El principal centro de ciencias naturales del país
El Museo de La Plata cerrará un día por semana por falta de fondos
No abrirá los lunes para ahorrar; la crisis se remonta a 1998 y tiene un costado político

  • La institución, que depende de la universidad, no recibe partidas desde septiembre de 2001
  • Sólo en electricidad, la entidad adeuda unos $ 40.000
  • Reúne colecciones del perito Moreno
LA PLATA.- Desde la semana próxima, el Museo de Ciencias Naturales de esta ciudad permanecerá cerrado al público los lunes, debido a los serios problemas económicos derivados del retraso en la remisión de fondos para su funcionamiento.

A partir de la semana próxima, el museo no abrirá sus puertas los días lunes
Foto: Santiago Hafford

La resolución fue adoptada el viernes último por el Consejo Académico de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo, de la que depende el organismo ubicado en el Paseo del Bosque y que es considerado uno de los más importantes del mundo en su especialidad.

Fundado el 17 de octubre de 1877 sobre la base de las colecciones del perito Francisco Pascasio Moreno -nombrado su director vitalicio-, el establecimiento mantuvo durante décadas la tradición de abrir sus puertas todos los días del año excepto el 1° de mayo, el 25 de diciembre y el 1° de enero.

La medida, que se pondrá en práctica desde el lunes próximo, equiparará al museo platense con sus pares del resto del mundo, en los que, como forma de trabajo, se cierra una vez a la semana para permitir el desarrollo de actividades que no pueden realizarse mientras las salas están habilitadas al público. Sin embargo, la decisión del cierre se sustenta en problemas económicos.

El coordinador operativo del museo, Alberto Julianello, explicó a LA NACION que "para tomar esta determinación se tuvo en cuenta que los lunes son los días en que concurren menos visitantes".

El principal motivo del ajuste responde a que, desde septiembre último, el museo no recibe las partidas destinadas a su funcionamiento, lo que le impide hacer frente al pago de servicios básicos -electricidad, teléfono, gas y agua- y de las tareas de limpieza del edificio, una construcción de estilo neoclásico que forma parte del patrimonio histórico y cultural de la ciudad.

Sólo en concepto de electricidad, la institución adeuda 40.000 pesos por facturas atrasadas. Así lo informó ayer a LA NACION la directora del museo, Silvia Ametrano, quien consideró: "Para nosotros es como la deuda externa porque es impagable". Y agregó: "Si bien el detonante es la terrible situación económica, ésta era una idea que estábamos analizando desde hace un tiempo". En tanto, el mantenimiento indispensable para las piezas y colecciones depende hoy de lo recaudado en concepto de entradas, que cuestan 3 pesos (los menores de 12 años no pagan).

Objetos de valor

Si bien las autoridades del museo dijeron que no cuentan con estadísticas, se informó que durante el último fin de semana ingresaron unas 2000 personas, de las cuales sólo 700 pagaron entrada. El museo posee unos 2,5 millones de piezas de colección, algunas en exhibición y la mayoría cuidadas y conservadas en depósitos. Sus salas presentan, principalmente, elementos de la fauna, flora y culturas de América del Sur.

En gran medida el prestigio de esta institución está ligado a sus colecciones de grandes mamíferos fósiles pampeanos del terciario y el cuaternario, únicos en el mundo. Asimismo, sus colecciones arqueológicas y etnográficas son de un interés notable, destacándose las de la Argentina por su calidad y cantidad.

"Nuestra intención es mantener el máximo nivel y la calidad del servicio, considerando que nuestra actividad tiene como meta un fin social y educativo muy importante", sostuvo el coordinador.

Por Pablo Morosi
Corresponsal en La Plata

Una tierra arrasada y triste

Si no fuera por su magnífico edificio y por el magnetismo que las piezas exhibidas siguen ejerciendo en el visitante, pese al descuido, el Museo de Ciencias Naturales de La Plata sería el más triste canto a la decadencia. El ejemplo perfecto de a lo que nunca debe llegar un museo.

Considerado alguna vez el quinto del mundo en su especialidad -las ciencias naturales, la paleontología y la arqueología-, si pese a sus vitrinas cansadas y avejentadas aún conserva su lugar entre los grandes, se debe a sus colecciones y al nivel de sus investigadores; no a su exposición, que, en todo caso, corresponde a menos del 10% de su patrimonio.

La caída del museo viene de larga data. Por supuesto, se inscribe en la decadencia general que sufrió cualquier organismo del Estado durante las últimas décadas y tiene que ver con el dinero escaso. Pero también -y quizás en mayor medida- con un conflicto político que provocó algo más grave que la falta de fondos: el abatimiento de los investigadores, el desinterés por las exposiciones, la falta de colaboración, en muchos casos, y una relación entre quienes se dedican a investigar y quienes ejercen la dirección de la institución, que quedó resentida y nunca se recuperó del todo.

El museo pertenece a la Facultad de Ciencias Naturales (en rigor, el nombre es Facultad de Ciencias Naturales y Museo). El conflicto estalló en 1998, cuando se desató una pelea entre el entonces presidente de la Universidad Nacional de La Plata, Luis Lima, y quien era decano de la facultad, Marcelo Caballé. Los cuestionamientos a la seriedad de un proyecto de remodelación del edificio -hoy suspendido, el relevamiento de su director legítimamente elegido, la derogación del estatuto por parte de la facultad y la imposición de una interventora -hoy directora- fueron parte de las armas presentadas por cada bando. Hubo más: idas y venidas judiciales (el rectorado intentó separar el museo de la facultad) y hasta la toma del edificio por parte de los estudiantes como forma de protesta por la separación, sucesos que terminaron convirtiendo el museo en un campo de batalla.

Pero, se sabe, las batallas suelen dejar la tierra arrasada y triste. El museo no fue la excepción y hoy agoniza.

Fuente: La Nación
Mayo 2, 2002