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Violencia,
esclavitud y degradación ambiental en la selva amazónica
El informe, titulado Estado de Conflicto, también saca a la luz
que empresas españolas importadoras de madera negocian con empresas
brasileñas vinculadas con la ocupación ilegal de tierras
y la violación de los derechos humanos en la Amazonía.
Greenpeace hizo público ayer en Brasil un informe que muestra
el verdadero rostro de la destrucción de la Amazonia y los nombres
de sus responsables. Este informe revela el alarmante deterioro social
y ambiental producido por la invasión de tierras que llevan a
cabo madereros y ganaderos. Expone también el clima de violencia
y asesinatos y de una variante moderna de esclavitud asociada a esta
situación.
El informe, titulado Estado de Conflicto, analiza la situación
del estado amazónico brasileño de Pará, donde las
actividad industrial se realiza muchas veces fuera de la ley. Greenpeace
ha concentrado su investigación en dos áreas donde la actividad
industrial resulta más agresiva en este estado brasileño:
la región de Porto de Moz y Prainha, y la Terra do Medio (Tierra
Media). La actividad forestal y los ranchos para el ganado son las principales
fuerzas destructoras que operan detrás de la ocupación
ilegal de las tierras.
Como en muchas otras zonas de la Amazonía, los problemas ambientales
en Pará están frecuentemente asociados a situaciones de
injusticia social y falta de cobertura legal. Pará es el estado
brasileño con mayor índice de asesinatos relacionados con
conflictos por la propiedad de la tierra, los cuales rara vez son investigados.
Las comunidades locales, que dependen de la selva para la caza, la pesca
y la agricultura de subsistencia, son obligadas a abandonar sus tierras,
frecuentemente bajo la amenaza de violencia.
En zonas alejadas de Pará sin control policial la deforestación
está frecuentemente asociada a la esclavitud laboral. Los trabajadores
son engañados para acudir al interior de la selva con promesas
de buenos sueldos, y se convierten en deudores de las empresas que los
contratan, trabajando en condiciones inhumanas y peligrosas para devolver
la deuda o con sueldos de miseria. Aquellos que tratan de escapar son
frecuentemente asesinados.
El mercado español importa y consume madera procedente de las
empresas implicadas en la ilegalidad, la invasión de tierras y
la violación de los derechos humanos en el estado de Pará.
Según los datos aportados por el informe, el 86,5% de la madera
tropical amazónica importada por nuestro país procede del
estado brasileño de Pará.
Greenpeace España mantiene abierta una investigación para
conocer el nombre de las empresas españolas de importación
y transformación de madera tropical amazónica que han importado
en los últimos años madera de las empresas brasileñas
señaladas en este informe, como son Grupo Campos, Madeireira Biancardi
o Madenorte.
"Nuevamente, los datos señalan que el sector español
de la madera y el mueble juega un papel de cómplice con la destrucción
forestal y los conflictos sociales en los países productores de
madera", ha declarado Miguel Ángel Soto, responsable de la
Campaña de Bosques de Greenpeace.
Pará es el mayor productor y exportador de productos forestales
en la Amazonia brasileña y también es el área donde
se produce un tercio de la deforestación total de la región.
En el último año un área equivalente a la superficie
de Bélgica fue deforestada en la Amazonia. Casi toda la madera
es de origen ilegal. Un análisis inicial con datos del año
2001 procedentes del Gobierno Brasileño muestra que el 66% de
toda la madera producida en Pará fue ilegal, tanto la procedente
de la deforestación ilegal (1) como de áreas protegidas.
Según una primera evaluación que están llevando
a cabo las autoridades ambientales de Pará, cerca del 88% de todos
los Planes Forestales de Gestión han sido concedidos inapropiadamente
en tierras públicas de Pará donde la tala no está permitida.
"Referirse a Pará como una región en estado de guerra
no es una exageración. Cómo señala el informe, existe
una guerra contra la selva - para invadir las tierras y sobreexplotar
sus recursos a cualquier precio"- ha declarado Miguel Ángel
Soto, responsable de la Campaña de Bosques de Greenpeace -"Si
este conflicto no se detiene, Brasil perderá cientos de miles
de kilómetros cuadrados de selva amazónica, donde viven
muchos habitantes a los que no les quedará ninguna oportunidad
para un futuro a largo plazo"
Greenpeace cree que el futuro a largo plazo para el Pará descansa
en un nuevo modelo social y económico de uso sostenible de la
selva, combinado con la creación de áreas protegidas. Las
empresas madereras comprometidas con la legalidad, la gestión
sostenible y la certificación forestal tienen lugar en este proyecto
de futuro, pero el principal esfuerzo debe ser concentrado en mejorar
el gobierno y la justicia social y ambiental en la Amazonia. El único
camino para conseguirlo es a través de un compromiso de los Gobiernos
Federal y Estatal, apoyado por la cooperación internacional, y
en coordinación con las comunidades locales implicadas.
La próxima semana, en Montreal (Canadá), representantes
de los países firmantes del Convenio de Diversidad Biológica
se reunirán para elaborar un borrador de un programa de trabajo
sobre la protección de la biodiversidad del planeta. Greenpeace
demanda a los representantes de los gobiernos que pongan fin a la pérdida
dramática de especies de flora, fauna y sus hábitats, y
que detengan la destrucción incontrolada de los últimos
bosques primarios, en Pará y en cualquier otro sitio en el mundo.
Fuente: Greenpeace
Noviembre 05, 2003
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