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Los ecologistas exigen limitar el reparto
a las empresas de derechos de emisión para salvar Kioto
Greenpeace, WWF-Adena y Ecologistas en Acción se han dirigido
por carta al ministro de Economía y a la ministra de Medio Ambiente
para hacerles llegar su posición sobre el complejo asunto del
comercio europeo de emisiones de CO2. El Gobierno lleva tiempo negociando
con los sectores implicados la elaboración del Plan Nacional de
Asignación (PNA) a espaldas de la opinión pública
y agentes sociales, a pesar de que la transparencia y la participación
social son requisitos legales.
Los ecologistas reclaman que el total de derechos de emisión
a repartir entre los sectores implicados* no supere en ningún
caso un 15% más de lo que emitieron en 1990, de manera que, al
menos, cumplan con su parte del objetivo de Kioto. Estos sectores generaron
entre el 45% y el 50% de las emisiones de CO2 españolas en 2001,
y en caso de que una instalación supere las emisiones que se le
asignarán, deberá comprar estos derechos de emisión
en este nuevo mercado.
"El Comercio de Emisiones es ahora mismo una herramienta fundamental
para conseguir que las empresas inviertan en tecnologías limpias
y dejen de aumentar las emisiones de CO2. Pero su eficacia depende de
cómo asigne el Gobierno los derechos y en qué cantidad" -ha
declarado Emilio Rull, responsable de la Campaña de Cambio Climático
de Greenpeace
Los ecologistas consideran que el mejor método de reparto de
derechos de emisión es mediante subasta, ya que provee mayores
incentivos para inversiones en energías renovables, eficiencia
energética y gestión de la demanda. Sin embargo sólo
hay un 5% del total a repartir mediante este sistema, siendo el resto
de derechos de emisión gratuito para las empresas, debiéndose
definir el criterio de reparto en el PNA. El criterio más adecuado
sería el de una cuota fija de derechos de emisión por unidad
de producción, y no el CO2 emitido o consumo energético,
de manera que se favorezcan los procesos más limpios.
Respecto a las nuevas instalaciones que se pudieran poner en marcha,
según los ecologistas, éstas deberían adquirir sus
derechos de emisión en el mercado o por subasta. La posibilidad
de transferir derechos de emisión de una instalación que
cierra a una nueva instalación del mismo titular, es un incentivo
para cerrar plantas de gran intensidad de carbono, y se debería
permitir guardar sus derechos de emisión hasta el final del período
2005-2007, pero no se deberían asignar derechos de emisión
excesivos a instalaciones que estén planificando el cierre. En
ningún caso debe suponer un aumento del total de los derechos
de emisión.
Mientras tanto las empresas afectadas ya han comenzado una campaña
de protestas contra el Protocolo de Kioto porque se encuentran obligadas
a comprar derechos. "Sería inadmisible que los ciudadanos
tuviésemos que pagar lo que las empresas han contaminado. Para
no comprar derechos de emisión, lo que deben hacer las empresas
es invertir para contaminar menos, no pedir al Gobierno que les subvencione
con tarifas más altas o impuestos. Hay que aplicar el principio "el
que contamina paga" – añadió Rull.
Fuente: Greenpeace (España)
Noviembre 28, 2003
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