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SALUD: DESARROLLO DE CIENTIFICOS DEL CONICET EN TUCUMAN
Un alimento para pollos combatirá una
bacteria
Es la que provoca la salmonelosis, una enfermedad que afecta el
intestino y que se contagia en humanos por ingestión de huevos o
carne infectados
Pronto, en la Argentina, los pollos comerán un alimento que también
será beneficioso para la salud de los seres humanos. Se nutrirán
con un "pro-biótico", un alimento que contendrá
bacterias que los defenderán contra la salmonelosis. Al bajar la
cantidad de animales que sufren de esa enfermedad, bajarían también
las posibilidades de que la gente contraiga la salmonelosis al comer pollo.
El nuevo alimento vendrá a reducir los cuatro mil casos de salmonelosis
que se producen en humanos por año en el país. Es todo un
logro de un grupo de ocho científicos del Centro de Referencia para
Lactobacilos del Conicet, en el centro de la ciudad de Tucumán,
que lo empezaron a desarrollar en el año 1994 (antes habían
trabajado con la leche Bio, que ya está disponible para los consumidores).
La líder del grupo, María Cristina Apella doctora
en bioquímica, contó a Clarín que el alimento
está formado por bacterias benéficas que su equipo de investigación
aisló de pollos parrilleros y silvestres. Tras un proceso especial,
esas bacterias pasaron a ser preventivas de la salmonelosis dentro del
intestino de los pollos. Allí se produce algo así como una
lucha entre bacterias buenas y malas, en la cual las primeras terminan
por ganarle espacio a las segundas.
Es decir, no se trata de un medicamento que cura la infección
sino de un alimento que la previene, ya que las bacterias buenas las
llaman lácticas no dejan crecer a las bacterias que producen
la salmonelosis en el intestino de las aves.
La infección afecta principalmente a los pollos en sus primeros
quince días de vida, porque los gérmenes se aprovechan de
que la flora intestinal aún no está desarrollada. En algunos
casos, los pollos son atacados por salmonelas que los enferman y matan,
pero también pueden ser huéspedes de otras variedades de
esa bacteria que sí afectan a los humanos.
Con fondos de la Universidad Nacional de Tucumán, el Conicet y
la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación
Productiva, los investigadores experimentaron varias vías de administración
del alimento probiótico para los pollos. Se lo dieron con agua,
mezclado como un alimento balanceado y hasta con un spray sobre las plumas.
"La manera más económica y cómoda es el alimento
balanceado", dijo Apella, quien ya publicó el desarrollo en
revistas como Journal of Food Protection.
Cuando el alimento llegue al mercado (todavía faltan estudios
industriales a gran escala), también constituirá un aporte
para frenar la resistencia a los antibióticos en humanos. Porque
el uso del nuevo alimento evitará que los pollos reciban antibióticos.
Valeria Román
Fuente: Clarín (Argentina)
Mayo 07, 2003
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