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Nuevas y viejas denuncias contra petrolera
QUITO, Crecen las protestas por los daños ambientales que
provoca la extracción petrolera en la Amazonia de Ecuador, mientras
prospera una demanda presentada por indígenas y grupos sociales
contra la empresa transnacional ChevronTexaco.
El dirigente campesino Luis Yanza señaló que la denuncia
contra la firma estadounidense es una buena oportunidad para que los jueces
ecuatorianos demuestren que en un país pequeño también
se puede administrar justicia, "aun cuando al frente se encuentra
un monstruo económico como Texaco".
La demanda derivada el 7 de este mes por la justicia de Estados Unidos,
donde fuera iniciada hace más de nueve años por representantes
de 30.000 indígenas y campesinos afectados, fue aceptada el jueves
por la Corte Superior de Justicia de la septentrional ciudad de Nueva Loja,
fronteriza de Colombia.
La Corte acogió la querella "por ser clara, completa y reunir
los requisitos" que requiere la ley, y pidió a la cancillería
ecuatoriana que tramite la comparecencia del presidente ejecutivo de ChevronTexaco,
David O'Reilly, quien reside en el sudoccidental estado estadounidense
de California.
"La petrolera tiene la obligación de acogerse a la jurisdicción
de los juzgados ecuatorianos, porque así lo dictaminó la
Corte de Apelaciones de Estados Unidos", comentó a IPS Paola
Delgado, integrante del equipo legal de los querellantes.
"La demanda en contra de ChevronTexaco es de importancia nacional
y por eso presionaremos a la petrolera para que asuma la posibilidad de
reparar el daño que causó por utilizar tecnología
obsoleta", apuntó ante IPS Esperanza Martínez, de Acción
Ecológica, una de las organizaciones sociales querellantes.
La empresa también afronta fuertes críticas por la actividad
de su filial local, CGC-ChevronTexaco, de parte de la etnia quichua de
Sarayaku, de la oriental provincia de Pastaza, en Amazonia central.
El Consejo de Gobierno del Pueblo quichua de Sarayaku y las comunidades
de esa zona habían firmado en noviembre un documento ante las autoridades
de Ecuador, en el que declaraban no aceptar que esa empresa explotara pozos
de petróleo en su territorio.
El presidente de la Comisión de Asuntos Indígenas y otras
Etnias del Congreso de Ecuador, el diputado Ricardo Ulcuango, se sumó
a la campaña y pidió al gobierno que hiciera respetar el
derecho indígena, tras asegurar que la firma petrolera viola la
Constitución al no acatar la decisión de las comunidades.
"El Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo
y la Constitución de Ecuador establecen que se debe respetar los
derechos colectivos de los pueblos indígenas y consultar a las comunidades
cuando pueden ser afectadas por la extracción petrolera y minera",
argumentó Ulcuango.
Muchas veces las compañías dan dinero para obras a cambio
de la aprobación indígena, pero las comunidades de Sarayaku
no están de acuerdo con la explotación petrolera y no dieron
su aprobación, añadió.
Sin embargo, los obreros de CGC-ChevronTexaco ingresaron en enero a territorio
indígena e instalaron varios campamentos y en las últimas
semanas aparecieron grupos armados que invocan a la firma para presionar
a dirigentes quichuas, según consta en la denuncia.
"Pedimos que se respete nuestra voluntad, de acuerdo a la Constitución
del país", manifestó a IPS el dirigente quichua Franco
Viteri.
Por otra parte, Yanza, portavoz de una de las organizaciones sociales
que litigan a la compañía, precisó que los indígenas
piden la reparación de los daños ambientales ocasionados
por Texaco en las nororientales provincias de Sucumbíos y Orellana,
debido a la "explotación irracional de petróleo".
Desde 1994 se han acumulado pruebas que demuestran el impacto nocivo
de la inadecuada tecnología petrolera utilizada en el país,
agregó a IPS Yanza, del Frente de Defensa de la Amazonia, que representa
a 30.000 miembros de los pueblos sionas, secoyas, cofanes y huaoranis.
El dirigente acusó a la entonces compañía Texaco
(más tarde fusionada con Chevron) de destruir el ambiente de las
selváticas tierras ancestrales al arrojar miles de millones de litros
de desechos y crudo entre 1967 y 1990.
También indicó que la compañía abrió
vertederos de desechos hidrocarburíferos a pocos metros de sus viviendas,
provocando enfermedad y muerte de cientos de personas y de animales en
las últimas tres décadas.
Por su parte, Toribio Aguinda, delegado de la nacionalidad cofán,
comentó a IPS que aún se observan decenas de estanques donde
la empresa enterró el crudo que ahora fluye en fincas y comunidades
de la región.
El juicio a ChevronTexaco pasó de tribunales estadounidenses a
Ecuador a raíz de que la Corte de Apelaciones del Circuito Sur de
Nueva York se declaró fuera de competencia para el caso, explicó
a IPS el abogado de los litigantes Alberto Wray.
"Esa es la herramienta por la cual podemos demandar a la empresa
en el país (Ecuador). Antes no era posible porque Texaco no tiene
domicilio local", agregó.
Wray también aseguró que, antes que dinero, "lo que
importa es la remediación (limpieza) ambiental de todas las fuentes
de contaminación que matan a la población".
La empresa no negó la contaminación, pero en su alegato
argumentó que no intervino directamente sino que el asunto fue responsabilidad
de Texaco Petroleum Company, su subsidiaria en Ecuador, por lo cual los
reclamos debían dirigirse a esa firma.
Además, la ahora denominada ChevronTexaco, con sede central en
California, insistió en que cumplió con todas las obligaciones
que establece la ley ecuatoriana al pagar las tareas de limpieza que concluyeron
en 1998.
"No hemos visto la (nueva) demanda, por lo que no podemos comentarla.
De todos modos, creemos que las declaraciones de los abogados demandantes
son atroces e irresponsables y carecen de base", dijo el portavoz
de la empresa, Chris Gidez.
"Desde que iniciaron sus acciones legales hace un decenio, los querellantes
no presentaron ninguna evidencia creíble e independientemente sustanciada
para respaldar sus alegatos", agregó Gidez.
Las organizaciones indígenas y campesinas de la Amazonia presentaron
el 3 de noviembre de 1993 la primera demanda ante un tribunal de Nueva
York.
El 4 de mayo de 1995, Texaco y el gobierno ecuatoriano llegaron a un
acuerdo por casi 15 millones de dólares, con destino a ejecutar
"trabajos de reparación medioambiental y liberación
de obligaciones, responsabilidades y demandas".
A fines de septiembre de 1998 se suscribió el acta final del convenio.
Sin embargo, organizaciones ambientalistas como Acción Ecológica
y los propios afectados denunciaron que el trabajo de descontaminación
había sido insuficiente y los problemas continuaban.
A casi una década de la primera querella, el 16 de agosto de 2002,
el tribunal de apelaciones neoyorquino la remitió ante la justicia
ecuatoriana alegando falta de competencia, pero el alegato de la empresa
retrasó el traspaso del juicio a Ecuador. ***** + Movimiento indígena
de Ecuador (http://www.llacta.org) + ChevronTexaco, en inglés (http://www.chevrontexaco.com/)
+ AmazonWatch, en inglés (http://www.amazonwatch.org/)
Kintto Lucas
Fuente: IPS
Mayo 21, 2003
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