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LOS MOTIVOS DEL DESASTRE EN SANTA FE Y LA RESPONSABILIDAD
DE REUTEMANN
Cómo podría haberse evitado la
inundación
Un informe de 1992 que alertaba sobre el riesgo fue
tenido en cuenta solo parcialmente por el gobierno. Las zonas en peligro
ya estaban delimitadas entonces, pero no hubo plan de emergencia. Uno de
los principales expertos hídricos explica cómo impedir una
nueva catástrofe.
En casa de herrero, cuchillo de palo. El ingeniero Carlos Paoli
es director del Centro Regional Litoral del Instituto Nacional del Agua
(INA). Como santafesino de toda la vida, está dolido y evita polémicas
con el poder político, al que siempre ofreció la ayuda de
sus conocimientos. En una entrevista con Página/12, al hacer un
análisis de la situación que concuerda con la realizada por
los expertos de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), dejó
en claro a su pesar que en la presente emergencia existieron
graves negligencias atribuibles a los funcionarios del gobierno de Carlos
Reutemann. Paoli confirmó que ya en 1992, por expreso pedido del
primer gobierno de Lole (ver aparte), se hizo un pronóstico para
una hipotética crecida del río Salado a razón de más
de 3000 metros cúbicos por segundo. En la actual se habría
alcanzado, según datos del INA, entre 3100 y 3500 metros cúbicos
por segundo. Lo más importante es que ya en aquel año
el mapa estableció hasta dónde llegaría el agua
y es prácticamente el mismo lugar que fue ocupado por esta inundación.
Y que podía haber sido defendido.
Paoli dejó sentada la necesidad de restablecer el sistema de monitoreo
en tiempo real y en distintos puntos del Salado, que como precisaron
los técnicos de la UNL fue desactivado en 1989, antes de Lole. Eso
permitiría detectar cualquier comportamiento anormal del curso de
agua y establecer un alerta temprano que pondría límites;
todo es importante aunque se salve una sola vida. También
resaltó que hay que contar con un Plan de Contingencia, a fin de
movilizar las fuerzas disponibles para evitar pérdidas humanas y
de bienes cuando la catástrofe se avecina. Eso es algo a lo que
el gobierno parece no darle importancia. En la ciudad de Santa Fe,
la gente tenía una falsa sensación de seguridad y el Plan
de Contingencia es un trabajo de educación, para la población
y para los que tienen que defenderla. Yo espero que esta catástrofe
haya servido para que tomemos conciencia hacia el futuro. Apenas
pudo terminar su frase, porque la voz se le quebró totalmente.
Paoli recordó que el INA es un organismo nacional con sede en Ezeiza
y delegaciones en todo el país, que lleva adelante un sistema
de alerta hidrológico en la Cuenca del Plata. En el caso del
Paraná, el otro río que acosa a la provincia, se pueden hacer
pronósticos precisos porque se recibe información de
lluvia y de niveles del curso de agua, porque allí se hace
el monitoreo que se dejó de hacer en 1989 en el Salado. El diagnóstico
respecto del Paraná, y también del Paraguay y del Uruguay,
es muy certero y se hace a través de modelos de simulación
pronosticando el nivel esperado en todos los puntos aguas abajo.
En los cursos inferiores, como el Salado, no existe un pronóstico
cuantitativo, con número aproximado de la creciente, porque no se
tienen suficientes estaciones de medición instaladas y porque no
está funcionando hoy como sistema de alerta. Eso fue eliminado
hace 14 años por cuestiones presupuestarias y desaparecieron varias
de las estaciones. Para suplir el inconveniente, el INA trabaja a
partir de los informes del Servicio Meteorológico Nacional, analizando
las zonas donde se han producido lluvias importantes. Mediante la
utilización de imágenes satelitales se puede ver cuál
es el grado de inundación que presentan las distintas zonas.
Con esos datos se hace un alerta cualitativo o alerta temprano, para
advertir qué zona potencialmente podría llegar a tener una
situación de riesgo.
Esos pronósticos se hacen todos los meses y en el caso
del Salado, en el mes de marzo pasado, un alerta temprano del INA
indicó que se observaban en la zona de la cuenca del río
lluvias que superaban los valores normales y a partir de las imágenes
satelitales se detectó un grado de anegamiento y de saturación
de las tierras y las cuencas, quepermitían prever que ante nuevas
lluvias abundantes se podría pensar en crecidas importantes.
