mantuvo con la
gente damnificada se comprometió a que la historia, esta vez,
no se repita. "Yo quiero evitar que pase eso", sostuvo. Pero
del otro lado las respuestas no se hicieron esperar.
Oscar Rivero no tuvo contemplación con el trío de funcionarios
que estaban en la mesa. "Vivo hace 45 años en el barrio.
Nosotros no le pagamos a ustedes para que nos vengan a versear, sino
para que nos solucionen un problema que hace años que viene sucediendo.
Acá hay negligencia y desidia de su parte contra los vecinos.
Tenemos un daño tremendo y ustedes no huelen los olores a mierda. ¿Ahora
descubren que tiran residuos a las cloacas? No nos tomen de estúpidos.
Buenas tardes y solucionen el problema", manifestó el sindicalista
textil, a las 11.30, y se retiró del recinto.
Mucho más diplomática, la integrante de CoFiCo (Comisión
de Fiscalización y Control) Nidia Mella, reclamó que "los
vecinos tienen olor hoy y quieren una solución hoy".
El concejal por la Unión Vecinal, Enrique Códega, apuntó sus
preguntas al mecanismo que tiene el sistema cloacal y la Planta Depuradora.
Eduardo Gallego, edil por el PJ, propuso que se establecieran clausuras
preventivas a los efluentes de las empresas contaminantes para evitar
que reiteren situaciones como las que están ocurriendo en estos
momentos.
Las dudas siguen
Mientras se espera que la Autoridad del Agua tenga en su poder la totalidad
de los resultados que arrojaron los análisis químicos,
en principio, por la red cloacal no habría vuelcos de hidrocarburos,
tal como deslizó en un pasaje de la reunión el propio Taylor.
Pero la sospecha de que Transportes Atlántida o la estación
de servicio viertan combustibles en la red no pudo ser despejada.
Por otro lado, la efectividad del organismo provincial representado
por Taylor fue puesta en duda por los vecinos, tras revelar que nunca
recibieron los resultados de unos análisis que habían solicitado
hace un par de meses. El ingeniero, a esta altura, hacía agua
en muchas de las explicaciones que trataba de ensayar.
Para el mediodía, el ánimo de los vecinos no era el mejor.
Pocos ven con buenos ojos el futuro inmediato. Tal vez, como dijo una
mujer al borde de un ataque de nervios: "No queremos resignarnos
a vivir días de mierda".
El futuro que nos espera
Concebida para recibir líquidos cloacales de una población
estimada entre 45.000 y 50.000 habitantes, la Planta Depuradora trabaja
con su capacidad al límite. Si bien la población de la
ciudad de Luján hoy supera los 67.000 habitantes, no todos cuentan
con servicio de cloacas en su domicilio. Su instalación a la red
es esencial para mejorar la calidad de vida, pero también es una
cuestión crucial para los gobernantes que deben planificar la
ampliación o la construcción de una nueva Depuradora.
Según lo informado, la planta del San Bernardo puede recibir
18.000 metros cúbicos de líquidos por día, aunque
esto puede variar. Más allá de la calidad, la cantidad
que puede arrojar una empresa equivale a miles de hogares. Esto ayuda
a explicar lo complejo de esta problemática, que tarde o temprano
afecta a todos.
La comisión está pintada
La reunión del miércoles contó con la presencia
-en las primeras filas- de los concejales Enrique Códega (UV)
y Eduardo Gallego (PJ) quienes propusieron, preguntaron y mostraron interés
sobre los problemas que tiene la gente y los malos olores como consecuencia
del deficiente funcionamiento de la Depuradora. Más atrás,
en las últimas filas, la concejal Adriana Barreiro (UCR) y el
edil Raúl Suescun (ARI) -ambos vecinos del San Bernardo- escucharon
las distintas posiciones, pero se mantuvieron con una actitud pasiva.
Mas la pregunta que no tuvo respuesta fue: "¿Dónde
está la Comisión de Salud, Acción Social y Medio
Ambiente?". Sus integrantes son: Susana Haurié (PJ) presidenta,
Angel Gorreri (UCR) secretario, Silvio Martini, Silvia Rabán y
Norma Irastorza (todos del PJ). Salvo Haurié y Martini, que deambularon
por el Concejo, del resto no se tuvo noticia, casi como de costumbre.
La clausura por malos olores de Biociclo Luján
Un antecedente en Olivera
La posibilidad de que sean clausuradas aquellas empresas que vierten
sus efluentes no cloacales a la red domiciliaria se vislumbra como remota
posibilidad. La Autoridad del Agua y la Municipalidad, si bien dicen
estar atentos a las denuncias que hacen los vecinos, casi nunca actúan.
Sin embargo, en nuestro partido hay, en estos momentos, una firma clausurada
en forma "preventiva" por el Municipio por malos olores, desde
hace casi dos meses.
Se trata de Biociclo Luján, la planta de tratamiento de residuos
orgánicos radicada en la localidad de Olivera. Los motivos apuntan
a razones que tendrían que ver más con lo "político" que
a cuestiones "técnicas", de acuerdo a lo que opina el
responsable de la planta, Walter Roldán.
El empresario asistió a la reunión de vecinos en el Concejo
Deliberante y aprovechó la oportunidad para exponer su caso, desnudando
las irregularidades que cometió la Municipalidad. "Nos culpan
de olores, cuando toda la vida tuvimos un frigorífico enfrente
que es Neoplam (...) y atrás tenemos un criadero de más
de 100.000 gallinas ponedoras. Desde que soy chico, paso por el kilómetro
83 de la ruta 5 y los olores siempre fueron nauseabundos...".
"El licenciado (Aníbal) Sánchez Caro (director de
Bromatología) escribió que una de las mejores soluciones
para el tratamiento de los residuos orgánicos es el compostaje.
Sin embargo, nos clausuraron hace más de un mes y no tenemos respuesta
del municipio. La causa fue 'olores', ya determinaron que no hay nada
malo, ¿qué tenemos que esperar para que nos abran las puertas?
Yo vine y denuncié a la estancia Las Acacias porque hicieron una
obra clandestina; un ex delegado municipal, el señor (Juan Carlos)
Díaz, nos dijo que tenían un permiso otorgado por escrito
por el señor Pablo Girotto (ex director de Obras Públicas).
Yo, ayer (por el martes) estuve preguntando en la Autoridad del Agua,
en La Plata, y me dijeron que el Municipio no tiene autoridad para dar
permisos de canalizaciones y drenaje de campos. Hice esta denuncia hace
un mes y pico, se lo mandaron a Obras Públicas e Isabel Otero
dijo que no es competencia de ella; se lo mandaron al doctor Ré y
desde el 30 de septiembre que no tengo respuesta", agregó Roldán.
"También hice una denuncia sobre los problemas que acarrea
la alta toxicidad y peligrosidad de las emanaciones de sulfuro de hidrógeno
y amoníaco de una planta salida de régimen, como es el
caso de la planta de tratamientos cloacales del Municipio. También
tengo conocimiento que hay varias empresas que, teniendo permiso de vuelco
pluvial del Municipio, les han permitido que realicen conexiones a la
red cloacal. Si hoy está diciendo que la planta de tratamiento
está fuera de régimen, tendrían que rever la posición
que tuvo el municipio de estar ofertando el vuelco a cloacales".
Taylor, Otero, Ré y Sánchez Caro cruzaron miradas pero
no emitieron opinión alguna. La arquitecta sólo atinó a
decir: "No es el tema de esta reunión". (MECOM Producciones-El
Civismo).
Fuente: Punto Cero (Boletín Digital)
Noviembre 10, 2003
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