Activistas de Greenpeace han creado una estación de resistencia sobre uno de los mayores árboles del planeta.

A 65 metros de altura, con la más avanzada tecnología para comunicarse con el mundo y con un solo objetivo: salvar a los árboles caducifolios más altos de la tierra. Así se están manifestando desde el miércoles 12 de noviembre ocho activistas de Greenpeace. Han creado una base de resistencia en la copa de uno de los mayores árboles del bosque del Valle de Styx, en Tasmania (Australia) para evitar que este valle sea arrasado por el Gobierno de Tasmania y una compañía maderera (Gunns Ltd). Sus intenciones son talarlo y exportar la mayor de su madera en forma de astillas que pondrán rumbo a Japón. Todo a pesar de que alberga los segundos árboles más altos después de las famosas secuoyas de Norteamérica, los llamados Eucalyptus regnans (o gomeros gigantes). Muchos miden más de 80 metros de altura, el equivalente a un edificio de 25 plantas, tienen más de 400 años y pueden tener hasta 5 metros de ancho en su base. El bosque alberga animales en peligro de extinción, cuevas de piedra caliza, altos acantilados, el río Styx y varias cascadas. Además se ha declarado al Valle de Styx como candidato a la Lista del Patrimonio Mundial.

La tala en el Valle de Styx se está produciendo a un ritmo alarmante. El tiempo corre y puede que queden sólo unos meses para que las grandes cortas en zonas de bosque primario comiencen en el área donde se ha situado la base de resistencia.

En 1996, ya sólo el 13% de la superficie originalmente cubierta con estos Eucalyptus regnans se conservaba como bosque primario en Tasmania. Ahora menos de la mitad de ese 13% está protegida en parques nacionales u otras reservas. Un ejemplo que contrasta con esta situación es el de la protección que existe en EE.UU. con las secuoyas, los árboles más altos del mundo, que están protegidas y mitificadas.

Greenpeace está llevando a cabo esta campaña con la organización The Wilderness Society. Por primera vez, dos de las mayores organizaciones medioambientales australianas se han unido en lo que ambas consideran una de las principales emergencias ambientales de relevancia internacional. La petición es el fin inmediato de las cortas a hecho en bosques primarios de Tasmania y la adopción de un Plan Nacional de Parques que salve no sólo los gigantes del Valle de Styx sino también otros bosques primarios insustituibles de Tasmania. Si permitimos que los árboles de hoja caduca más altos del mundo sean destruidos, generaciones actuales y futuras de todo el mundo saldrán perdiendo. Sería una pérdida para toda la humanidad.

Fuente:Greenpeace
Noviembre 19, 2003