Admitió que es imposible pronosticar una crecida extraordinaria
como la que fue, pero sí alertar sobre la zona de riesgo si llovía
en exceso y llovió en exceso.
Las lluvias fueron del 22 al 24 de abril sobre la cuenca media del
Salado y eso generó una onda de crecida que llegó a Santa
Fe entre cuatro y cinco días después. Al no existir un sistema
de estaciones para el seguimiento en tiempo real, hoy es imposible determinar
la magnitud de la crecida, pero sí que iba a ser importante.
Paoli aclaró luego otra duda, si la magnitud de la crecida podía
ser al menos previsible aunque no se pudiera determinar con
precisión. En este caso se utiliza el análisis de probabilidad,
a partir de los registros históricos, que es lo que se hizo
en 1992, a pedido del gobierno de Reutemann. En ese momento, el ministro
de Obras Públicas, del que depende Hidrología, era Juan Carlos
Mercier, de quien se dice ahora que podría integrarse al Comité
de Reconstrucción de Santa Fe anunciado por Lole. En aquel estudio
realizado por INA, con pleno conocimiento del gobierno, se estableció
que el río Saldo podía superar caudales de 3000 metros
cúbicos por segundo, con una probabilidad anual del uno por ciento,
que es baja, pero que existía. En 1973 se había registrado
una crecida de 2500 metros cúbicos por segundo, en 1981 hubo inundaciones
con 1700 metros cúbicos por segundo y en 1998 la marca llegó
a los 2000 metros.
Aunque los funcionarios insisten en que no hubo señales de alerta,
Paoli recordó durante la charla que en marzo de este año,
entre el 12 y el 13, hubo un pico de 1800 metros cúbicos por segundo.
Por eso interpretó que se dice equivocadamente que el Salado
es un río manso, cuando la historia hidrológica está
indicando todo lo contrario. Por eso mismo insistió en que
eran esperables crecidas que superaran los 3000 metros cúbicos
por segundo, aunque las probabilidades fueran bajas. El estudio de
1992 fue tenido parcialmente en cuenta, ya que a partir de su diseño
se construyeron solo dos de los tres tramos de la defensa oeste de la ciudad,
que fue ahora superada por el agujero que había quedado sin cerrar
totalmente. Paoli recordó que, por lo general, las obras de defensa
hidráulica nunca se hacen a los mayores valores posibles porque
eso sería antieconómico, de acuerdo con el criterio
de los gobiernos. Se piensa cuál es el riesgo que se puede
llegar asumir frente a una inundación. Para elegir ese valor de
diseño hay que evaluar cuáles son las consecuencias en caso
de que ese valor de diseño quede superado. Sólo en
la construcción de grandes represas se toma lo que se llama la
crecida decamilenaria, cuya proababilidad es diez mil años, porque
una rotura de una presa hacia abajo, si hay poblaciones, es una catástrofe
que nadie quiere asumir.
Paoli recordó que el nivel de la defensa oeste de Santa Fe no
fue superada por esta creciente, pero el problema fue que tenía
un punto vulnerable en su extremo norte, donde había un menor grado
de seguridad (por la ausencia del tramo tres) y por donde la crecida, que
fue extraordinaria, ingresó a la zona defendida. El experto
insistió en lo que siempre dicen los expertos: No hay que
construir viviendas en los valles de los ríos y ahora habría
que evitar que fueran ocupadas otra vez las tierras bajas que están
inundadas.
También clamó por que vuelva el sistema de monitoreo
en tiempo real y que se tengan en cuenta los planes de contingencia
para inundación. Hay que saber cómo es el lugar donde puede
impactar la crecida; cuáles son las profundidades a la que pueden
llegar las aguas en las zonas de riesgo, tal como estaba delimitado en
el documento que se hizo en 1992. Con ese conocimiento previo se pueden
establecer las calles por donde hay que evacuar a la gente; cuál
es la prioridad para sacar a los pobladores de los distintos puntos críticos;
qué lugares pueden ser defendidos y cuáles no; cuáles
son los lugares a donde hay que llevar a los evacuados para queno corran
riesgos; cuáles son los medios de que se deben disponer para la
tarea.
¿En Santa Fe hubo un plan de contingencia?
Evidentemente era una herramienta de la que no se disponía
aquí y de la que no se dispone en ninguna de las ciudades del país
que están en situación de riesgo hídrico. Perdone,
me cuesta mucho seguir hablando de esto.
Por Carlos Rodríguez
Fuente: Página 12 (Argentina)
Mayo 08, 2003
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