El programa
tiene alcance nacional y llega en todo el país
a 3.381.901 personas. Y Santa Fe ocupa el tercer lugar con más
de 260 mil beneficiarios, detrás de Capital Federal y Gran Buenos
Aires, y Córdoba.
Así, en la provincia trabajan 40 técnicos que son los
encargados de capacitar a los productores voluntarios, que suman más
de 900. "Estas personas son las encargadas de enseñar el
trabajo, pero trabajan conjuntamente con municipios, iglesias y organizaciones
no gubernamentales que después son las encargadas de sostener
la producción", explicó la coordinadora.
Producción familiar
Casi el 95 por ciento de las huertas de la provincia son familiares, mientras
que el 3,7 por ciento están a cargo de organizaciones comunitarias y
sólo el 1,5 por ciento están ubicadas en escuelas.
Allí, por estos días se están ocupando de la
producción de la temporada primavera-verano, que incluye toda
clase de zapallos, berenjenas, tomates, remolachas, pimientos, chauchas,
zanahorias, melones, sandías batata, maíz y verduras
de hoja como acelga, lechuga y radicheta.
Complemento alimentario
Para Rossini, ésta es la mejor época porque "se siembran
las hortalizas de mayor volumen", aunque aclara: "Los productos de
la huerta son sólo un complemento de la alimentación familiar,
no pueden ser lo único".
Según datos del Inta a nivel nacional, las huertas familiares
con un promedio de 100 metros cuadrados de terrenos pueden llegar a
producir entre 170 y poco más de 200 kilos de hortalizas por
año.
Y en las más de 40 mil huertas que hay en toda la provincia
se pueden llegar a cosechar en la temporada de verano más de
una tonelada de acelga, 165 kilos de achicoria, una tonelada y media
de zapallo, 280 kilos de zanahoria y más de 900 de tomate, 336
kilos de lechuga y más de 720 kilos de maíz.
La coordinadora del plan asegura que "si bien el programa está avalado
por el Inta por su alto componente técnico, también lleva
adelante una tarea que es sobre todo social".
Y para Rossini un ejemplo de eso es el desarrollo que tuvo el programa
en estos 13 años. "Comenzamos trabajando con gente con
necesidades básicas insatisfechas, pero con el avance de la
crisis social los beneficiarios fueron cambiando porque aparecieron
personas que tenían sus casas, pero que habían quedado
desocupadas, los nuevos pobres. La propuesta tuvo que extenderse por
la realidad que la gente tenía", explicó.
De la misma manera, las huertas orgánicas en Rosario se convirtieron
en una fuente de trabajo para personas desocupadas. Es que de las 2.500
huertas que están bajo la órbita de la Secretaría
de Promoción Social de la Municipalidad más de 793 están
destinadas a la siembra y cosecha de hortalizas. La producción
de muchas de estas unidades se comercializa luego en las siete ferias
que se instalaron en diferentes puntos de la ciudad. Un fenómeno
que en poco tiempo se reprodujo y extendió a los distintos distritos,
y que sumó a la venta de verduras la producción de encurtidos,
panificación, licores, productos cosméticos y manualidades.
Lo cierto es que en total hay en Rosario 2.653 huertas (tanto Municipales
como del Programa Pro Huerta), que ocupan unas 50 hectáreas
de la ciudad. Y, según explicó el responsable del Programa
Huertas Urbanas de la Municipalidad, Antonio Latuca, cada metro cuadrado
rinde por año unos 4 kilos de verduras y hortalizas, lo que
significan unas 200 toneladas de producción anual en toda la
ciudad.
Eugenia Langone / La Capital
Fuente: La Capital (Rosario - Santa Fe - Argentina)
Noviembre 03, 2003 |