Emergencia en el
norte de Italia
La contaminación del aire
en Milán es una grave amenaza para la salud
Se limitó la circulación vehicular y se prevee reducir
los sistemas de calefacción
ROMA.- En las iglesias se reza para que vuelva la lluvia. En las farmacias
se venden como pan caliente barbijos antismog. Los bebes y los chicos
se quedan en casa para no respirar aire contaminado. Los autos tienen
prohibido circular hasta nuevo aviso.
Es una radiografía del norte de Italia, donde reina un estado
de emergencia por los altísimos niveles de contaminación,
que han obligado a ciudades tan importantes como Milán y
Turín, y comunas aledañas, a tomar medidas draconianas
para reducir los riesgos del infernal smog.
La falta de lluvia, la sequía y las heladas que han castigado
la península, en efecto, dieron vida a una capa de aire venenosa
que creó pánico entre los italianos, afectados por
lo que se considera el invierno más árido de los últimos
80 años. Un invierno sin lluvias y sin nieve en los centros
de esquí que funcionan a medias sólo gracias
a nieve artificial, en una temporada que se perfila desastrosa,
con temperaturas siberianas, cosechas heladas y un solo tema de
conversación: el fatídico Pm10. Es decir, las partículas
de polvo suspendidas en el aire que ostentan un diámetro
inferior a los 10 micrones, y que cuando superan un promedio diario
de 75 microgramos por metro cúbico, atentan contra la salud.
Partículas fatídicas
En los últimos días, en Milán, el promedio
de Pm10 superó los 195 microgramos, y el aire envenenado
se ha convertido en tema de tapa de diarios y noticieros de TV,
desplazando las usuales polémicas políticas.
Mientras el cardenal de Turín, Severino Poletto, oró
para invocar la lluvia, único medio que podría reducir
los niveles de concentración de las polveri fini
(polvos finos), el tránsito las emisiones más
que nocivas de los autos ha sido puesto en el banquillo de
los acusados.
Pese a que cien ciudades de la península han bloqueado la
circulación vehicular los últimos dos domingos, la
contaminación atmosférica, es decir el Pm10, no ha
bajado. Y es así como Milán, Turín y otras
ciudades del próspero centronorte de Italia decidieron que
a partir de hoy se alternará la circulación de autos,
de acuerdo a chapa par e impar, algo que provocará una virtual
parálisis del tránsito.
Otras medidas, en tanto, prevén la reducción del
sistema de calefacción, el refuerzo del servicio ferroviario,
y que los colegios primarios y secundarios empiecen más tarde,
a las 10, para que los chicos puedan utilizar los medios de transporte
público en un horario más tardío que el de
más concurrencia de gente que va a trabajar.
En los próximos días reduciremos el número
de horas de utilización de la calefacción, así
que aconsejo usar camisetas de lana, dijo el alcalde de Milán,
Gabriele Albertini.
Bloqueo total
Lo cierto es que si no llueve el jueves, como señalan los
pronósticos, y con las nuevas medidas no se logra reducir
el smog, el viernes se declararía un bloqueo total del tránsito
en Milán. Y en ese caso las escuelas y oficinas públicas
no funcionarían.
No sólo en el norte cunde la emergencia. Mientras que Roma
por el momento está a salvo, los exámenes ambientales
en Nápoles señalan que se está superando el
promedio de contaminación tolerable, por lo que también
se reduciría el tránsito.
Los médicos, en tanto, aconsejan no sacar a los chicos a
la calle por lo menos hasta que llueva. Son los
que corren más riesgos por su baja estatura, ya que los polvos
se concentran en una altura de 50-60 centímetros desde el
suelo, sin contar el riesgo de desarrollar asma, explicó
el doctor Silvio Garattini.
Arrecia, en tanto, la polémica en torno de los precios de
frutas y verduras, que últimamente han subido hasta las estrellas,
al parecer debido a las catastróficas sequías y heladas.
Según algunos cálculos, el sector agrícola
habría sufrido daños equivalentes a 250 millones de
euros. No extrañó entonces que ayer el ministro de
Políticas Agrícolas, Gianni Alemanno, pidiera a la
Unión Europea la autorización para conceder ayuda
pública a los sectores golpeados.
Fuente: La Nación
Enero 22, 2002
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