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ECUADOR: Primer round entre indígenas
y ChevronTexaco
NUEVA LOJA, Ecuador (IPS) Comunidades indígenas de Ecuador y la
compañía petrolera estadounidense ChevronTexaco midieron
fuerzas en la primera etapa del juicio por la contaminación en
las nororientales provincias de Sucumbíos y Orellana.
Ahora depende del juez decidir si continúa las indagaciones.
Luego de nueve años en los tribunales de Estados Unidos, el litigio
planteado por las comunidades indígenas se trasladó a la
Corte Superior de Justicia de la septentrional ciudad ecuatoriana de
Nueva Loja, en la frontera con Colombia.
El 7 de mayo el presidente de ese tribunal, el juez Alberto Guerra,
aceptó la demanda y días después las partes se reunieron
en una audiencia de conciliación, en la que no llegaron a ningún
acuerdo.
Desde el 21 de octubre, el tribunal de Nueva Loja recibe testimonios
y pruebas de las comunidades demandantes y el descargo de ChevronTexaco,
acusada de la contaminación con residuos de petróleo en
la zona nororiental de Ecuador, debido a la explotación de crudo
efectuada entre 1967 y 1990 por la entonces compañía Texaco.
Chevron y Texaco se fusionaron en 2001.
Los litigantes, que representan a 30.000 campesinos e indígenas,
reclaman una compensación de 1.000 millones de dólares
y la eliminación de 600 vertederos de residuos de crudo.
Ricardo Reis Viega, vicepresidente del Consejo General de ChevronTexaco
para Productos de América Latina, solicitó desestimar la
querella pues "los demandantes no han logrado presentar ninguna
evidencia sustancial y creíble (sobre los daños ambientales)
que respalde sus demandas contra ChevronTexaco".
En 1998, luego de un programa de limpieza ambiental que costó 40
millones de dólares, la entonces compañía Texaco
y sus subsidiarias fueron liberadas de cualquier responsabilidad por
sus operaciones en Ecuador por el gobierno ecuatoriano de entonces, dijo
Reis Viega.
"Puesto que el gobierno liberó a la compañía
de obligación o responsabilidad, cualquier demanda debería
ser presentada en contra del gobierno y no en contra de la compañía",
añadió Reis Viega.
Según la querella, la compañía utilizó métodos "que
habían sido para entonces abandonados o prohibidos en otros países,
por sus efectos letales para el ambiente y para la salud humana",
lo que "causó daños ambientales, perjudicó la
salud de los habitantes y produjo perjuicios patrimoniales".
La demanda admite que Texaco realizó trabajos de reparación
ambiental, pero fueron insuficientes o no se ejecutaron adecuadamente.
En un recorrido por tres vertederos en la zona donde se arrojaron desechos
de crudo, IPS pudo constatar que todavía permanecen abiertos y
llenos de hidrocarburos.
Los demandantes aseguran que Texaco ignoró prácticas habituales
de la industria, como la reinyección de los residuos líquidos
al yacimiento, y en cambio los vertió en pozos excavados en el
suelo, cuyo contenido se filtró luego a ríos y arroyos.
"Por eso luchamos. Sólo queremos justicia. Que limpien el
crudo, que arreglen todo el daño causado", dijo Alfonso Ureña,
quien vive cerca de uno de los vertederos.
El riesgo de contraer cáncer es tres veces superior en zonas
cercanas a las áreas de extracción de petróleo donde
operó Texaco respecto de otros lugares del país, según
un estudio realizado entre 1999 y 2001 por un equipo dirigido por los
médicos Miguel San Sebastián y Anna-Karin Hurtig, del Instituto
de Epidemiología y Salud Comunitaria Manuel Amunarriz, de Coca,
capital de la provincia de Orellana, 220 kilómetros al este de
Quito.
"Se confirma y amplía otro informe realizado en 1999, según
el cual se registraba una alta incidencia de cáncer en las comunidades
indígenas que habitan áreas cercanas a la producción
petrolera en las provincias de Orellana y Sucumbíos, donde explotó Texaco",
había dicho San Sebastián al presentar el estudio.
La investigación, con apoyo del Vicariato de Aguarico y de la
organización internacional Medicus Mundi, se realizó en
las provincias amazónicas de Sucumbíos, Orellana, Napo
y Pastaza, donde viven unos 280.000 campesinos.
De acuerdo con el informe, el riesgo de padecer cáncer de laringe
en esas zonas de explotación petrolera es 30 veces mayor que en
otros sitios del país, el de vías biliares, 18 veces mayor,
el de hígado y piel, 15 veces, y el de estómago, cinco
veces.
El estudio se basó en el análisis químico y biológico
del agua de los ríos, el examen médico de las poblaciones
afectadas, el de los efectos cancerígenos de los componentes del
petróleo y la investigación estadística de la incidencia
de cáncer respecto del aumento de la explotación petrolera
en los últimos 30 años.
San Sebastián atribuyó la incidencia de cáncer
a la elevada contaminación con residuos de petróleo que
presentó en los últimos 20 años la zona estudiada,
y advirtió sobre el riesgo de continuar la explotación
sin control ambiental.
La extracción de crudo en la Amazonia ecuatoriana estuvo a cargo
de Texaco entre 1967 y 1990. Luego tomaron el control la compañía
estatal Petroecuador y otras 10 empresas extranjeras.
La investigación reveló que "los ríos habitualmente
utilizados por los residentes están contaminados con petróleo
en una proporción 200 y 300 veces mayor al límite permitido
para el agua de consumo humano", señaló San Sebastián.
"El petróleo crudo es una mezcla de químicos, muchos
de los cuales son cancerígenos, por lo que si uno está expuesto
permanentemente a ellos corre un riesgo mucho mayor de tener cáncer",
aseguró la doctora Anna-Karin Hurtig.
José Lucitante, un indígena cofán de 53 años,
dijo en su testimonio que varios miembros de su familia murieron por
beber agua del río Aguarico, contaminada con residuos petroleros.
Pero los abogados de la multinacional petrolera aseguraron que sus operaciones
cumplieron con las leyes y regulaciones ecuatorianas y con las prácticas
técnicas que eran por entonces estándares en la industria.
"Los daños fueron causados por acciones de sabotaje o de
fenómenos naturales pero en ningún caso por mala práctica
petrolera", alegó el abogado Adolfo Callejas, de ChevronTexaco.
El ejecutivo Reis Viega dijo en rueda de prensa en Nueva Loja que "Texaco
sólo era el operador del consorcio que explotaba el petróleo
de la Amazonia ecuatoriana".
El juez Guerra deberá resolver en las próximas semanas
si continúa las indagaciones o dicta sentencia.
por Kintto Lucas
Fuente: Tierramérica e IPS (International Press Service)
Noviembre 03, 2003
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