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Se realizó un encuentro en Concordia
Hidrógeno, un combustible que promete
En la reunión se dieron a conocer las últimas propuestas
tecnológicas que se ensayan en el mundo
*Según los investigadores, ofrece una alternativa para la producción "limpia" de
energía
* Avanzan las iniciativas para poner a punto distintos motores
El hidrógeno podría empezar a sustituir a los combustibles
fósiles en el transporte y otros campos de aplicación alrededor
de 2010.
Tal fue la conclusión de los participantes argentinos del Primer
Encuentro Internacional sobre Sistemas Energéticos de Hidrógeno,
celebrado en Concordia, Entre Ríos.
El evento fue patrocinado por la Asociación Argentina de Energía
Eólica (AAEE), la regional de la Universidad Tecnológica
Nacional (UTN), la Asociación Argentina de Hidrógeno (AAH),
la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande, la ONG alemana
InWent y la embajada de Alemania.
El doctor Erik Spinadel, de la AAEE y la Universidad de Luján,
organizador del encuentro, ve acercarse el uso del hidrógeno como
combustible, pese a que cabalga sobre algunas tecnologías aún
inmaduras.
"
El hidrógeno -dice este experto en energía eólica-
se va a ir imponiendo por default de los combustibles fósiles.
Estos tienen un impacto climático políticamente insostenible;
el uso masivo del petróleo está declinando y va a declinar
fuertemente de aquí a 40 años, la legislación de
emisiones de carbono empieza a presionar a los fabricantes de autos europeos...
en fin, se ha juntado una masa crítica de opinión y capitales
en favor del hidrógeno, un consenso mundial de empresas y gobiernos
juramentados a invertir en investigación hasta derribar todos
los obstáculos."
El hidrógeno se acerca porque se puede fabricar por hidrólisis
del agua y al quemarlo con oxígeno vuelve a generarse agua, en
ciclo cerrado, sin añadir carbono fósil a la atmósfera.
Pero no es cierto que vaya a condenar al olvido a las fuentes de energía
primarias: para hidrolizar agua se necesita muchísima electricidad,
y ésta deberá salir de alguna fuente primaria.
Lo elegante del hidrógeno, sin embargo, es que permitiría
almacenar la electricidad de fuentes limpias, pero impredecibles, como
la eólica o la solar. Pero además puede hacer lo mismo
con los excedentes energéticos convencionales (hidroeléctricos,
térmicos y nucleares) cuando hay menos demanda. Es decir, permite
desacoplar en el tiempo la fabricación de electricidad de todo
origen y su consumo. Por eso se lo llama "vector", aunque se
almacene y se queme como un combustible.
Carrera de obstáculos
Pero los obstáculos no son pocos ni bajos: hasta no hace mucho,
fabricar hidrógeno era caro, por no hablar de los costos de almacenarlo
y transportarlo, que por ahora seguirán por las nubes. Sólo
estaba bien resuelto el problema de su quemado en las "celdas" o "pilas" canadienses
Ballard.
Esos paradójicos motores sin piezas móviles ni ruido combinan
el hidrógeno con oxígeno. El resultado es abundante y corriente
vapor de agua, que sale a borbotones por el caño de escape o la
chimenea, según el usuario esté manejando un automóvil
eléctrico o generando electricidad sin humo.
Los motores Ballard existen desde 1998, y parecían condenados
a ser una tecnología no tanto "de punta" como "de
pinta", moviendo una treintena de autobuses de demostración
en un puñado de ciudades de Europa y Estados Unidos, más
para deleite de los ecologistas que para beneficio real de la atmósfera
planetaria. Pero en Concordia, otra enorme empresa (la GHW germano-noruega,
de 60.000 empleados) anunció que tiene el primer "electrolizador" barato,
sencillo, seguro y confiable de la historia.
Esta unidad, presentada por el ingeniero Rolf Brand, director de la GHW,
tiene diferencias abismales con la generación anterior: ocupa
una quinta parte del volumen de sus predecesoras, cuesta un millón
de euros en lugar de una decena, carece de bombas y, lejos de necesitar
el habitual ejército de técnicos zumbando a su alrededor,
se atiende sola durante meses. Es más: funciona incluso con variaciones
drásticas de alimentación eléctrica, de entre el
10 y el 120 por ciento de su consumo nominal de 250 kilovatios; algo
ideal si la fuente de potencia es eólica o solar, y por lo tanto
inconstante. Tal aparato a "pie de torre" de una turbina eólica
permitiría teóricamente transformar a la Patagonia en un
proveedor de hidrógeno "limpio", fabricado a viento,
de China, Corea, la India o Japón a partir de 2010 o de 2015.
Hasta ahora, una "ley de promoción de hidrógeno" del
hoy ex senador y ex gobernador de Salta capitán de navío
(R) Raúl Ulloa, aprobada unánimemente en la Cámara
alta en 1998, languidece en un cajón.
En contraste, la General Motors (GM) lleva invertidos 1000 millones de
dólares en autos movidos a hidrógeno, que estarán
en el mercado en 2010. Por su parte, el Departamento de Energía
y la Comisión Reguladora Nuclear de los Estados Unidos, entre
varios proyectos, decidieron apoyar el Very High Temperature Reactor
(VHTR), porque este diseño es excelente para fabricar, además
de electricidad, hidrógeno.
Aquí y ahora
Allá por 1820, la locomotora de Stevenson cambió el planeta. ¿Hará lo
mismo el electrolizador de Brand? Tal vez sí o tal vez no, pero
es posible que vuelva muy rico al señor Brand. ¿Por qué?
El ingeniero Emilio Averane, de la empresa de gases AGA, explicó en
Concordia que casi todo el hidrógeno que se produce en el mundo,
en general como insumo para la industria química, sale de la petroquímica.
Sólo el 2 por ciento del hidrógeno industrial sale del
agua, es decir, es "limpio". Ante esto, si el electrolizador
de Brand lograra bajarle los costos al hidrógeno "sucio",
tendría el 98 por ciento del mercado actual de hidrógeno.
El invento de la GHW ocurre en medio de una disputa pública de
la compañía GM con la empresa Toyota: la firma japonesa
apuesta a un recambio rápido del parque automotor actual a vehículos "híbridos",
movidos mitad a gasoil y mitad a baterías eléctricas. Pero
la GM dice que, blanco sobre negro, el futuro será a la larga
de los vehículos puramente eléctricos y a hidrógeno.
Capaz de fabricar este gas, sea para quemarlo en motores Ballard o para
sintetizar gasoil para autos híbridos, Brand juega a todas las
puntas y puede tener la vaca energética del futuro atada a su
mano.
Y con más de una soga.
Por Daniel Arias
Fuente: La Nación (Argentina)
Noviembre 13, 2003
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